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OpiniónContando píxeles

Sí que se podía

 
6
FEB 2012

Imaginen la situación. Gabinete de crisis en las oficinas alemanas de Leica. A un lado, los directivos y mandamases de la mítica compañía con cara de pocos amigos. Al otro, los ingenieros con cara de circunstancias y sudores fríos. Y en medio de la mesa, la por aquel entonces revolucionaria Epson R-D1, un modelo desarrollado a medias entre Voigtländer (Cosina) y Epson, y que en 2004 se convirtió en la primera cámara digital con bayoneta Leica M.

Puede que la escena no ocurriera exactamente así, pero dejando a un lado los recursos dramáticos una cosa está clara: seguro que en algún momento los ingenieros de Leica tuvieron que escuchar aquello de "¿cómo que no se podía?"

Y es que, según cuentan la leyenda y los veteranos del sector, durante mucho tiempo estos técnicos aseguraron a los directivos de la compañía que no era posible reproducir en digital la estructura de las Leica M por la proximidad entre la óptica y el captor. Al menos hasta que Epson demostró que sí era posible. Años después llegó la Leica M8.

Pentax ha demostrado con su K-01 que es posible hacer cuerpos más pequeños y sin espejo conservando la montura del sistema réflex

Realidad o leyenda -posiblemente un poco de cada-, el caso es que eso de "vaya, pues sí que se podía" se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la historia reciente de la fotografía. Lo que ayer era imposible -o eso decían- resulta que tampoco era tan complicado. O al menos se podía conseguir.

La Canon EOS-1D X y eso de que no se pueda enfocar con ópticas de f8 cuando la nueva Nikon D4 sí lo permite. Lo de que no era posible combinar en una cámara compacta un sensor de gran tamaño con una óptica de tipo zoom hasta que la PowerShot G1 X de Canon lo ha hecho.

Y el ejemplo más reciente lo tenemos en Pentax y esa K-01, cuyo singular diseño parece despertar piropos y ataques de epilepsia. Y no a partes iguales, por cierto. Pero sin duda lo más interesante de esta cámara es que ha conseguido lo que muchos dábamos por hecho que no era posible: conservar la bayoneta que usan las cámaras réflex.

Así que, de la noche a la mañana, esta pequeña cámara se ha convertido en el sistema sin espejo con el mayor escaparate de ópticas disponible del momento. Sin adaptador, se entiende. Veremos qué tal se llevan con el sensor y con el sistema de enfoque por contraste, pero de entrada parece una buena idea y un guiño a los usuarios más fieles a la montura K.

En cualquier caso, la estrategia de Pentax obliga a preguntarse por qué otros fabricantes no han optado por el mismo camino. O dicho de otro modo, ¿se trataba de una decisión técnica o comercial?

Porque ahora que sabemos que se puede reducir el tamaño del cuerpo, eliminar el espejo y mantener la montura, uno no puede dejar de mirar el escaparate con la ceja arqueada y cierta sensación de desconfianza. En ese plan "conspiranoico" que tanto nos gusta.

Cambiar de bayoneta parece lógico en el caso de firmas que han apostado por un tamaño de sensor diferente al eliminar el espejo (Nikon 1 y la propia Pentax con su minúscula Q). Pero, ¿qué ha pasado con las Sony NEX y las Micro Cuatro Tercios, que utilizan el mismo tamaño de captor que sus antecesoras SLR y SLT?

¿Por qué las Sony NEX y las Micro Cuatro Tercios, que utilizan el mismo captor que sus antecesoras SLR, emplean otra montura?

Especialmente sangrante parece ahora el caso del Cuatro Tercios y el posterior Micro Cuatro Tercios. Además del recurrente tema de la reducción del tamaño de las ópticas -y lo de la velocidad de enfoque-, seguro que hay algún detalle técnico que ahora mismo se me escapa.

Pese a ello, desde que Pentax desveló la K-01 no puedo dejar de preguntarme lo mismo que seguramente ya se han planteado los dueños de alguno de aquellos estupendos Zuiko que Olympus desarrolló para sus réflex Cuatro Tercios: ¿por qué ellos necesitan un adaptador para usarlos en los cuerpos Micro Cuatro Tercios?

Así que imaginen ahora esta nueva situación: directivos nipones con cara de enfado a un lado, ingenieros de Olympus al otro y la Pentax K-01 sobre la mesa.

Ya puestos, y ahora que sabemos que sí se podía, igual dentro de un tiempo nos topamos con una cámara sin espejo y con montura Cuatro Tercios. O no. Tal vez esta alocada idea sea un efecto secundario de haber estado mirando la susodicha Pentax K-01 durante demasiados minutos seguidos.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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