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OpiniónEnfoque diferencial

El precio de las cosas

 
13
MAY 2013

La pasada semana, casi como si de una conjura diabólica se tratase, coincidieron en mi entorno diversos acontecimientos con un mismo trasfondo. Una reconocida fotógrafa levantaba una buena bronca al hablar del precio de la educación fotográfica. Un colega se quejaba del precio que tenían las fotografías que le habían realizado en un maratón. Cierto grupo musical alentaba las iras de muchos fotógrafos al pedir un fotógrafo gratis (entrada VIP al Máster de Tenis de Madrid era todo cuanto ofrecían) para cubrir uno de sus bolos. Adobe terminaba de liarla confirmando su apuesta por Photoshop en la "nube".

Qué complicado es poner precio a las cosas, sobre todo a aquellas que son más inmateriales. Lo sabemos los fotógrafos, que cada vez que tenemos que confeccionar un presupuesto temblamos. ¿Será demasiado? ¿O tal vez demasiado poco? ¿Le estaré estafando? ¿Me estaré minusvalorando? Sea lo que sea que hagamos, al final lo más irritante es que te regateen el precio.

Evidentemente cada cual verá el problema -si es que esta situación puede etiquetarse como tal- desde su punto de vista. Para impartir un curso mínimamente decente son necesarios unos conocimientos de valor incalculable. Para hacer buenas fotos de un maratón hay que estar y saber. Para desarrollar un programa que van a utilizar miles -o millones- de personas digamos que no vale con cerrar los ojos y desearlo mucho. Y con respecto al asunto del concierto mejor me ahorro los comentarios.

En un mundo donde hablar de programas esenciales es difícil, la apuesta de Adobe es realmente arriesgada

Podemos debatirlo una y otra vez, pero al final la conclusión será la misma: es muy complejo valorar qué es barato o qué es caro. ¿Son 3.000 euros demasiados para un curso fotográfico? Si gracias a lo aprendido encuentras el trabajo de tus sueños, probablemente no. ¿Son 200 euros muchos euros para un par de fotos tuyas corriendo? Si corres todos los fines de semana, a lo mejor sí. ¿Y 60 euros mensuales por poder usar Photoshop? Si es una herramienta indispensable de tu trabajo y con ella puedes embolsarte 3.000 euros, parece un buen trato.

Centrémonos en el asunto de Adobe. Hace ya unos cuantos años que acudo a presentaciones y ruedas de prensa de la firma estadounidense, y siempre se acaba colando en ellas el tema del pirateo. ¿Cómo es posible que, cuando se le pregunta al personal, casi nadie ha visto jamás un Photoshop original? Alguien, en una de esas presentaciones, bromeó: "Cuando Adobe convierta sus programas en esenciales se sacará de la manga un sistema imposible de piratear, y entonces tendremos que aflojar la pasta."

Cuando lo escuché por primera vez estaba convencido de que esa afirmación era una profecía, pero cada vez tengo más dudas de que el sistema "impirateable" sea posible. Y aunque lo fuera, dudo que hoy haya nada que el gran público pueda considerar esencial, y mucho menos un programa. Que se lo digan a WhatsApp y esa especie de rebelión ciudadana desatada por tener que pagar menos de un euro anual por un servicio que para muchos ha marcado un antes y un después en el uso del móvil.

Aunque me gustaría vivir en una sociedad en la que el lucro no fuera el motor de nuestras vidas, no negaré que también me gustaría vivir una vida en la que el dinero me saliera por las orejas. Uno es así de raro. Y por tanto es comprensible que la gente de Adobe quiera maximizar el rendimiento de su esfuerzo.

Pero el fondo de la cuestión es si acierta en su estrategia. En un mundo donde hablar de programas esenciales es difícil y de aplicaciones insustituibles, una falacia, hay que reconocer que la apuesta de Adobe es realmente arriesgada. Pero como demostró Megaupload con sus cuentas de pago, si el servicio lo vale, la gente hará el esfuerzo. Ésa es la clave.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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