• El precio de una firma
  • El derecho al fallo
OpiniónEnfoque diferencial

¡Más viejo y mejor!

9
12
MAY 2014

Saludos, vengo del futuro y es el pasado. Pero, ojo, que no es el pasado más remoto: es el pasado clásico, porque lo remoto apenas tiene tirón y lo clásico posee encanto. Hace diez años las cámaras parecían artilugios de ciencia ficción, pero hoy, si no tienes una cámara que los medios puedan llamar clásica, es que no eres una marca hipster y no tienes futuro. O pasado.

Desde Nikon y su flamante Df a Samsung con modelos como la recientemente presentada NX3000, casi todas las marcas fotográficas se apuntan a la moda de lo moderno con regusto a antiguo (clásico, perdón). Tantas peleas entre los pro y los anti carrete, y al final resultará que lo que tenía que haber triunfado era el e-Film y andar todos revolviendo en los cajones de nuestros padres en busca de una FM a la que poder hincarle el diente.

Somos así. Después de tanto tiempo pidiendo una evolución ahora resulta que lo que las marcas dicen que nos gusta es lo que malvendimos a un coleccionista hace ocho años. Ya me veo dentro de un tiempo con un 70-200 milímetros para cada cámara. Oiga, si funcionar, funciona, pero… ¿cómo voy a meter en una Nikon FD un 70-200 milímetros de la era espacial? Fabríqueme uno en hierro macizo, por favor, que yo lo compro.

Ahora si eres marca y no tienes un reloj basado en Android, una cámara sacada de la Guerra de Vietnam y un gafapasta en tu equipo de comunicación, pide sitio en el Apocalipsis

Y que funcione. Aunque en el fondo eso da un poco igual, que yo ya dije que estas cámaras son para llevar al cuello y enseñar, como el que lleva un Rolex, que da la hora como mi viejo Casio pero enseñándolo me abren el reservado del Lhardy, y con el Casio a lo mejor ni me dejan pasar. Por si acaso que el objetivo funcione, no sea que un día de estos me dé también por hacer fotos.

Yo no sé si esto es moda, tendencia o virus pasajero; si dentro de diez años estaremos otra vez con heridas en las manos de sujetar cámaras poco ergonómicas y con dolor de cuello al llevar arrobas con montura full-frame que prescinden del plástico porque no es clásico. Yo solo sé que ahora, si eres marca y no tienes un reloj basado en Android, una cámara sacada de la Guerra de Vietnam y un gafapasta en tu equipo de comunicación, échate a temblar y pide sitio en el Apocalipsis.

Esto ya no es fotografía. Esto es marketing elevado a la potencia infinita. Hace años decíamos que las compactas estaban perdiendo su esencia al prescindir de atributos puramente fotográficos en pro de chucherías con las que decorar la caja sobre llamativos globos explosivos de color amarillo. Ahora lo hacemos con las cámaras no tan compactas. Empezamos con las que no tienen espejo, y mira por dónde vamos. Vayan con cuidado, fabricantes, que en una de estas se pasarán de frenada. Miren si no a Hasselblad, que últimamente parece que está en la Luna.

Que si, que lo de fardar de cámara por la calle está muy bien y yo mismo lo promulgo, pero cuando empezamos a cambiar tecnología por diseño corremos el riesgo de estrellarnos en un mercado donde la clientela compra visceralmente. Y si esa cámara de museo al final acaba necesitando un filtro infrarrojo para medio funcionar, igual nos cabreamos.

Y entre tanto aparecen las NOPO, autenticas cámaras clásico-antiguas hechas en 2014. Y ojito con mirarlas, que llevan carrete, que lo de abogar por el clasicismo hay que hacerlo con mesura. A ver si vamos a estar solamente pidiendo que vuelva el rollo retro y nos quieren colar de paso un aparato sin velocidad de obturación. Somos clásicos, sí, pero no tanto.

Y al final, como siempre, resultará que esto ni es una moda ni es una fiebre, sino simplemente el recurso de las marcas para tratar de vender como necesario algo que para muchos no era más que un ataque de nostalgia. No se trata de no innovar (o lo que sea que es volver a lo clásico), sino de no abusar.

La carrera por los megapíxeles no llevó a nada. La del superzoom más grande casi tampoco. Y ahora empezamos a presenciar peleas por ver quién es más clásico. Pero no hace falta que escarmienten, queridos fabricantes: nosotros tampoco lo haremos.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

9
Comentarios
Cargando comentarios