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OpiniónEnfoque diferencial

Yo no soy Pedro Armestre

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DIC 2014

Pedro Armestre ha sido absuelto. Es una gran noticia. Los cargos que se le imputaban, más allá de lo ridículos que podían parecer (¿un fotógrafo atacando a un vigilante con una radial?) podían haber puesto en jaque a quien es uno de los mejores periodistas gráficos en activo de España. Una persona que se codea con las altas instituciones del Estado no puede ir a trabajar (al menos no si quiere hacer su trabajo eficazmente) con un historial con mácula.

Y sin tener historial delictivo, Pedro Armestre ya ha sufrido unas cuantas zancadillas. Cuando no es una detención es un veto Real, y tanto entonces como ahora el colectivo fotográfico se ha volcado casi unánimemente para ayudarle. Puede que los fotógrafos no hayan salido en masa a las calles, pero desde las redes sociales se ha visto un potente activismo contra lo que ha sido considerado por muchos como un abuso.

Pedro Armestre ya no es Pedro Armestre; es el símbolo que ondeamos los fotógrafos -tal vez de forma inconsciente- en nuestras reivindicaciones. Cuando a Pedro Armestre le detienen, nos detienen a todos. Cuando vetan a Pedro Armestre, nos vetan a todos. Cuando premian a Pedro Armestre, nos premian a todos. Pedro Armestre se ha convertido en un icono.

"De lo que le pasa a Pedro Armestre nos enteramos y de lo que les pasa a los demás ni nos enteramos ni nos queremos enterar"

Y como pasa con todos los símbolos, elevamos a categoría de noticia cualquier suceso que tenga que ver con él. Eso no es malo per se, pero lo cierto es que mientras nos esforzamos en defender y apoyar a Pedro Armestre, muchos otros fotógrafos se quedan por el camino porque no son Pedro Armestre.

No hablamos del poder de la fama a la hora de encumbrar el trabajo de alguien (que no es el caso, pues Armestre se ha ganado su fama por méritos propios), sino de focalizar tanto nuestra atención en un solo individuo que nos olvidamos del resto.

Es cierto que el juicio de Cofrentes era noticiable por la insultante pena solicitada por la acusación, con una importante multa y casi tres años de cárcel. Pero no deja de ser menos cierto que otras penurias judiciales –de menor envergadura, eso sí- siguen siendo ignoradas o en el mejor de los casos rápidamente olvidadas por los que, desde el ordenador, nos colgamos el pin pro Armestre para sentenciar de forma solemne que queremos que se respeten nuestras libertades.

Me acuerdo ahora de cierto fotógrafo detenido que pasó unas cuantas horas en un calabozo por -según la policía- tratar de clavarle un bolígrafo a un agente. Recuerdo la detención de otro fotógrafo al que confundieron en el metro con el también fotógrafo Edu León, y automáticamente asumieron que estaba delinquiendo por alguna razón que a muchos se nos escapa. No me olvido tampoco de los fotógrafos denunciados día sí y día también al cubrir el drama de los desahucios, o de los informadores agredidos de forma vergonzosa por algunos energúmenos con placa que dicen ser policías durante una manifestación.

De esos fotógrafos no se acuerda nadie. Y probablemente yo tampoco lo haría si no fuera porque estoy escribiendo estas líneas.

Siempre se ha dicho que a los fotógrafos, sobre todo los que están especializados en fotografía de noticias, nos faltaba unidad. Ahora hemos encontrado, como si fuéramos hormigas desubicadas, no un faro al que seguir, sino un clavo al que agarrarnos.

Como gritar en el desierto es poco menos que una pérdida de tiempo, el individuo se suma a la marejada en defensa de Perico Armestre, que empieza a asemejarse ya a un pupas cualquiera porque parece –solo lo parece- que todo lo malo le pasa a él. No hemos llegado al punto de querer que le detengan de nuevo para poder quejarnos, pero casi.

No es que todo lo malo lo sufra Pedro Armestre. Es que de lo que le pasa a Pedro Armestre nos enteramos y de lo que les pasa a los demás ni nos enteramos ni nos queremos enterar. Las mismas asociaciones que hoy se felicitan por su absolución miraban para otro lado cuando detuvieron a Edu León y entre líneas dejaban caer que algo habría hecho.

Edu León no es Pedro Armestre. Los detenidos en un desahucio no son Pedro Armestre. Los agredidos por la policía no son Pedro Armestre. Y yo, por supuesto, tampoco soy Pedro Armestre.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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