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OpiniónEnfoque diferencial

La marmita de la fotografía

 
10
SEP 2012

Seguramente todo aficionado a la fotografía se habrá encontrado alguna vez en la tesitura, ya sea por deseo personal o bien por petición de terceros, de criticar una foto de alguien que no tiene ni idea de fotografía. Y no es raro encontrarse con la coletilla de "es que no soy profesional" cuando enumeramos pequeños errores o sugerimos mejoras. Vivimos en una sociedad donde intentar ayudar a alguien a mejorar es visto como un ataque a sus capacidades.

Un pequeño pasatiempo que tenemos todos los fotógrafos es ver instantáneas de otros fotógrafos. Antaño nos limitábamos a catálogos y exposiciones, pero hoy día el universo on-line nos permite subirnos a una montaña rusa fotográfica donde podemos pasar vidas y vidas deleitándonos con maravillosas obras de arte, y por supuesto, con interesantes -por llamarlo de algún modo- obras mejorables.

Lo que resulta preocupante es la pasmosa facilidad con que algunos confunden un "me gusta" con un "es buena". Pequeños paseos por foros no explícitamente fotográficos dejan entrever que hace falta poco más que salir con los ojos abiertos en una foto para que ésta sea calificada de "fotón" o "pasada". Se está extendiendo la creencia de que lo que a uno le gusta es bueno. Sin más.

Ahora que todo el mundo tiene una cámara me desespera comprobar cómo el número de fotógrafos decrece

Ahora que todo el mundo tiene una cámara me desespera comprobar cómo el número de fotógrafos decrece. Quien más quien menos lo fotografía casi todo, pero con poco esmero y escaso cariño. Ni se confía en los profesionales porque uno mismo ya hace las fotos -móvil mediante- ni se cuida la fotografía porque todo vale. ¿Que no sé lo que es la regla de los tercios? ¿Que no sé lo que es medir? ¿Que no sé distinguir entre horizontal y vertical? Qué más da.

La llegada de la fotografía digital hizo mucho bien por expandir nuestra afición, permitiendo que las fotografías no fueran sólo eso que se hace en cumpleaños y vacaciones, y que la gente viera que con buena luz, buen ojo y un poco de paciencia el simple lomo de un libro podía convertirse en una obra de arte.

El problema es que la fotografía digital no se ha dosificado ni se ha digerido. La fotografía digital ha sido impuesta a golpe de móvil y sensor, a golpe de redes sociales y correo electrónico, sin que la gente tuviese tiempo de pensar si aquello que estaba haciendo lo estaba haciendo bien, mal o regular. Se decidió que la fotografía era una herramienta positiva -que lo es-, pero como tantas veces ocurre aquella herramienta venía sin manual de instrucciones.

Por eso temo que el futuro de la fotografía pase por el mismo tubo de simplificación por el que han pasado el lenguaje y la expresión escrita. Entre "pq", "muxas" y "xq" nos obligan a quienes pasamos de la treintena a leer los SMS con un diccionario en la mano, y amenazan con un porvenir en el que comunicarse va a ser como comer en un McDonald's: se come, sí, pero no es comida.

Y si eso pasa con el imprescindible lenguaje escrito, ¿qué no ocurrirá con una disciplina tan vilipendiada como es la fotografía? Miedo me da sólo de pensarlo. He visto el futuro, y en mi futuro la fotografía es una infinita sucesión de pies cortados y figuras con aire por todas partes donde el enfoque es un lujo y la exposición correcta, una leyenda.

Créanme si les digo que servidor suele ver el vaso medio lleno, pero es que he sido testigo de tantas patadas a la fotografía en tan poco tiempo que el escudo del optimismo me ha quedado más agujereado que un queso suizo. Nos debieron dar fotografía con cuchara, y como Obelix, nos caímos en la marmita.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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