• Cualquier tiempo pasado fue anterior
  • Bipartidismo
OpiniónContando píxeles

Pixelandia llamando a Tierra

 
15
NOV 2010

Supongo que, como suele decirse, en todas partes cuecen habas. Pero la capacidad que tenemos en este sector para mirarnos el ombligo y abstraernos del mundo real es encomiable.

Tal vez por eso, en las ruedas de prensa siempre hay alguien que pregunta alguna tontería que poco o ningún interés puede tener para la mayoría de los mortales. Para martirio, además, del resto de asistentes que lo que quieren es dar ya buena cuenta de los canapés.

Uno no sabe si lo hacen por pillar en fuera de juego al responsable de turno -que siempre tiene la fea costumbre de no saber las ventas de cierto modelo entre la población zurda de Kazajistán- para luego presumir de Wikipedia con piernas entre los colegas, o simplemente porque se saltaron esa clase de periodismo en la que recomendaban guardar las buenas preguntas para uno solo y directamente evitar las estúpidas.

Divagamos, lupa en mano, sobre lo divino y lo humano de los archivos RAW cuando la mayoría de usuarios ni saben qué es eso ni les interesa

Sin duda, ese desapego de la realidad es también el motivo por el que los organizadores de ciertas ferias fotográficas en lugar de enfrentarse a su declive y hacer algo al respecto optan por disparar al mensajero que llama a las cosas por su nombre. Aunque, en ese caso, igual no es cuestión de ceguera, sino de simple cinismo.

"Demasiada pasión por lo suyo", creo que lo llamaban los chicos de "Muchachada Nui". Es la única explicación posible para que cierto tipo de fotografía conceptual y metafísica acabe ganando prestigiosos certámenes: que el jurado esté afectado por una especie de onanismo artístico que le impide ver más allá y conectar con esa masa de analfabetos que contemplamos con los ojos abiertos como platos su última decisión.

Y algo parecido nos ocurre muy a menudo -que a eso íbamos- a los chicos de la llamada prensa tecnológica. Damos por hecho que nuestra última ocurrencia o indagación es el epicentro del sector sin percatarnos de que la realidad es más sencilla y menos trascendente de lo que creemos desde nuestro inmaculado púlpito teórico.

Divagamos, lupa en mano, sobre lo divino y lo humano de los archivos RAW cuando, a la hora de la verdad, la mayoría de los usuarios ni saben ni les interesa qué demonios es eso. Bastante tienen con mantener con cierto orden sus fotografías en JPEG y descubrir para qué sirven el 10% de los cientos de opciones que ofrece su nueva cámara.

Eso no significa que tengamos que bajar el listón o soltar aquello tan populista -muy apto para épocas electorales o telediarios de Piqueras y compañía- de centrarse en los problemas que realmente preocupan a la gente.

Pero de ahí a encerrarnos en nuestra particular República Independiente de Pixelandia hay un una gran diferencia. Contextualizar los datos en el lugar que les corresponde y valorar la información en su justa medida e importancia es el mejor remedio para no traspasar esa frontera. Y, de paso, para demostrar que somos periodistas y no meras cotorras dispuestas a repetir lo que hemos leído por ahí.

He asistido a un curso de fotografía este fin de semana, y nadie habló del nivel de reducción de ruido cromático a 6.400 ISO en los RAW

Sin ir más lejos, durante la última semana se han repetido por doquier alabanzas a la nueva Pentax K-5 -y por extensión a su prima cercana, la Nikon D7000-, que en algunos casos incluso llegaban a situarlas por delante de las vacas sagradas del escaparate.

La prueba irrefutable eran unos impecables gráficos de incuestionable ejecución y asepsia. El problema: leídos fuera de contexto en ese reino imaginario de los amantes de los píxeles en su sentido más científico, pueden llevar a conclusiones erróneas y absurdas.

Y luego, claro, pasa lo que pasa. Coges la cámara, sales ahí fuera a disparar... y los mismos resultados que en el planeta Tierra son bien acogidos (una excelente cámara APS-C, un precio muy equilibrado y todo eso) en Pixelandia parecen provocar cierta decepción. Es que hay ruido a 12.800 ISO. ¡Sorpresa!

Este mismo fin de semana he podido asistir de atento oyente a un curso práctico de fotografía impartido por Martín Gallego a más de una docena de apasionados en esto de darle al clic.

Aunque hablar de cámaras y de los nuevos trastos que se asoman cada día al mercado es un vicio muy sano y extendido entre los aficionados y profesionales de la fotografía, adivinen cuántos de ellos charlaban a la hora del café sobre el nivel de reducción del ruido cromático a 6.400 ISO en los archivos RAW. Exactamente.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar