• Casio Exilim EX-FH20: toma de contacto y muestras
  • Canon EOS 5D Mark II: toma de contacto
Prueba de producto
NI RéFLEX NI COMPACTA

Panasonic Lumix DMC-G1: toma de contacto

 
23
SEP 2008
Iker Morán   |  Colonia

Revolucionaria para algunos, mero aperitivo de lo que el sistema Micro Cuatro Tercios puede llegar a ser para otros, la Lumix DMC-G1 llega a Photokina 2008 con intención de ser uno de los platos fuertes de esta edición. A medio camino entre el mundo de las compactas y las SLR, esta cámara de 12 megapíxeles pretende marcar un punto de inflexión. A la espera de ver si lo consigue, de momento QUESABESDE.COM ya ha podido comprobar si es capaz de solventar algunos de sus teóricos baches.

Pocas veces se asiste al nacimiento de un nuevo sistema, o más aún, de una nueva categoría de cámaras en este mercado saturado por el "más de lo mismo". Pero hoy es uno de esos días, y Panasonic ha escenificado en Colonia -ahora mismo capital mundial de la fotografía- el lanzamiento de la primera cámara basada en el estándar Micro Cuatro Tercios, la Lumix DMC-G1.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Conocidos ya sus principios técnicos -una suerte de compacta con ópticas intercambiables o una réflex sin espejo- y partiendo de cierto escepticismo inicial, llega el momento de comprobar cómo ha resuelto la compañía algunos de los potenciales problemas de esta cámara de 12 megapíxeles.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El enfoque y el visor, por ejemplo, son dos de los asuntos que más preocupación han despertado al repasar las prestaciones de esta diminuta cámara y han sido -por tanto- centro de nuestras pesquisas durante las pocas horas que hemos podido pasar con ella.

Cuerpo pequeño, óptica diminuta
Dejando a un lado si la G1 es o no la cámara que algunos usuarios hubieran deseado ver, la pregunta es si cumple a rajatabla dos de las ventajas que se le presuponían al sistema Micro Cuatro Tercios.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Conocido el precio de unos 800 euros y abierta la veda al debate sobre si es mucho o poco (nos apuntamos a la primera corriente de opinión, habida cuenta del precio de algunas réflex), lo que suscita menos dudas es que la G1 es pequeña.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

¿Tanto como se pensaba? Para valorarlo es necesario colocar al lado una Lumix DMC-L10 y comprobar la evolución. Aun así, su tamaño y peso no distan demasiado de los de una Olympus E-420 o una Nikon D40, por ejemplo.

Los objetivos, sin embargo, sí marcan distancias. El Lumix G 14-45 mm f3.5-5.6 es realmente diminuto entre las manos y el telezoom de 45-200 milímetros luce una relación entre tamaño y rango focal bastante espectacular. Otra cuestión es si su construcción ha sufrido mucho con este cambio.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Arriba: la G1 y el pequeño objetivo Lumix G de 14-45 milímetros, junto a dos ópticas del sistema Cuatro Tercios. Abajo: el nuevo Lumix G 45-200 mm f4-5.6.

Aunque la bayoneta metálica o los dos anillos -de tamaño y manejo bastante decentes- son buenas noticias, el exceso de plástico, la pintura plateada o el tosco interruptor del estabilizador Mega O.I.S. no despiertan demasiado entusiasmo.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Para utilizar ópticas Cuatro Tercios en la montura de la G1, es necesario utilizar este adaptador.

Entre las manos, el conjunto sienta bastante bien, aunque no cabe esperar la consistencia de una réflex. Su acabado en plástico liso le da un aspecto que, orientado al usuario aficionado, puede cuajar.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Los fotógrafos con más aspiraciones -estéticas, al menos- puede que estén menos convencidos con lo que algunos ya califican de guiños al público femenino. Es en este contexto donde, precisamente, puede enmarcarse la estrategia de lanzar la G1 en tres colores: un sobrio negro, un rojo bastante atractivo y un azul difícil de combinar con la óptica negra.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

De todos modos, las líneas maestras de su diseño tampoco tienen mucho misterio: basta con echar un vistazo a la L10, reducir las dimensiones, reubicar algunos mandos, y ya es posible hacerse una idea muy aproximada de lo que esconde esta G1.

Visor prometedor
Aunque la pantalla móvil es una de las grandes ideas de esta cámara (llama la atención el uso de un monitor panorámico que tiene que recurrir a franjas negras para adaptarse al tamaño real de la imagen), una de la primeras cuestiones a resolver es el comportamiento del visor electrónico.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Desaparecido el espejo réflex y el pentaprisma, es el visor electrónico (LVF, o visor Live View) el que asume una tarea primordial. Su comportamiento, la verdad, nos ha sorprendido gratamente en comparación a lo visto hasta ahora.

Su elevadísima resolución se deja notar y la cantidad de información visible a través del ocular (la misma que en el LCD principal) nos ahorra las clásicas críticas sobre la falta de datos de sensibilidad o balance de blancos. Ahora, todo está al alcance del ojo. Incluso el histograma.

Aun así, el ruido en la imagen cuando la luz es escasa, el refresco mejorable en estas mismas condiciones (sobre todo si se realiza algún movimiento), la posición lateral del sensor automático de activación (si no centramos bien el ojo, puede que nos quedemos sin imagen en pantalla en el momento clave) y el aspecto "digital" de la imagen son algunas de las pegas iniciales que ponerle.

Críticas perfectamente compatibles con un hecho indiscutible en este momento: la G1 monta el mejor visor electrónico empleado hasta ahora en una cámara fotográfica, con un rendimiento bastante cercano en casi todos los aspectos al de un visor réflex tradicional.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Por lo demás, el manejo de la cámara conjuga bastante bien lo visto en algunas compactas y réflex de la marca. Aunque el único dial es demasiado pequeño y su posición es algo incómoda, su función de pulsador es realmente agradable.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Lo mismo ocurre con el menú de acceso rápido (Q.Menu), los accesos directos o la posibilidad de manejar todos los ajustes a través de un intuitivo sistema de navegación por la pantalla.

Sensor expuesto
El enfoque automático es otro de lo grandes retos de esta cámara, que deja a un lado el tradicional sistema de las SLR (phase detection) y se queda sólo con el enfoque por contraste.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Las entrañas de la G1, al descubierto.

Sus 23 puntos de foco o sistemas como la detección facial o el enfoque de seguimiento apenas servirían si la base del sistema siguiera basada en un mecanismo que hasta ahora había demostrado ser inferior.

Pero, según las primeras pruebas realizadas, su comportamiento es más que decente en la mayoría de las situaciones. Incluso con el zoom de 45-200 milímetros y en un espacio sin demasiada luz, la cámara ha respondido al primer intento.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

¿Es tan rápido como el de las réflex? Harán falta pruebas más detalladas, pero a priori no parece que la G1 vaya a tener grandes problemas para competir en este terreno con las SLR de gama baja y sus ópticas más sencillas.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Más desconcertados nos hemos quedado al oír el sonido del disparo de la cámara. ¿No debería propiciar la ausencia de espejo que la G1 fuera una de las cámaras más silenciosas del momento? Mucho nos tememos que está lejos de ser así.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La clave salta a la vista al liberar el objetivo y darnos de bruces con el CMOS de la cámara. Como el Live View es la única opción de encuadre y enfoque, el obturador tiene que estar siempre abierto, por lo que, en el momento del disparo, son necesarios dos movimientos, con el consiguiente aumento del ruido y cierta sensación de lentitud a la hora de reaccionar.

Una sensación que se vuelve más evidente al escuchar el sonido un tanto agónico de la cámara en las ráfagas y comprobar que la previsualización en tiempo real se pierde ya en el segundo disparo.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Pistas bastante claras para empezar a especular que, después de la desaparición del espejo, los obturadores mecánicos son las siguientes víctimas en la lista de la evolución de estas cámaras.

En cualquier caso, Panasonic parece que se ha querido cubrir bien las espaldas ante los previsibles problemas de suciedad que el acceso directo al captor podría provocar al cambiar la óptica y ya ha hablado de un sistema de limpieza mejorado.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

En concreto, se trata de una versión compacta del conocido filtro SSWF, cuya frecuencia de vibraciones se ha aumentado además a 50.000 ciclos por segundo.

CMOS de 12 megapíxeles
La extensa lista de novedades y sus implicaciones futuras no deben hacer olvidar las prestaciones más comunes de esta cámara. Así, la G1 apuesta por un sensor CMOS de 12 megapíxeles, fiel a las dimensiones del estándar Cuatro Tercios y de su nuevo hermano menor.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Pese a que Panasonic destaca el uso del motor de imagen Venus Engine de cuarta generación y de su sistema de reducción de ruido, la sensibilidad sigue sin atreverse a pasar de los 3200 ISO. Puesto que los modelos probados no son de producción final y no es posible publicar las muestras tomadas, aún es pronto para ahondar en valoraciones más concretas.

Panasonic Lumix DMC-G1
Panasonic Lumix DMC-G1
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Aun así, en las escenas con luz suficiente, son bastante perceptibles ya a 800 ISO tanto el ruido como el tratamiento del procesador para intentar reducirlo. En algunas tomas de máxima sensibilidad también hemos podido detectar cierta pérdida de nitidez.

Casi una réflex
Son muchos, en definitiva, los puntos a analizar con detalle de esta G1. Algunos no gustan a primera vista, como el flash de levantamiento manual. Otros, como la autonomía de más de 300 disparos pese al uso continuo del Live View, parecen haber sido resueltos con mayor fortuna.

Por ahora, la G1 traza el mejor logrado de los puentes entre las compactas y las SLR. Un segmento de mercado al que Panasonic mira con interés, y que posiblemente resulte más atractivo para aquellos usuarios que se plantean dar el salto a los sistemas de ópticas intercambiables.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La G1 (a la derecha) hace de puente entre las réflex y las compactas, que en esta imagen aparecen representadas por la Lumix DMC-L10 (a la izquierda) y la FZ18.

Evolución lógica de la L10, ahora que sabemos que la G1 es capaz de emular a las SLR incluso en los puntos más delicados, cabe preguntarse qué hemos ganado con la desaparición del espejo y con este salto. ¿Tamaño? ¿Precio? ¿Facilidad de uso?

Será el mercado quien tenga que bendecir o condenar la estrategia, pero queda claro que este es sólo un primer paso. Apresurado y a medio hacer, tal vez, teniendo en cuenta que dentro de sólo unos meses ya habrá una versión con grabación de vídeo HD que explote mejor el potencial de este estándar.

Etiquetas
Artículos relacionados (17)
Prueba de producto
03 / MAR 2009
Prueba de producto
07 / NOV 2008
Entrevista
Tokikazu Matsumoto
23 / SEP 2008
OpiniónContando píxeles
15 / SEP 2008
Actualidad
21 / AGO 2008
Más artículos relacionados
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar