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OpiniónEnfoque diferencial

Víctimas con pata de palo

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FEB 2016

1.900 películas al minuto descargadas ilegalmente. Lo dijo el presidente de la Academia del Cine de España. Yo estaba allí. Sin pensar mucho donde estaba, lo que me salió fue "y la cantidad de fotos que usáis vosotros sin permiso, ¿qué?". Lo dije, no lo pensé. Pero la verdad es que ni lo dije tan alto ni a nadie le importaba demasiado mi opinión. Sin embargo fue en cierto modo un respingo premonitorio.

Apenas unas horas después, ya en casa, un tweet me sacó del letargo posfiesta-del-cine. Uno de los premiados utilizaba en la red social una fotografía de agencia para mostrar su satisfacción por el premio Goya conseguido. Era una fotografía descargada directamente de la web de la agencia, con la marca típica de las fotos en las que se especifica la procedencia y el autor. Una marca similar a la que tienen otros bancos de imágenes como 123RF o Shutterstock.

No es la primera vez que ocurre -muchos famosos utilizan este tipo de fotos para sus cuentas de Instagram-, y siempre que lo veo les invito a comprar la foto en lugar de usar la imagen descargada. Que no digo yo que vivan todos en un palacio de oro, pero vamos, que igual si ganas un Goya pues hasta te gastas unas decenas de euros en tener la foto del momento, que mano me juego y no pierdo que por muy mal que les vaya el negocio, más que un fotógrafo autónomo ganan. Un detalle: la foto no era mía.

Tras denunciar el presidente de la Academia del Cine que se descargan 1.900 películas por minuto de forma ilegal, uno de estos creadores me suelta que "la foto estaba en Internet"

La mayoría no me contestan. Algunos piden disculpas, otros dicen que sí, que tengo razón (pero no hacen nada), y otros afirman que si salen ellos en la foto, algún derecho tendrán a usarla. Y ahí queda todo. No se va más lejos porque no hay ánimo de lucro (al menos no directamente) y la historia legalmente tendría un recorrido corto.

Además, en la mayoría de casos a mí no me importa que se compartan mis fotografías si no hay -insisto en esto- ánimo de lucro, aunque sí me molesta que gente que tiene dinero de sobra quiera ahorrarse el precio de una foto, especialmente cuando ellos son -como somos los fotógrafos- creadores.

Sin embargo esta breve conversación en Twitter tuvo un pequeño giro inesperado que, para mí, lo cambió todo. "Disculpa. He encontrado la foto en Internet y no he pensado que hubiese problema en compartirla. No he ocultado la firma." Y oye: razón tiene. La foto estaba en Internet, y problema, lo que se dice problema, no hay ni lo habrá.

Pero qué curioso que apenas unas horas después de que el presidente de la Academia del Cine dijese que se descargan 1.900 películas por minuto de forma ilegal, después de que el mandamás del mundo del cine patrio dijese que todos aquellos que compartimos una película con otros somos unos delincuentes, después de criminalizarnos una vez más por compartir cultura, uno de estos creadores me suelta a bocajarro que "la foto estaba en Internet".

Repito -las veces que haga falta- que a mí me hace ilusión cuando alguien comparte mis fotos. Me hace ilusión que alguien me diga que ha cogido una foto que yo he tomado para ponerla de fondo de pantalla, para hacerse una funda de móvil o para subirla a su Facebook. Pero no deja de tener cierta ironía que uno de aquellos que se hartan de decir que no todo lo que está en Internet es gratis, se escuden en ese mismo argumento de "es para mí y no comercio con lo descargado" que los internautas en general defendemos desde hace años.

Soy un firme defensor de la cultura y su democratización. Pero también defiendo los derechos de autor. No es de recibo medir por el mismo rasero a aquel chaval que descarga una foto de mi web para forrar su carpeta (si es que eso se sigue haciendo) que la empresa que lo hace para ilustrar su última campaña publicitaria.

Ojalá pudiera hacer mis fotos y cederlas a todo el mundo. No hay nada más triste para mí que hacer fotos y que estas se queden ocultas en un algún archivo de algún cliente sin que nadie las vea jamás. Como ya dije una vez: una foto que no es vista es como un reloj de oro barato.

Hasta aquí hemos llegado porque ni unos ni otros hemos sabido medirnos. Mientras unos cobran decenas de miles de euros por fotografiar a un presidente de Congreso, otros se esfuerzan por lograr que les paguen una factura de 50 euros. Y mientras tanto los del medio siguen pensando: "Total, si solo es apretar un botón."

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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