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OpiniónContando píxeles

Micro decepción

 
15
SEP 2008

Lo malo de los rumores es que, a veces, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, y al final, las especulaciones son mucho más interesantes que lo que luego acaba por materializarse y llegar al escaparate.

¿Se acuerdan de esos bocetos de cámaras Micro Cuatro Tercios que durante unos días estuvieron circulando por la red? Ahora sabemos que era un bulo, pero a más de uno se le pusieron los dientes largos al imaginar una especie de Lumix DMC-LX3 con sensor grande y ópticas intercambiables.

La Panasonic G1 ha llevado a la práctica los principios del Micro Cuatro Tercios de la forma más aburrida posible

Una elegante y fina compacta que iba a ser capaz de colarse en nuestro bolsillo con lo mejor de esos dos -hasta ahora- irreconciliables mundos. Una cámara que iba a inaugurar por todo lo alto el estándar Micro Cuatro Tercios, llamado -creen algunos- a redefinir el futuro de los modelos de ópticas intercambiables.

Pero la reciente Lumix DMC-G1 nos ha puesto los pies en la tierra al llevar a la práctica los principios de este sistema de la forma más aburrida posible. Cojan una Lumix DMC-L10, quítenle el espejo, estrújenla un poco -la mitad del grosor y menos peso- y ya tenemos inaugurado el revolucionario sistema.

¿Para eso nos despiertan un plácido cinco de agosto a las siete de la mañana? ¿Para hacer una especie de réflex en miniatura cuya gracia es, precisamente, carecer de la estructura SLR? ¿Acaso la citada L10 no era ya una aproximación bastante conseguida a esta idea y la Olympus E-420 una réflex suficientemente pequeña?

Los entresijos más surrealistas de la presentación se los ahorro, para evitarles la vergüenza ajena. Aun así, es gratificante saber que ni un solo medio especializado de habla española ha estado en la lista de la compañía a la hora de ver el desarrollo de este producto en Japón el pasado verano. ¿Será que el Micro Cuatro Tercios sólo habla inglés?

Poco tienen en común los bocetos que circularon por Internet (en la imagen) de lo que podía ser la primera Panasonic del sistema Micro Cuatro Tercios con la G1.

Y es que, aunque algunos presumen de exclusiva y dan palmas con entusiasmo, me imagino que a estas horas habrá muchos defensores del incipiente sistema Micro Cuatro Tercios preguntándose por el rumbo que está tomando su barco tras la bifurcación por la senda de lo Micro.

El nuevo estándar prometía marcar un antes y un después y, la vedad es que, sobre el papel, tiene todos los argumentos necesarios para hacerlo.

Pero si unos cambios estructurales tan significativos como la eliminación del espejo réflex, el pentaprisma y el enfoque tradicional no van acompañados de algo más que de la reducción del tamaño, uno acaba teniendo cierta sensación de déjà vu.

El nuevo estándar prometía marcar un antes y un después, y sobre el papel tiene todos los argumentos para hacerlo

El Live MOS de 12 megapíxeles, por ejemplo, no parece hacer especial hincapié en el tema de las sensibilidades. La G1 apuesta por un archiconocido rango de 100 a 3200 ISO, pasando por alto -al menos hasta que veamos unidades operativas- que el tema del ruido sigue siendo una de las asignaturas pendientes de las cámaras Cuatro Tercios respecto a la competencia.

También sorprende, y mucho, que la G1 no se atreva con la grabación de vídeo, ahora que hasta Nikon se ha echado al monte y se ha puesto sus ropajes más innovadores para que la D90 lidie con su espejo interpuesto y consiga grabar secuencias en alta definición.

Da la sensación -tras repasar con detalle las especificaciones de la G1- que había mucha prisa en Panasonic por sacarse algo de la manga que reflotara su reducida cuota de mercado réflex y alejara los fantasmas del abandono del sistema Micro Cuatro Tercios (e incluso de la traición a este sistema y el paso al formato completo).

Dos rumores que han sonado con fuerza en los últimos meses y que ni siquiera los más adeptos a esta filosofía fueron capaces de desestimar de forma convincente.

Salvo que Panasonic se guarde un segundo as en la manga para Photokina, la G1 no es lo que esperábamos

El resultado recuerda a aquellos exámenes que se aprueban con una nota muy justa, después de haber dejado todo para la última noche.

¿Cumple la G1 con las promesas del Micro Cuatro Tercios? Sin duda: es más pequeña, sus ópticas son realmente diminutas y elimina el esquema de las SLR trasladando a este campo todas las prestaciones de una compacta, pero con un sensor notablemente más grande.

¿Es lo que esperábamos? Salvo que Panasonic se guarde un segundo as en la manga para Photokina, mucho me temo que, pese a la lógica de esta evolución, tanto pragmatismo nos ha pillado descolocados a más de uno.

Entre otras cosas porque -tecnicismos al margen y ya puesta en el escaparate- cuesta ver la G1 como una cámara que inaugura un nuevo segmento y no como una feroz competidora de modelos ya existentes.

Quien en su día no se compró la Olympus E-420 con el pequeño Zuiko 14-42 mm no caerá rendido ahora

Lo más gracioso es, además, que la L10 de Panasonic, las compactas de zoom largo (lideradas por las Lumix DMC-FZ) y las SLR de gama baja (con las Olympus jugando un papel importante) van a ser las únicas en despeinarse con este anuncio.

Supongo que alguien ya habrá sondeado convenientemente el mercado. Pero así, en frío, me cuesta creer que quien en su día no se compró la E-420 con el pequeño Zuiko 14-42 mm (570 gramos en total y menos de 500 euros) caiga ahora rendido ante la G1y sus 630 gramos, óptica incluida.

¿Cuál será el gancho? El menor volumen, el colorido del cuerpo o la pantalla móvil podrían servir. El hecho de que tenga o deje de tener espejo y que sea una tecnología revolucionaria a la inmensa mayoría -reconozcámoslo- les da exactamente igual.

Pero siempre queda algún consuelo. Ver si su precio también se ha sometido a un proceso de miniaturización -las ópticas sin firma de Leica así parecen indicarlo- o esperar a lo que haga Olympus son, por ahora, dos buenas excusas para no perder la calma.

Aunque, ahora que lo pienso, la G1 no es sino una confirmación de aquella polémica idea lanzada hace ya tiempo: la Lumix DMC-FZ50 era la última de su clase y las cámaras compactas de tipo réflex tenían los días contados.

A no ser, claro, que a alguien se le ocurra sacarse de la manga un 28-200 milímetros, por ejemplo, y echarle un poco de pegamento a la bayoneta de la cámara.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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