Crónica

Días de ostras, cava y Lumix GF3

 
8
JUL 2011
Eduardo Parra   |  Madrid

¿Conocen aquel proverbio -creo que chino- que dice que si metes una rana en agua hirviendo saltará de la olla, pero que si el agua está fría y se va calentando poco a poco no escapará? Pues algo así puso ayer en práctica Panasonic con motivo del lanzamiento -relanzamiento para algunos- de la nueva Lumix DMC-GF3, uno de los modelos más minúsculos del sistema Micro Cuatro Tercios.

La cosa está clara: en una rueda de prensa al uso la prensa técnica está en guardia y nadie deja pasar una, listos para saltar a la yugular del portavoz de turno. Es mucho mejor una conversación distendida, agradable, una de esas charlas donde tu interlocutor no es el director de marketing, sino el bueno de Pepe.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Conscientes de ello, en Panasonic optaron ayer por un auténtico día de campo en versión urbana para que periodistas y otros comunicadores pudieran trastear con los últimos modelos del catálogo Lumix.

La jornada comenzó en un céntrico hotel madrileño, donde aparte de tomar el primer refrigerio del día (la comida, ¡qué arma de seducción tan efectiva!), tuvo lugar la primera y única charla de la gente de marketing de Panasonic. Aunque la reciente Lumix DMC-G3 andaba cerca, ni que decir tiene que la protagonista del día fue la diminuta GF3 y el también nuevo Leica 25 mm f1.4.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
La GF3 con el Lumix 14 mm f2.5.

A partir de ahí todo fue un sube y baja continuo de autobuses, hoteles y escaleras. La terraza de un hotel nos permitió forzar al máximo los teleobjetivos y explorar el mundo del "tilt-shift" con el efecto miniatura de la citada GF3. Pusimos a prueba el modo de disparo en ráfaga merced a Dani Comas, auténtico as en esto de las bicis, quien ejecutó varias piruetas en El Retiro para disfrute de los presentes. Y los pequeños bonsáis del Real Jardín Botánico fueron la excusa perfecta para experimentar con el macro.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

¿Y qué mejor método para jugar con los ajustes de sensibilidad que buscar algún rincón del recién reformado mercado de San Miguel? Si, además, de por medio hay una fuente de ostras -auténtico manjar para algunos- y unas copas de cava, mucho mejor.

Y por último, una visita a los fogones del restaurante Sergi Arola Gastro, para colarnos en su cocina a probar los angulares justo antes de cambiar los objetivos por los cubiertos.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Así que, tras unas cuantas horas, fracasamos en nuestro eterno intento de rascar algún titular explosivo a los responsables de la firma (¿a quién no le gustan los rumores de postre?), y encima nos vamos a casa con un par de kilos más.

Se estarán preguntando si al final Panasonic consiguió convencernos de las bondades de su producto. Lo cierto es que nosotros ya pudimos probar la GF3 hace unas semanas, así que ayer jugábamos con las cartas marcadas. ¿Qué clase de prensa vendida pensarán que somos?

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