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Agenda fotográfica

Ouka Leele: en la oscuridad está la luz, y en la luz la belleza

 
26
FEB 2010
Ivan Sánchez   |  L'Hospitalet de Llobregat

Extraído de una frase del vídeo que pone la guinda a la exposición "Ouka Leele. Inédita", el título que precede esta crónica revela el particular mundo de belleza que la aplaudida artista madrileña ha creado a través de lo cotidiano y universal. El Centro de Arte Tecla Sala de L'Hospitalet de Llobregat muestra estos días la primera exposición de Ouka Leele en tierras catalanas, una muestra que produce el Ministerio de Cultura.

"Creer para ver. No ver para creer. Cuando crees, ves." Ouka Leele desvela con frases como ésta su particular forma de entender el arte, que parte desde el interior y lo exterioriza fotografiando escenas tan elaboradas como cotidianas.

La selección de obras que desde finales de enero y hasta el próximo 11 de abril puede verse en el Centro de Arte Tecla Sala de la localidad barcelonesa de L'Hospitalet de Llobregat se aleja de la Ouke Leele más conocida de la Movida Madrileña y proyecta una visión más íntima y reciente de la artista.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Se trata de 60 fotografías que combinan el color con el blanco y negro, impresas a gran tamaño y entre las que se incluyen una serie de autorretratos, retratos, desnudos y algunas de sus fotografías más famosas, como "El principito".

Rematan la muestra dos vídeos, uno con algunas de sus famosas fotografías pintadas y un pequeño "making off" en el que la propia fotógrafa desvela aspectos interesantes de su obra.

Escenografía y retrato
"Ouka Leele. Inédita" gira en torno a dos importantes aspectos en la carrera de la fotógrafa: la búsqueda de la esencia humana por medio de retratos y autorretratos y la creación de un mundo particular mediante una escenografía más o menos sofisticada, pero nunca exenta de contenido y gran belleza visual.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Nos da la bienvenida a la exposición un autorretrato de mirada penetrante, como si la artista pretendiera escudriñarnos a la vez que nos invita a conocer su lado más íntimo. Y es con una corta serie de autorretratos que Ouka Leele se autodefine como poeta y fotógrafa para terminar preguntándose quién es. Mientras, con el resto de retratos, vuelve a profundizar en el misterio humano, aunque esta vez los protagonistas son personajes cercanos a ella.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

La escenografía en el retrato, aunque muy sencilla, queda patente en su serie de desnudos, en los que el erotismo y la introspección están presentes a partes iguales.

"El principito." | Foto: Ouka Leele

Es en fotografías como "El principito", "La escalera del sueño de Job", "Espiral de solidaridad" o "El salón florido", todas ellas en color, que Ouka Leele pone en juego todo su "savoir faire" escenográfico y monta una parte importante de su mundo. De su particular recreación del mundo en blanco y negro destaca la serie fotográfica a la que pertenece "El espejo de Venus tiene escamas", una interpretación muy personal del mito.

"El espejo de Venus tiene escamas." | Foto: Ouka Leele
Foto: Ouka Leele
"Generoso encuentro con la belleza."

Pese a no tener fines documentales, sus fotografías son capaces de contar una auténtica historia, muchas veces sugestiva y que por tanto admite una interpretación del espectador.

"La escalera del sueño de Job." | Foto: Ouka Leele
Foto: Ouka Leele
"El salón florido."

En este punto, los títulos de sus fotografías juegan un papel clave, ya que no sólo describen la imagen, sino que también revelan parte del sentimiento de la autora en el momento de la toma. Es como si Ouka Leele nos diese dos pistas -una visual y otra con palabras- de su propia interpretación.

La artista
Nacida en 1957 en Madrid, Ouka Leele cuyo verdadero nombre es Bárbara Allende Gil de Biedma, es una de las artistas visuales con mayor reconocimiento de España. Destacó como fotógrafa de la Movida Madrileña, y sus coloristas fotografías pintadas la hicieron famosa.

De la superación de un cáncer parte la intensa vitalidad que ha sabido imprimir a su obra, y del Museo del Prado, gran parte de su inspiración.

Inspiración creativa que sufrió una crisis en el momento del despegue definitivo del formato digital, pero al que supo adaptarse e incluso dominar con maestría. Tras 30 años de intensa actividad, su evolución artística la ha hecho merecedora de galardones tan importantes como el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid, en 2004, y el Premio Nacional de Fotografía, en 2005.

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