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Con texto fotográfico

"Esta foto es absolutamente publicable" Orlando Barria

 
Foto: Orlando Barria (EFE)
13
JUN 2013
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

Gran conocedor de América Central y el Caribe, Orlando Barria lleva años simultaneando la cobertura de reportajes y noticias, desde desastres naturales hasta crisis políticas. Establecido desde hace más de una década en República Dominicana, este fotoperiodista chileno de la Agencia EFE viajó a Haití horas después del devastador terremoto de 2010. Barria explica las dificultades con las que se topó y reflexiona acerca del dilema moral que implica tener que documentar una tragedia en la que hubo centenares de miles de fallecidos.

Orlando Barria

Esta fotografía es parte de la cobertura del terremoto que azotó Haití el 12 de enero de 2010. Inmediatamente después del sismo, desde EFE me indicaron que debía trasladarme a Puerto Príncipe. Esa misma noche viajé para llegar antes del amanecer.

Desde 2003 había estado viajando regularmente a Haití cubriendo para EFE huracanes, la crisis política, el conflicto armado, las elecciones? por lo que conocía perfectamente el lugar. Pero llegar al amanecer y ver lo que había ocurrido fue impresionante: había muertos por todos lados y muchos de los lugares donde estuve tomando fotos en alguna ocasión, tales como el Palacio Nacional, la catedral, algunos hoteles y ministerios, estaban literalmente en el suelo.

La foto la tomé al cuarto día del terremoto. Salía con mi motorista a recorrer la ciudad tres veces al día. La primera salida era al amanecer, otra cerca del mediodía y la última poco antes del atardecer. De esa forma tenía fotos permanentemente para la agencia. Mientras hacía el tercer recorrido, hacia las cinco de la tarde, en el centro de la ciudad me encontré esa calle con varios cuerpos hinchados que yacían en ella. La escena se repetía en otros puntos de la ciudad, pero lo que la hacía diferente era un hombre que estaba poniendo en un ataúd uno de esos cuerpos descompuestos.

Le pedí al motorista que se acercara, pero por un tema religioso él mantenía cierta distancia con los muertos -cosa que era casi imposible en esos días-, así que me dejó a una cuadra [unos 100 metros] de la escena. Cuando llegué, el hombre ya había comenzado a correr con la carretilla. Del ataúd asomaba completamente el brazo derecho [de un cuerpo] hacia delante, y la mano izquierda también quedaba a la vista. La escena era muy fuerte: la piel de los dedos colgaba, el olor era putrefacto y el hombre, mientras corría a gran velocidad con su carga, iba cantando una especie de canto religioso.

Lo seguí durante un tramo, yo corriendo de espaldas y disparando, mientras continuaba su recorrido. Tras unos cuantos disparos rápidamente lo perdí de vista. Regresé a buscar al chófer y volví al hotel a enviar las fotos.

Creo que esta foto muestra el drama que se vivió en esos días, donde la gente arrojaba los cuerpos de sus familiares a las esquinas, que permanecían allí, descomponiéndose, hasta que alguien los recogía. La foto es absolutamente publicable, pues denota el drama que se vive sin necesidad de ser evidente. De hecho estuvo expuesta en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo.

El tema moral es algo que siempre está presente en situaciones difíciles. Creo que ser profesionales nos exige saber combinar el trabajo bien realizado con el respeto a las personas involucradas en la historia. En el terremoto de Haití hubo aproximadamente 300.000 muertos, por lo que obviamente había que tener fotos de las víctimas. Eso es parte fundamental de la noticia. Ahora, de qué forma se muestra, cuán evidente, sutil o morboso se hace? eso ya depende de cada fotógrafo. Anteriormente ya había realizado coberturas con grandes cantidades de víctimas, y eso me ayudó a saber qué hacer.

En el caso del terremoto hubo una sola foto con la que me autocensuré. Después de tomarla y editarla, y tras pensarlo un momento, me pareció demasiado fuerte para pasarla al hilo [de la agencia]. Ahora, tres años después y tras haber visto todo lo que se publicó esos días, creo que debí haberla movido. Aunque todavía no estoy seguro al cien por cien.

Esa cobertura del terremoto de Haití fue muy complicada para toda la prensa, porque al comienzo no había electricidad ni señal telefónica ni Internet. El alojamiento también fue un grave problema: el hotel donde nos quedamos tenía las habitaciones destruidas, por lo que no era seguro ingresar en ellas. Así que durante la primera semana tuvimos que dormir en el piso [suelo], alrededor de la piscina o en las áreas abiertas, cubriéndonos con los manteles del restaurante. Con el pasar de los días fuimos recibiendo sacos de dormir y resolviendo ciertas cosas. La comida y el agua también fueron un problema, pues había que racionarlas en exceso.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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