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OpiniónEnfoque diferencial

Ni a favor, ni en contra, ni todo lo contrario

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22
SEP 2014

Todos tenemos opinión propia, y los fotógrafos –y entre ellos los fotoperiodistas- no somos excepción. Sin embargo, como los periodistas de pluma y papel, los periodistas gráficos deben tener especial precaución a la hora de hacer pública su opinión sobre ciertos temas para no dar pie a equívocos.

Ejemplos los hay a montones. Empezando por conocidos periodistas cuya declarada ascendencia política les resta credibilidad en ciertos debates. Y qué decir de la prensa deportiva. Incluso de vez en cuando hay a quien le gusta creer que en Quesabesde somos anti eso o pro lo otro. En realidad no es que seamos parciales: es que hay quien puede pensar que nuestras informaciones están condicionadas por nuestra opinión personal, y cuando eso ocurre es difícil convencer a nadie de que está equivocado.

La pretendida objetividad, uno de los mayores valores que posee un periodista, sea de letra o imagen. Un capital que ha de procurar mantener inmaculado durante toda su vida profesional. Hacer pública una opinión no es per se una mala idea. Yo lo hago cada quince días y no se ha terminado el mundo. Lo malo es cuando esa opinión condiciona lo que escribimos o fotografiamos. Y es peor aún cuando dejamos de fotografiar algo porque nuestros prejuicios se anteponen a nuestra profesionalidad.

El derecho del fotógrafo de prensa a no fotografiar –algo así como una objeción de conciencia fotográfica- es un tema que daría para un buen debate, pero la autocensura es un extendido tic que nunca me ha gustado.

Dejar de fotografiar el Toro de la Vega porque es un espectáculo cruel significaría dejar de fotografiar guerras por la misma razón

Por todo ello me ha sorprendido mucho la feroz crítica de algunos respetables lectores hacia Luis Sevillano y su decisión -igual de respetable- de no pronunciarse ante Quesabesde acerca del siempre espinoso tema que le encargaron fotografiar: el Toro de la Vega.

No tomar partido -decían algunos- es tomar partido. Lo que vendría a sugerir que no afirmar públicamente que se está en contra de esa tradición –deleznable, valga señalar bajo mi punto de vista no autocensurado- es reconocer implícitamente que se está a favor. Como si la posición de Sevillano, sea cual fuere, marcase la forma en que plasmó su fotografía. Objetividad, recordemos, a pesar de nuestros sentimientos.

Dejar de fotografiar el Toro de la Vega porque es un espectáculo cruel significaría dejar de fotografiar guerras, tragedias y desastres por la misma razón. No. Los fotoperiodistas no tenemos el derecho a elegir en base a nuestros sentimientos. Los fotoperiodistas vamos allí donde tenemos que ir (si podemos).

¿Acaso cree alguien que el fotoperiodista común y corriente tiene sueños húmedos con minas antipersona explotando frente a la cámara? ¿Que reza porque caiga un avión en su patio trasero a ver si consigue la foto del día? ¿Que sale a la caza y captura de afectados por la usura de los bancos por puro deporte? Por supuesto que no. Como tampoco nos gusta cubrir la victoria electoral del partido que no hemos votado ni ver en primera fila cómo a nuestro equipo le meten cuatro. Ojalá solo tocasen temas que gustan.

No queda otra que asumir que algunas de las noticias que salen en papel y en pantalla pueden no gustarnos. Ni al que la hace ni al que la recibe. La prensa no está para decirnos solo lo que queremos oír, que para eso ya está la propaganda oficial (y alguna prensa que a veces cuesta no confundir con la propaganda oficial).

Pero hay que ir mucho más allá del gusto. Conocer la forma en que un fotógrafo trabajó en ese acto, independientemente de todo lo demás, es interesante. Para mí, fotógrafo de oficio, saber cómo trabajan otros compañeros siempre me ha parecido enriquecedor. Me da igual que sea un periodista cubriendo el Toro de la Vega o el fotógrafo oficial de Vladimir Putin. De todos se puede aprender algo.

Puedo llegar a entender que a aquellos que no son apasionados de la fotografía desprecien las palabras de Sevillano por no condenar algo que piensan que es condenable. Pero me entristece que aquellos que siendo fotógrafos de corazón -no necesariamente de profesión- desprecien la fotografía solo por el tema que se retrata.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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