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El paisaje astronómico: fotografiando el cielo estrellado (segunda parte)

 
27
MAY 2010

Si nos alejamos de las ciudades y de sus brillantes luces, poco después del crepúsculo, empezaremos a ver las primeras estrellas. Un par de horas más tarde, cuando ya sea noche cerrada, nuestra mirada quedará cautivada por el espectáculo del cielo. ¿Cómo podemos inmortalizarlo con nuestra cámara? Con el tiempo, las imágenes de paisajes nocturnos en la naturaleza irán tomando forma y empezaremos a percibir una dimensión nueva: el paisaje astronómico.

Tras explicar qué entendemos por paisaje astronómico y describir las razones que nos motivan a fotografiarlo, toca ahora hablar de cómo iniciarse en este tipo de fotografía, incluso con el equipo del que ya disponemos.

¿Cuáles van a ser las principales dificultades técnicas con que nos encontraremos? ¿Cómo podemos capturar trazas de estrellas? O por el contrario, ¿cómo podemos fotografiarlas tal y como las ven nuestros ojos, sin que la rotación de la tierra las haga salir movidas?

Lo cierto es que en astrofotografía hay varias dificultades técnicas. La primera es la débil luminosidad de los objetos que queremos fotografiar. Nuestros ojos, cuando se han adaptado a la oscuridad -esto requiere al menos media hora-, son muy sensibles y nos permiten percibir luces realmente sutiles.

El tajinaste rojo, endémico de Tenerife, frente a nuestra galaxia, la Vía Láctea. | Foto: Jordi Busqué

En fotografía, cuando nos enfrentamos a esta situación, solemos aumentar el tiempo de exposición. Pero si colocamos nuestra cámara en un trípode y probamos con tiempos de obturación largos, de minutos, entonces nos daremos cuenta de cuál es la segunda dificultad de esta disciplina: las estrellas se mueven por el firmamento.

En realidad, las estrellas están fijas, y este movimiento aparente está causado por la rotación diaria de la Tierra. El efecto es el mismo: las estrellas parecen girar en torno a un punto que en el hemisferio Norte está muy cerca de la Estrella Polar.

Trazas de estrellas
La primera aproximación al paisaje astronómico se basa en hacer de la necesidad virtud. Dejando que las estrellas se muevan durante un tiempo muy prolongado, podremos obtener imágenes que, si bien no son realistas en el sentido de que no coinciden con nuestra percepción, sí pueden ser muy interesantes desde un punto de vista estético. Ya en este punto notaremos que las estrellas son de colores que nuestros ojos no pueden percibir, puesto que cuando hay poca luz no los vemos.

Las cámaras digitales, por muy buenas que sean, no fueron diseñadas para realizar exposiciones muy prolongadas. Si se excede un cierto límite, aparecen en la imagen los conocidos "hot pixels" o el llamado "amp glow", inconvenientes que no siempre pueden ser solucionados activando las opciones de reducción de ruido para exposiciones largas.

Trazas de estrellas. Obsérvense los colores y la Estrella Polar, casi en el centro de rotación. | Foto: Manel Soria

Por lo general, este tiempo máximo de exposición no es suficiente para obtener buenas trazas de estrellas. Pero existe una solución: realizar exposiciones separadas y combinarlas con algún programa de procesamiento de imágenes, como Photoshop.

La fotografía de trazas de estrellas puede hacerse prácticamente con cualquier réflex digital, siempre que ésta esté equipada con un cable disparador. Otra solución interesante será desempolvar nuestra vieja cámara réflex de película, que sí es capaz de realizar exposiciones de varias horas de duración. No obstante, la elección de la película y el procesamiento posterior deberán realizarse con cuidado, puesto que con exposiciones largas los colores pueden aparecer completamente alterados.

La Vía Láctea sobre el desierto de Atacama. | Foto: Manel Soria

La fotografía de trazas de estrellas, además de ser un primer contacto con el paisaje astronómico, ya es en sí misma apasionante. Pero cuando empecemos a dominar la técnica y seamos capaces de situar la Estrella Polar en un punto interesante del paisaje -y tal vez de iluminar los primeros planos con luz artificial-, entonces seguramente querremos ir más allá.

Detener los cielos
El paisaje astronómico empieza a ser verdaderamente interesante cuando ya somos capaces de capturar las estrellas tal como las ven nuestros ojos: no como trazas de luz, sino como puntos. Hay tres formas de conseguirlo, tres métodos que pueden emplearse conjuntamente:

  • Aumentar la sensibilidad de la cámara hasta valores ISO muy elevados y utilizar objetivos angulares muy rápidos. Así, la cámara ya puede fotografiar lo que vemos con tiempos de exposición lo suficientemente cortos para no generar trazas. ¿Cuáles son los tiempos máximos de exposición en estos casos? Existen fórmulas para calcularlos en función de la distancia focal empleada, pero nosotros no recomendamos su uso, puesto que un cierto grado de deriva es admisible según lo que se quiera expresar en cada fotografía (y la fotografía no son matemáticas).

    Ésta es la solución más sencilla, pero también la más cara, ya que además de objetivos rápidos vamos a necesitar una cámara de última generación que no genere mucho ruido al trabajar con sensibilidades altas. Además, esto no nos va a permitir fotografiar todos los objetos celestes.

  • Realizar un conjunto de fotografías de corta exposición y después combinarlas mediante un software (como el gratuito DeepSkyStacker) que se encargue de rotar y desplazar cada una de ellas para acoplarlas, de modo que las estrellas ocupen siempre la misma posición. Al combinar las diferentes imágenes y hacer el promedio, el ruido queda reducido por el simple hecho de ser aleatorio. Así, este método tiene la gran ventaja de que nos permite utilizar sensibilidades más bajas. No obstante, se presentan dificultades cuando en las imágenes hay objetos terrestres que ocupan gran parte del encuadre.
  • Utilizar una montura ecuatorial. Este dispositivo, de uso común en astronomía, permite compensar la rotación de la Tierra para que cada estrella ocupe exactamente la misma posición en la imagen sin necesidad de procesarla a posteriori.

    No obstante, con esta técnica los objetos terrestres aparecerán movidos. Pero su mayor inconveniente es que las monturas ecuatoriales convencionales resultan excesivamente pesadas para transportarlas hasta los lugares que vamos a querer fotografiar. Afortunadamente, los astrofotógrafos han ido encontrando soluciones a este problema y pueden encontrarse monturas ligeras especiales para astrofotografía, incluidas algunas soluciones de tipo casero, de muy bajo coste.

  • La cúpula del Gran Telescopio de Canarias, bajo un cielo estrellado en el que destacan el planeta Venus (a la derecha) y la gigante roja Betelgeuse (a la izquierda). | Foto: Jordi Busqué

    Desde nuestro punto de vista, ninguna de las tres soluciones es completamente satisfactoria para todos los casos, y deberemos seleccionarlas o combinarlas cuidadosamente en función de la situación.

    Sujetos originales
    Tras nuestras primeras pruebas, tal vez descubriremos que en algunas fotos un avión ha pasado por el encuadre dejando la traza de sus luces intermitentes en la imagen. Esto no tiene por qué ser un problema; incluso puede hacer que la foto sea más interesante.

    Alguna de las trazas será continua y mucho más débil. En ese caso lo más probable es que hayamos fotografiado un satélite artificial en órbita en torno a nuestro planeta. Pronto descubriremos que puede predecirse muy fácilmente a qué hora va a pasar tal o cual satélite por el lugar que estamos fotografiando. Entre ellos destaca la Estación Espacial Internacional, que suele ser un sujeto muy interesante por su fuerte brillo, más intenso que el de la mayoría de estrellas del firmamento.

    Paso de la Estación Espacial Internacional sobre el Atlas marroquí. | Foto: Jordi Busqué

    También podremos fotografiar lluvias de estrellas, eclipses de Sol o de Luna, estrellas fugaces, la Vía Láctea, la Luz Zodiacal... además de la infinita variedad de objetos terrestres que podemos colocar en el encuadre. Esta disciplina se nos irá descubriendo como mucho más rica de lo esperado.

    Al poco tiempo de empezar con la astrofotografía, si uno se ha dejado atrapar por la afición, es muy posible que durante la semana piense en posibles sujetos para sus imágenes, impaciente por la llegada del fin de semana para salir a hacer realidad esa foto.

    La Vía Láctea (izquierda) y la Luz Zodiacal (derecha) sobre el Océano Pacífico. Foto publicada por la NASA. | Foto: Manel Soria

    Con un poco de suerte, podremos ver nuestros esfuerzos recompensados. Y no sólo tras obtener una gran foto, sino incluso por el reconocimiento de la NASA, que diariamente publica una imagen realizada tanto por profesionales como por aficionados.

    Ésta es la segunda y última parte de una entrega sobre astrofotografía. Haz clic aquí para acceder a la primera parte.

    Jordi Busqué (astrofísico y fotógrafo profesional) y Manel Soria (doctor en ciencias y fotógrafo) imparten el Taller de Fotografía de Paisaje Astronómico los próximos días 18, 19 y 20 de junio en Vacarisses, localidad cercana a Barcelona. Haz clic en la siguiente imagen para obtener más información sobre este taller y reservar una plaza en él:

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