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OpiniónEnfoque diferencial

Misma dirección, distintas velocidades

 
14
FEB 2011

Cuando hace unos días asistí a la rueda de prensa que SanDisk convocó para presentar su última novedad en lo que a tarjetas SDHC se refiere no me sorprendió la celeridad del nuevo dispositivo, ni tampoco su resistencia al calor, el frío y la humedad. Lo que me sorprendió fue saber que sólo existe una réflex, la Nikon D7000, capaz de sacarle todo el jugo a la tecnología UHS de alta velocidad.

Es de chiste que en plena era de las comunicaciones dos productos que deberían nadar en la misma dirección lo hagan con velocidades distintas

El ejemplo perfecto que se nos puso es que usar esas tarjetas con un equipo actual (D7000 al margen) sería como usar una llave USB 2.0 en un puerto 1.0. Adiós a la mayor velocidad del momento para un producto que se comercializa precisamente para eso.

Existen decenas de ejemplos de perfecta sinergia entre desarrolladores de equipos electrónicos. Cuando el iPad se presentó había ya firmas desarrollando aplicaciones para el nuevo gadget de Apple y se habían firmado acuerdos con compañías susceptibles de distribuir y explotar comercialmente el producto. Resumiendo, el iPad nacía con suficientes recursos creados por terceros como para ser disfrutado.

Lo mismo pasa con las videoconsolas y sus juegos, o los reproductores de cine en casa y las películas. Con las últimas tarjetas de SanDisk -y quien dice SanDisk dice cualquier otra firma de este sector- eso no ha ocurrido.

Ciertamente, desconozco si ello se debe a un problema de descoordinación, incumplimiento de plazos o simple mala actitud de los agentes del sector fotográfico. Sea cual sea la razón, es de chiste que en plena era de las comunicaciones dos productos que van tan irremediablemente unidos y que deberían nadar en la misma dirección, lo hagan cada uno con una velocidad distinta.

Mal vamos. Pero es que incluso podemos ir peor. El año pasado ya cuestionaba la pedagogía comercial que desde el sector fotográfico se hace para vender tarjetas de gama profesional. He visto a auténticos genios de la fotografía utilizar tarjetas dignas de un todo-a-un-euro con cámaras de varios miles de euros. Si alguna vez he comparado esta situación con conducir un Fórmula 1 con ruedas de turismo, ahora lo vuelvo a hacer. Se trata, insisto, de profesionales de la fotografía.

Y ahora resulta que estas nuevas tarjetas de SanDisk están destinadas al mercado semiprofesional o de aficionados avanzados con inquietudes en el terreno del vídeo. Pues tenemos un par de problemas. El primero es ver cómo convencemos al cliente para que compre el producto; el segundo es con qué equipo lo van a utilizar. Volvemos a lo de antes: todos remamos hacia adelante, pero cada uno a su ritmo.

He visto a genios de la fotografía utilizar tarjetas dignas de un todo-a-un-euro con cámaras de varios miles de euros

Si del segundo problema ya hemos visto que no hay solución, del primero me cuesta creer que la hayan encontrado. Hoy día el fotógrafo -sea éste de la vieja escuela o también videoadicto- no dispone de información suficiente para decidirse en una compra de tarjetas. El concepto que está más o menos claro es el de capacidad, y quizás un poco el de velocidad. Pero de ahí no pasamos. Luego, claro, las cámaras de fotos no graban los vídeos como deben y llega la frustración. Que la causa la tenga una tarjeta que cuesta cuatro duros es algo que la mayoría ni siquiera se pregunta.

Recuerdo cuando vio la luz la generación de modelos SLR comandada por las Canon EOS-1D Mark II y Nikon D2X: tuvimos que asumir que un "simple" PC doméstico no era máquina suficiente para mover tanta información fotográfica. Luego llegó el vídeo de la Canon EOS 5D Mark II, y tuvimos que admitir que lo que hacía no mucho era un auténtico pepino informático ya no servía para mover un flujo de información de semejante calibre.

Dicen desde SanDisk -y seguramente es aplicable al resto de marcas de tarjetas- que hacen pedagogía en las tiendas para vender las bondades de sus nuevos productos, para que el cliente no se vaya engañado con una cámara buena y una tarjeta de vídeo que no está a la altura. Les creo, pero la experiencia me dice que la gente es más cabezona de lo que algunos piensan. Ya pueden espabilar todos, porque en esto, o vamos de la mano, o no vamos.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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