Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Dossier

El palo de selfies no mató a la estrella de la televisión (pero sí a su operador de cámara)

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26
OCT 2015

La noticia saltaba hace un par de semanas: una televisión local suiza, Léman Bleu, ha decidido cambiar sus equipos de televisión tradicionales por algo mucho más ligero (y controvertido): un periodista (eso de momento no varía), un iPhone 6 y un palo de selfies.

Como era de esperar, la medida ha causado un cierto revuelo entre los profesionales de la imagen, que ven en este cambio una amenaza a su puesto de trabajo. Pero también entre el público en general, que cuestionan -con excepciones- lo acertado de una evolución que recuerda poderosamente la fallida experiencia del Chicago Sun-Times, el diario que cambió por redactores armados con teléfonos de la manzana a sus fotógrafos de plantilla, entre ellos un premio Pulitzer.

Sin embargo, y una vez asimilado el impacto y reconducida esa primera reacción entre la sorpresa y la indignación, lo cierto es que la maniobra, tal vez algo anticipada en el tiempo, empieza a no parecer una locura tan grande ni una broma tan pesada.

Quesabesde ha hablado con tres profesionales de la industria de la imagen y la comunicación a los que esta propuesta no ha sorprendido en absoluto. Adaptarse o morir podría ser su lema, y frente a las extendidas críticas exponen las razones por las que este cambio -o revolución- es un tren imparable al que más vale subirse.

Una genialidad

Antoni Esteve, presidente del Grupo Lavinia, cree que la apuesta de Léman Bleu es una “genialidad si se trata de aprovechar las posibilidades de la tecnología para dar un mejor servicio informativo o de entretenimiento a los espectadores”. Lavinia, con más de 20 años de trayectoria en el ámbito de la comunicación audiovisual , se encarga desde la producción de contenidos hasta su transmisión, y no le ha hecho ningún asco a los móviles como una herramienta más en su flujo de trabajo.

Para Esteve la maniobra del canal suizo es también una “temeridad positiva si se trata de innovar, buscar nuevas fórmulas para simplificar el proceso de comunicación. De no haber conseguido abaratar sus costes Léman Bleu probablemente ya no emitiría”.

La imagen de un periodista del canal suizo Léman Bleu retransmitiendo con un móvil y un palo de selfies dio la vuelta al mundo hace unos días. | Foto: Léman Bleu

“Esto no es una novedad absoluta”, explica Kacho Cano, realizador de vídeo, operador de cámara y editor. “En el terreno de los informativos televisivos se trabaja desde hace décadas para reducir los equipos de reporterismo a una persona polivalente que sea capaz de elaborar un vídeo por sí misma. Yo lo he hecho en ocasiones en la agencia en la que pasé mis últimos siete años de periplo informativo, aunque nunca con un móvil sino con cámaras ligeras y un ordenador.”

Esteve: “[La iniciativa de Léman Bleu] es una genialidad si se trata de aprovechar las posibilidades de la tecnología para dar un mejor servicio”

“En Lavinia ya llevamos años experimentando en este terreno”, explica Esteve, “y no por ello dejamos de realizar producciones que siguen necesitando especialistas de la imagen y del sonido. Si nos ceñimos estrictamente al ámbito de las noticias, está claro que hemos avanzado hacia la polivalencia: el redactor que graba, entrevista, redacta, edita imágenes, hace fotos y sube todo el material a la red.”

Las cámaras robotizadas, una precuela si se quiere de la iniciativa suiza, están ya en multitud de organismos e instituciones. En muchísimos parlamentos, incluido el Congreso de los Diputados en Madrid, no hay operadores de cámara sino maquinas automatizadas controladas a distancia que cuestan menos, no se quejan y apenas ocupan espacio.

Llevar esta filosofía de equipos unipersonales a la calle era cuestión de tiempo. Una vez superada la excusa de la calidad, el momento de dar un paso más en la estrategia del periodista multimedia parece que ha llegado. “Cada vez estamos más cerca de conseguir calidad profesional en dispositivos móviles como el teléfono”, afirma Esteve. “Una GoPro o un iPhone 6 ya ofrecen calidad 4K, y los estabilizadores de imagen están mejorando.”

Foto: Barcelona TV / Lavinia
Un equipo de Lavinia graba para Barcelona TV con un móvil en el Mobile World Congress 2015.

Este año Lavinia participó en una experiencia piloto de Barcelona TV. Fue precisamente durante el Mobile World Congress 2015. El grupo de comunicación emitió un informativo utilizando exclusivamente teléfonos para grabar los vídeos y tablets para editarlos. La emisión en directo se realizó con teléfonos 4G. Según Esteve, “se detectaron más problemas con el sonido que con la imagen”.

Stéphane M. Grueso, más conocido en Twitter como @fanetin, ha destacado por sus coberturas de grandes manifestaciones y movimientos sociales. Armado prácticamente solo con un tablet y un móvil, este extrabajador de Televisión Española pertenece a esa generación de nuevos comunicadores que han revolucionado la forma en que se cuentan las cosas: desde dentro -literalmente- y en directo, algo que con un equipo tradicional de televisión sería imposible.

“Hace años –explica Grueso- necesitabas un redactor, un cámara, un ayudante y un operador. Hoy puedes hacer el mismo trabajo con un redactor y otra persona que hace todo lo demás, aunque no con la misma calidad.”

La calidad de la imagen, en efecto, es un punto importante en toda esta historia. Pese a que tendemos a pensar únicamente en nitidez y resolución, hay muchos más parámetros a tener en cuenta. Calidad es también una imagen fluida y sin temblores, una imagen bien encuadrada, una imagen con sus diferentes planos, paneos y transiciones. Una imagen, en resumen, bien hecha, algo que para una única persona amarrada a un palo de selfie puede ser complicado de conseguir.

Desde Léman Bleu sostienen que -como es obvio- un móvil es mucho más ligero que los equipos tradicionales. | Foto: Léman Bleu

Grueso opina que gracias a los teléfonos móviles hay una democratización del acceso a la información. “Hasta hace muy poco para emitir cualquier cosa en directo hacía falta un equipo de cuatro personas y una furgoneta con enlace satelital con unos costes totalmente impagables. Ahora eso lo puede hacer cualquiera con un teléfono. Pero no es lo mismo, porque una sola persona no puede estar en todo.” Un redactor con un teléfono y un palo puede resultar útil para determinadas cosas, asegura, “pero para otras la información va a ser de peor calidad”.

Grueso: “Hace años necesitabas un redactor, un cámara, un ayudante y un operador. Hoy puedes hacer el mismo trabajo con dos personas, aunque no con la misma calidad"

El hecho es que la televisión como la conocíamos ya no existe. El lenguaje audiovisual ha cambiado, y tanto el mercado como los generadores de contenidos se están dando cuenta. “La televisión tradicional ha desaparecido: los contenidos televisivos se distribuyen en pantallas de todas las medidas”, nos explica por correo electrónico el presidente de Lavinia.

“Las cadenas, las productoras y los profesionales tenemos que ser capaces de innovar constantemente. La tecnología nos lo permite y las generaciones que vienen ya lo están haciendo, produciendo sus propios contenidos que distribuyen en las redes. Puede haber formatos de televisión hechos con móviles y palos de selfie siempre que estén concebidos para ser así y eso esté justificado a nivel de relato audiovisual”, sostiene Esteve.

Supervivencia

“Esto es una revolución industrial”, sentencia Grueso. Cano está de acuerdo: “Del mismo modo que ha ocurrido en absolutamente todos los sectores de la industria, la agricultura y la ganadería, el desarrollo tecnológico ha arrasado con ciertos oficios y ha creado otros. Y eso conlleva que cada vez haya menos humanos trabajando y más máquinas controladas por un solo humano. Pero no creo que quede más remedio que aceptar que esa evolución llegue también a las puertas de tu casa, tu trabajo, tu profesión. La supervivencia es un proceso de continua adaptación al medio y lo contrario me parece involucionista y absurdo.”

A pesar de todo el aspecto formal es -tal vez- lo menos importante. El público quiere recibir esa información, y son muchos los indicios que hacen pensar que poco le importa cómo. “Lo importante para una televisión son los contenidos, la calidad de las historias, una buena imagen, un sonido cuidado. Cómo lo consigamos es lo de menos”, sentencia Esteve. “Si es con un palo, un robot, un drone o cualquier otro artilugio.”

Grueso: "La supervivencia es un proceso de continua adaptación al medio y lo contrario me parece involucionista y absurdo"

“Los grandes despliegues –continúa- seguirán existiendo, pero a medida que aumentan las posibilidades tecnológicas la tendencia es reducir el tamaño de los equipos. El caso es que las televisiones quieren imágenes, las quieren rápido, desde puntos de vista distintos y a un precio competitivo. La tecnología lo permite, y nosotros la usamos para ofrecérselo.”

“El problema es el tío que maneja la cámara”, apunta Grueso. “A mí me da igual que sea un teléfono o una cámara. Lo que tienes que tener es una persona que pueda prestar atención a la luz y al encuadre y que no esté pensando en lo que está pasando allí y a quién tiene que preguntar. La diferencia yo creo que al final no es técnica, sino de personal.”

Videoperiodistas

En este aspecto incide también Cano: “Los obstáculos en esta cuestión siempre han sido los mismos, la falta de formación o experiencia necesaria en una sola persona para desarrollar todas las tareas que requiere la información audiovisual y poder producir videoperiodistas en cadena, así como la falta de equipos audiovisuales y un workflow que no requieran un segundo componente humano."

"Sin embargo, y gracias a los avances en los equipos, muchos reporteros free lance recorren el mundo en solitario con equipos ligeros y venden sus informaciones elaboradas, sus vídeos a televisiones y agencias. Y hablo de trabajos de calidad”, afirma el veterano operador.

Cano: "Realmente considero que un periodista con un móvil y un palo es más que suficiente para realizar una entradilla o una conexión en directo"

Desde la mencionada televisión suiza aducen que otra de las razones para aligerar sus equipos es, precisamente, ser más agiles. En un mundo donde la inmediatez ha ganado enteros, no perder un segundo es fundamental.

“Un equipo humano de grabación de dos personas, tal y como habitualmente lo conocemos, es logísticamente pesado y lento debido al material que transporta”, explica Cano. “Te hablo del equipo estándar establecido desde los últimos veinte años, más o menos, porque antes contaba con más personas, más herramientas y más pesadas.”

“Se ha reducido el tamaño de las cámaras ENG, pero siguen dominando los modelos compuestos de cuerpo y objetivo”, continúa Cano. “Estos requieren un trípode robusto que sostenga la cámara, baterías para alimentarla y discos o tarjetas de grabación. Suma una lámpara autónoma y micrófonos, quizás cables. Si tienes que editar desde el terreno, tendrás que llevar un ordenador. En ese caso sueles enviar vía satélite, y si vas a enviar tu pieza de dos minutos con una resolución broadcast sin acudir a una unidad móvil, hará falta un transmisor que funciona con varias tarjetas 3G o 4G.”

Cano sostiene que “este engendro infernal ya es más liviano, pero hasta ahora pesaba como una hipoteca bancaria.” Y plantea: “Ahora ponte a desplazar todo esto. ¿Se puede? Por supuesto. Se puede y se hace, pero cualquiera que no considere que una persona con un móvil, un palo y un ordenador es más ágil y barato tiene un problema de comprensión lógica de difícil solución.”

“Realmente considero que un periodista con un móvil y un palo es más que suficiente para realizar una entradilla o una conexión en directo. No va a quedar igual, pero no nos engañemos: es suficiente y considerablemente más barato”, sentencia Cano.

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