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Iker Morán.-
No es una réflex ni una compacta: estrena una nueva categoría de cámaras de ópticas intercambiables a cuyas peculiaridades habrá que ir acostumbrándose.
Panasonic Lumix DMC-G1


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Si la Lumix DMC-L10 ya nos parecía en su momento una prolongación de la saga Lumix DMC-FZ, la recién llegada G1 remarca aún más esta percepción hasta convertirla en uno de sus pilares. Así, ofrece la comodidad y las prestaciones de una compacta, y presume además de la calidad de una réflex, o mejor dicho, de un sensor grande.
Panasonic Lumix DMC-G1


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Tal y como ya comentamos cuando descubrimos la cámara en Photokina, la G1 no es tal vez lo que algunos esperábamos del estándar Micro Cuatro Tercios. Sin embargo, parece que Panasonic tiene muy clara su estrategia comercial para esta cámara, orientándola principalmente al público femenino.
Panasonic Lumix DMC-G1


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Así que, para empezar, nada mejor que poner esta G1 -y más concretamente, el modelo con un acabado en rojo bastante original y atractivo- en las manos de varias mujeres que en principio no se plantearían hacerse con una SLR y recabar su opinión.
Panasonic Lumix DMC-G1


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A la vista de los resultados de este improvisado análisis de mercado, Panasonic ha hecho bien sus deberes en lo que a diseño se refiere. Su reducido tamaño y el tacto suave del cuerpo -con un acabado un tanto gomoso y bastante agradable- parece que triunfan entre las potenciales interesadas.
Claro que, al hablar de su precio de 800 euros, el entusiasmo se reduce notablemente.
Cuestión de tamaño y color
¿Es tan pequeña la G1? Comparada con la inmensa mayoría de las réflex o incluso con algunas compactas de zoom largo, sin duda. Sin embargo, nada más recibirla no pudimos resistir la tentación de colocarla junto a una Olympus E-420 y comprobar si nuestra percepción inicial respecto al tamaño de la cámara era correcta.
Olympus E-420 y Panasonic Lumix DMC-G1


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Y en efecto, la Lumix no es tan pequeña o ligera, o por lo menos no lo es mucho más que la más diminuta de la familia Cuatro Tercios de Olympus.
Panasonic Lumix DMC-G1 y Olympus E-420


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Colocados frente a frente el nuevo Panasonic Lumix G 14-45 mm f3.5-5.6 y el Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6, también salta a la vista que la reducción de tamaño de las ópticas Micro Cuatro Tercios no es tan notable como cabría pensar.
Panasonic G 14-45 mm f3.5-5.6 y Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6


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Con una longitud casi idéntica tanto con el zoom plegado como desplegado, sólo el grosor del conjunto y de la bayoneta deja claro cuál de los dos merece la denominación Micro.
Panasonic G 14-45 mm f3.5-5.6 y Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6


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En todo caso, también hay que tener en cuenta que el modelo de Panasonic integra en su estructura óptica el estabilizador Mega O.I.S., mientras que el Zuiko Digital deja esta tarea para el cuerpo de la cámara.
Panasonic Lumix G 14-45 mm f3.5-5.6


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Respecto al manejo y sin entrar ahora en grandes detalles, la verdad es que la G1 ha sabido lidiar con la limitación del espacio para conseguir una ergonomía muy bien lograda, con puntos álgidos como la empuñadura o la inmensa pantalla panorámica totalmente móvil de 3 pulgadas.
Panasonic Lumix DMC-G1


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Claro que, tras pasar un par de días con la cámara, tampoco es muy complicado toparse con algunos puntos débiles -o matices- en la buena nota general de los mandos.
Sin ir más lejos, el dial frontal con función de pulsación es una genial idea, pero el problema es que su ubicación hace bastante fácil que se accione involuntariamente, compensando así erróneamente la exposición.
Panasonic Lumix DMC-G1


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Con pocas pegas que poner a los accesos directos a los menús de control -hay hasta tres vías para llegar a muchos ajustes, por lo que sólo es cuestión de elegir la más cómoda-, se echa mucho de menos un joystick de ésos que Panasonic emplea en algunas de sus compactas.
Panasonic Lumix DMC-G1


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Son discutibles también la posición, utilidad e importancia de la rueda situada en la parte izquierda y dedicada únicamente a seleccionar la modalidad de enfoque de la cámara (simple, continuo o manual), así como el cierto caos que se produce al navegar por los ajustes al pulsar el botón Q.Menu.
Panasonic Lumix DMC-G1


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Su sistema de enfoque -únicamente por contraste, como una compacta, no lo olvidemos- y el visor electrónico eran dos de los principales retos de esta G1. Si tras nuestro primer contacto con una unidad de preproducción ya nos mostramos bastante satisfechos con los resultados, el encuentro con esta unidad final ha confirmado aquellas impresiones.
Panasonic Lumix DMC-G1


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Sin llegar -lógicamente- a los niveles de una SLR de gama media-alta, el enfoque automático de la G1 es muy digno, incluso en aquellas condiciones en las que la luz no sobra. Es en esos mismos escenarios cuando la previsualización Live View o el visor electrónico dan sus únicas muestras de flaqueza en lo tocante al refresco.
Panasonic Lumix DMC-G1


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No es un visor réflex, nos comentaba el asiduo usuario de una SLR al asomarse por primera vez al visor electrónico de más de un millón de puntos de resolución de la G1. Efectivamente, no lo es, pero aun así estamos ante el único visor electrónico medianamente decente -a día de hoy- y capaz de acercarse al rendimiento de un visor óptico.
12 megapíxeles a prueba
Aclaradas estas cuestiones básicas, sólo falta echar un vistazo a la primera galería de muestras obtenidas con la G1 para comprobar el rendimiento del nuevo Live MOS de 12 megapíxeles, el primer captor Cuatro Tercios que sobrepasa la barrera de los 10 megapíxeles.
Muestras: 12 MP
© QUESABESDE.COM
Las capturas se han realizado con una Panasonic Lumix DMC-G1 y un objetivo Panasonic Lumix G 14-45 mm f3.5-5.6 Vario:
Un detalle interesante no sólo para esta G1, sino también para la nueva Olympus E-30 si, tal y como se presume, incorpora este mismo sensor.
Panasonic Lumix DMC-G1


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¿Ha afectado el incremento de la resolución a la sensibilidad o el rango dinámico? Pese a que no ha sido posible -por ahora- comparar los resultados con los de la generación anterior de sensores -el cambio de la óptica también marcaría diferencias en este sentido-, la verdad es que la G1 se defiende muy bien a la hora de controlar el ruido.
Muestras: ISO
© QUESABESDE.COM
No parece, por otro lado, que tenga mayores problemas para abarcar información de las zonas con sombras, y en menor medida de las luces altas, con o sin el sistema de exposición automática heredado de las últimas Lumix compactas.
Con buena luz, toda la gama de sensibilidades -e incluso el valor de 1600 ISO para los más exigentes- es perfectamente utilizable, aunque si nos enfrentamos a tomas nocturnas esta barrera habría que rebajarla a 800 ISO.
En cualquier caso, nos ha gustado bastante el procesamiento de la imagen, porque a pesar de que hemos sido incapaces de dar con alguna función que controle el nivel de reducción de ruido, los efectos del procesamiento son bastante ligeros y tolerables.
Muestras: RAW
© QUESABESDE.COM
Las capturas se han realizado con una Panasonic Lumix DMC-G1 y un objetivo Panasonic Lumix G 14-45 mm f3.5-5.6 Vario. Imágenes tomadas en formato RAW y procesadas con Adobe Lightroom 2.1:
Si comparamos una toma capturada en RAW y sin tocar ningún parámetro -sin el sistema de reducción de ruido activado, teóricamente- con un archivo JPEG directo de la cámara se puede apreciar que el ruido cromático es el más evidente cuando se trabaja con sensibilidades altas, sin que la nitidez sufra en exceso.
Obturador contundente
El nuevo objetivo Panasonic G -desaparece aquí la tradicional firma de Leica- nos ha sorprendido gratamente. Aunque no teníamos muchas esperanzas depositadas en él (su peso y construcción no invitan al entusiasmo), lo cierto es que a la vista está que ni las aberraciones geométricas ni las cromáticas son un gran problema.
Panasonic Lumix G 14-45 mm f3.5-5.6


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En algunas tomas es posible detectar cierta pérdida de luz y nitidez en los bordes y ángulos de la fotografía, pero nada escandaloso, o por lo menos nada que no sea tolerable para la inmensa mayoría de los usuarios.
Muestras: 12 MP
© QUESABESDE.COM
Las capturas se han realizado con una Panasonic Lumix DMC-G1 y un objetivo Panasonic Lumix G 14-45 mm f3.5-5.6 Vario:
Menos suerte ha habido con el estabilizador. Y es que si bien estábamos convencidos de que la desaparición del espejo y de su golpe nos iba a permitir disparar a pulso a velocidades increíbles, a la hora de la verdad el estabilizador Mega O.I.S. del zoom de 14-45 milímetros probado no ha sido capaz de ir más allá de los 2 -y en algunos casos 3- pasos de mejora.
Panasonic Lumix DMC-G1


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El excesivo sonido que produce la cámara en su disparo -posiblemente por el doble movimiento del obturador- y la poca protección del sensor nada más retirar la óptica obligan a rebajar aún más el entusiasmo que esta cámara podría causar entre algunos usuarios.
Panasonic Lumix DMC-G1


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Pensando ya en el estreno comercial de la Lumix DMC-G1, es muy probable que estos problemas sean sólo detalles menores para una cámara bonita -al menos para algunas- y con unos resultados prometedores, pero con un precio demasiado alto que merma su capacidad de seducción.

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