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OpiniónEnfoque diferencial

El cambio tranquilo

 
8
SEP 2008

Hace dos o tres años casi no podía abrir el correo. Tenía en mi bandeja de entrada decenas de mensajes preguntándome por las novedades futuras, por la veracidad de los rumores que circulaban y por mi parecer acerca del porvenir del mercado fotográfico.

A principios de año, cuando la Nikon D3 empezó a dar sus primeros pasos con firmeza, mis compañeros de profesión me preguntaban un par de veces por semana acerca de las novedades de Canon, entre otras. ¿Iba Nikon a renovar ya la recién nacida D3? ¿Y Sony, Olympus y demás? ¿Tenían previsto dar algún campanazo?

Da la sensación de que la fiebre de la fotografía digital se está apagando, al menos entre los fotoperiodistas

Con el paso del tiempo, las preguntas se redujeron, los comentarios se apagaron y las dudas se tornaron en solubles nubecillas en la mente de los fotógrafos. ¿Que no sale en agosto la sustituta de la EOS 5D? Pues qué pena (léase irónicamente). ¿Que la D90 graba vídeo? Pues fantástico. ¿Que la nueva réflex de Sony es full-frame? Pues felicidades.

Da la sensación de que la fiebre de la fotografía digital se está apagando, al menos entre los fotoperiodistas.

Sólo a algunos les importa que salgan nuevas cámaras -bastante tienen con pagar y amortizar la suya-, y aunque se siguen generando ríos de tinta y auténticos aluviones de rumores y filtraciones ante cualquier lanzamiento, en realidad muchas veces son los aficionados más "geek" los que alimentan tanta expectación.

En la mayoría de los casos, las ansias fotográficas están colmadas con lo que actualmente está en el mercado, y muy pocos fotógrafos -salvo los tecnoadictos- quieren cambiar de cámara.

De hecho, hoy es fácil encontrar algún profesional de la imagen que se sorprende de la mera existencia de la D700, y no pocos fotoperiodistas quedan descolocados cuando les pregunto su opinión acerca de la D90.

Y de la EOS 50D de Canon, mejor no hablar. Cuando ese modelo salía a colación estos días, algunos me corregían: "No, la de Canon es la EOS 40D, y la D50 es de Nikon y es de gama baja."

El mercado se ha saturado, nos ha llenado los ojos de píxeles y vaciado el bolsillo de euros

Y es que el caso es, como siempre, que el mercado se ha saturado, nos ha llenado los ojos de píxeles y vaciado el bolsillo de euros. Y buena parte de los avances que se forjan apenas justifican el desembolso para una cámara nueva.

Antes un profesional cambiaba de cámara de una generación a otra. Hoy pasan dos generaciones antes de que se plantee siquiera dar el paso. ¿Cambiar de la EOS 40D a la EOS 50D? ¿Para qué?

La futurible y ya confirmada -por enésima vez- sustituta de la EOS 5D corre el riesgo de perderse en el limbo de lo superado. Tanto llevamos esperándola, que ya puede hacer las fotos ella sola y traerte café, que como tenga alguna carencia (aunque sea mínima) o algún fallo (aunque sea insignificante), la van a crucificar.

Que tiene más píxeles es de cajón. Que produce menos ruido es una evidencia palmaria. Que tira más fotos por segundo es predecible. Amén de que incorporará Live View y limpieza del sensor.

Fíjense que la saga formada por la EOS 5D y su esperada sustituta es -posiblemente- la que mejor ha aprovechado el mercado: la primera se sigue vendiendo, y por supuesto utilizando, y su calidad la ponen en duda muy pocos, aunque sí se ha visto superada. Es probablemente la única réflex que van a jubilar porque, aun sin estar muerta, agoniza.

Que Canon haya tardado tanto en sustituir su EOS 5D, una réflex ya superada, tendría que parecernos normal

En realidad, la EOS 5D podría seguir en la brecha unos meses más sin problemas. Seguramente, el hecho de no tener competencia -hasta la llegada de la D700 de Nikon- ha ayudado a forjar su leyenda.

Pero la realidad es que, en este caso, Canon sí va a sustituir un modelo explotado, amortizado y superado. Y esto, que debería ser normal, gracias a la vorágine consumista fomentada por las propias marcas nos parece anormal.

La fotografía digital ya no es aquel invento milagroso que asombraba a propios y extraños. También ha dejado de ser aquel objetivo Hi-Tech al alcance sólo de los bolsillos más pudientes.

Hoy cualquiera tiene una cámara digital. Ya no sorprende, ya nadie se mata por hacerse con ella y ya nadie presume de manejar más o menos píxeles. Los fotógrafos tenemos lo que queremos, y a las marcas les va a costar mucho ponernos los dientes largos. ¿Qué tal si empiezan por bajar los precios?

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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