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OpiniónEnfoque diferencial

Dime con qué cámaras vas...

 
24
DIC 2012
Eduardo Parra | Madrid

Un amigo me confesaba recientemente que quería darse un caprichito para Navidades. Y eso, fotográficamente hablando, significa muchos cientos de euros invertidos en una cámara u objetivo de esos de mírame y no me toques, de los que todo el mundo habla pero que a la hora de la verdad nadie tiene.

Me empezó a hablar de ópticas de calidad, y la conversación acabó en lo de siempre: que si el intrusismo profesional, que si las fotos sacadas con un móvil, que si fulanito cubrió una presentación con una compacta.

Les trasladé el debate a varios amigos fotógrafos que todavía le dan al obturador por placer y no por obligación, y la discusión se polarizó en dos bandos: los que sentenciaban que para conseguir buenas fotos hay que ir bien armado y los que sostenían que con una compacta también se puede hacer una portada.

Ni para hacer buenas fotos es indispensable una buena cámara ni todas las fotos se pueden hacer con un culo de vaso

En cierto modo todos tienen razón. Hay portadas de grandes cabeceras nacidas de la cámara de un móvil y fotos que pudieron ser algo y quedaron en un horrendo galimatías de trepidación y desenfoque por utilizar una herramienta mediocre. Y es que ni para hacer buenas fotos es indispensable poseer una buena cámara ni todas las fotos se pueden hacer con un culo de vaso con sensor. Sí, acabo de descubrir América.

Todos hemos visto alguna vez extraños experimentos en forma de carrera: un Fórmula 1 contra un avión, una moto contra un velocista, un caballo contra Oscar Pistorius... El resultado no es siempre el esperado, y ahí estriba la gracia del duelo. ¿Tiene alguna posibilidad de ganarle un avión a un coche? Pocas en el asfalto. En tierra el avión es torpe y tarda en acelerar. Que en una carrera corta gane el coche es comprensible, aunque nuestra primera impresión sea saltar sobre el avión y colgarle la medalla incluso antes de dar la salida.

Como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, en fotografía pasa algo parecido: no hay una cámara perfecta ni una óptica para todo. Cada dispositivo tiene su lugar y su momento, y es absurdo pretender que con determinado equipo todo salga perfecto. No, para fotografiar correctamente hace falta habilidad, conocimientos y en efecto la cámara adecuada.

Una réflex digital de última generación y un teleobjetivo súper luminoso son necesarios para el fútbol profesional. Para hacer retratos probablemente nos movamos mejor con una full-frame de gama media y un objetivo fijo de enfoque lento pero seguro. Por no hablar de fotografía de reportaje, donde sin duda no hay nada mejor que una compacta que podamos sacar y guardar con rapidez y disimulo. ¿Y qué hay de la fotografía que "robamos" fingiendo que hablamos por teléfono o de ese pájaro que sorprendemos gracias al potente telefoto de cientos de milímetros de nuestra compacta de zoom largo?

Cuando llega la Navidad y me abordan con la pregunta del millón (¿qué cámara me compro?), suelo responder: ¿Qué clase de fotógrafo eres? La mayoría de prescriptores dicen: "No te compres ésa que no la vas a saber ni usar." Pero también habría que decir: "No te compres ésa que no vas a poder evolucionar."

Cuando entrevisté hace ya nueve años a Ángel Martínez, fotógrafo del Real Madrid, me dijo que era posible hacer "la foto" con una compacta. Fernando Roi nos contó a su modo que, para fotografiar, uno tiene que estar cómodo con la cámara. Tenían razón. La fotografía perfecta es una suma de factores, y la cámara es sólo uno de ellos.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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