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Prueba de producto
PALM ZIRE

Palm Zire: análisis

 
14
NOV 2002

El Palm Zire es tan sencillo como su envoltorio: una cubierta de plástico transparente que
permite entrever buena parte de los accesorios que lo acompañan. Con las premisas de
sencillez y precio al alcance de todos ?o casi -, la compañía californiana ha posicionado
claramente la nueva gama Zire pensando en los usurarios profanos ?en el buen sentido de la
palabra- que se permiten un capricho en forma de "gadget", de vez en cuando, sin causar
estragos en la economía doméstica. Su pantalla monocroma ?sin retroiluminación-, sus 2 MB
de memoria y la inexistencia de puertos de expansión sitúan al primer Zire en la gama baja de
las computadoras Palm. Un dispositivo perfecto para no iniciados.

Es el Palm más económico a día de hoy (noviembre, 2002), y el pionero de una nueva gama de computadoras de bolsillo del hegemónico fabricante, que busca hacerse un hueco entre los compradores ocasionales de dispositivos del tipo "¡qué chulo!, ¿qué es?" Sin duda, la estética del primer Zire que irrumpe en los escaparates de las tiendas de electrónica de consumo transpira estilo y aparenta lo que es: una agenda electrónica de bolsillo ?con pantalla táctil y otras prestaciones propias de modelos superiores- al alcance de muchos potenciales compradores.

Buen aspecto, ante todo

El Zire es sencillo ?por si aún no había quedado claro-, tanto en su aspecto como en sus funciones, y sobre todo muy ligero. Exactamente, este pequeño PDA pesa apenas 110 gramos ?todo incluido- y mide 1,6 centímetros de grosor. Es, pues, perfectamente llevadero, lo que lo convierte en un accesorio nada molesto y muy discreto.

Anatómicamente hablando, el Zire presenta escasas protuberancias e imperfecciones en su lisa superficie. Los laterales son inmaculados, como también lo es su parte inferior. Por lo que se refiere al extremo superior, es ahí donde se encuentran el receptáculo para el lápiz óptico ? obviamente incluido-, el puerto USB ?para sincronizar la agenda con el ordenador-, el puerto de infrarrojos y el conector para enchufar el Zire a la corriente.

En su parte trasera, el dispositivo aparece igualmente incólume, aunque puede adivinarse el espacio ocupado por la batería interna recargable, de ión de litio, y la ranura en la que se inserta la tapa de plástico que permite proteger la pantalla de ralladuras e inclemencias varias.

Agenda de bolsillo por antonomasia

Con el Zire no puede navegarse por Internet, ni visualizar fotografías o reproducir vídeo y sonido. Consecuencia de ello ?en parte-, el dispositivo no dispone de un puerto de expansión para ampliar la capacidad de almacenamiento o acoplar módulos opcionales.

Pero ello no es ningún problema para el potencial usuario de este tipo de dispositivos; con los 2 MB de memoria RAM incorporados ya hay más que suficiente para realizar las funciones básicas previsibles del Zire: agenda de actividades, libreta de contactos y bloc de notas y gastos, entre otras funciones de muy variopinta naturaleza que ofrece el gran número de programas para Palm OS existentes.

Al más puro estilo Palm, el Zire también permite introducir los datos punteando la pantalla táctil con el lápiz óptico, bien utilizando el lenguaje de escritura Graffiti o con un teclado virtual. Para acceder a sus menús básicos, el dispositivo ofrece los clásicos botones de acceso rápido, que en este caso son tan sólo dos: uno para ir directamente al calendario, el otro para acceder al menú de contactos. Junto a estos, se encuentran emplazados dos controles para realizar el scroll ?desplazamiento- vertical en los distintos menús del Zire.

Pocos defectos

Dando por sabido que no se trata de una computadora de bolsillo con pantalla a color y todo tipo de prestaciones multimedia y de expansión, pueden retraérsele pocas cosas al Zire. En primer lugar, el handicap más evidente una vez encendemos el dispositivo es la inexistencia de una pantalla retroiluminada. Una prestación que puede considerarse extra, dado el económico precio del dispositivo, pero que se echará en falta en muchas ocasiones.

El segundo pero, de poca importancia, es la tapa de plástico incluida en el paquete del Zire. Muy práctica, pues puede engancharse y desengancharse en la parte trasera del dispositivo, permitiendo a los descontentos con ella el poder prescindir plenamente de su servicio. Sin embargo, resulta un tanto simple, y no pasa de ser un trozo de plástico sin más. Práctica ?y muy útil-, pero poco atractiva a la vista, en definitiva.


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