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Con texto fotográfico

"Aunque no soy partidario de las ráfagas, en esa vorágine de acción saturé el buffer" Oriol Alamany

 
Foto: Oriol Alamany
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FEB 2012
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

El Serengeti y Masai Mara son sinónimo de safari y fotografía de naturaleza. Poco amigo de los destinos más turísticos, Oriol Alamany retrasó tanto como pudo su primer viaje a estas reservas naturales del África oriental, pero acabó sucumbiendo a su inigualable luz y al fascinante espectáculo de las migraciones de antílopes, cuyo momento culminante es la travesía del río Mara. Fue ahí donde el fotógrafo catalán capturó esta instantánea, que le valió en 2007 una mención de honor en los Images of the Year Awards de NatureScapes.

Oriol Alamany

Para un fotógrafo de naturaleza África es un sueño. Su abundante fauna, sus primigenios paisajes, su luz a veces tan especial se prestan a la creación de imágenes. Pese a ser mi continente favorito, durante años evité visitar los clásicos destinos de safari como Kenia o Tanzania por ser demasiado turísticos. Cuando trabajo en la naturaleza me gusta experimentar sentimientos de soledad y autenticidad, y tenía la idea de que allí me sería difícil sentirlos.

Por ello realicé primero varios viajes recorriendo parajes mucho menos hollados en Sudáfrica, Zimbabue, Botsuana y Namibia, documentando en imágenes la fauna propia de esos países.

Pero es innegable que entre Kenia y Tanzania tiene lugar uno de los espectáculos naturales más impactantes del planeta: la gran migración de millones de ejemplares de ñus, cebras y diversas especies de antílope a través de las llanuras y en busca de los frescos pastos del ecosistema del Serengeti y el Masai Mara. Así que un día decidí apartar aquella autoprohibición para ir a fotografiar el acontecimiento.

Uno de los momentos álgidos de esa migración tiene lugar entre finales de agosto y primeros de septiembre, cuando las manadas de ñus topan con el caudaloso río Mara que se interpone en su camino, un obstáculo que provoca escenas de acción, cacería y muerte debido a la presencia de grandes cocodrilos en el agua y de voraces leones esperando en la orilla.

Planeamos el viaje cuidadosamente en base a este suceso, que puede cambiar su calendario de manera repentina: los animales se guían por las lluvias, el estado de la hierba? Pillar a las manadas cruzando el río, lo que localmente se denomina un 'crossing', es cuestión de planificación, muchísima paciencia y una pizca de suerte. En nuestro primer y segundo viaje a Kenia la tuvimos, y pude asistir a nada menos que cinco 'crossings', algo excepcional. En el tercer viaje tan sólo dos, que es más normal. Hay personas que viajan a Masai Mara y no ven ninguno.

Esta imagen corresponde al primero de aquellos viajes, en septiembre de 2007. Habitualmente los 'crossings' del río por parte de las grandes manadas tienen lugar a media mañana, cuando la luz es muy intensa y vertical y la reverberación desdibuja el detalle de las imágenes tomadas con los grandes teleobjetivos. Sin embargo, ese día los nubarrones negros habían estado tapando el cielo y los ñus se disponían a cruzar por la tarde.

Una hora antes de la puesta el sol apareció pintando el espectáculo con su luz cálida, y los dubitativos ñus decidieron echarse al agua. Miles de ellos cruzaron el río iluminados por una luz envolvente y cálida. No soy muy partidario de los disparos en ráfaga, ya que me gusta seleccionar el instante justo, pero en aquella vorágine de acción saturé el 'buffer' de mi cámara. Tan grandioso era el espectáculo.

La imagen está realizada desde el interior de una furgoneta estacionada en la orilla opuesta. En Masai Mara está prohibido bajarse del vehículo por razones evidentes. Debido a la distancia, utilicé un teleobjetivo Canon 500 mm f4.5 EF L montado en una EOS-1Ds Mark II. Y para detener el movimiento de los animales subí la velocidad de obturación hasta 1/1.250 de segundo.

Las claves de esta imagen son la acción que se desarrolla en el primer plano (el ñu que salta con ojos desorbitados hacia el río donde quizás le espera la muerte y los tres que ya están nadando entre salpicaduras de agua) y al fondo, donde los ñus se alinean en la orilla progresivamente, difuminados por el polvo levantado.

Para mí una buena imagen de naturaleza debe ser visualmente atractiva, contar algo y también transmitir -ni que sea un poquito- la emoción y las sensaciones que yo experimento mientras la hago.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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