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OpiniónContando píxeles

Instagram y el diablo

 
5
NOV 2012

Es posible que muchos no se hayan enterado, pues ha sido una de esas noticias que han pasado prácticamente desapercibidas, casi tanto como lo del primogénito de Messi: un huracán ha azotado la costa este de Estados Unidos, Nueva York incluido. Los telediarios y periódicos le han dedicado algo de atención, pero todo con mucha mesura. Por supuesto.

En realidad también Cuba, Haití y otros países del Caribe han sufrido el paso de Sandy, pero donde esté una Quinta Avenida sin luz y una buena ola sacudiendo la Estatua de la Libertad, que se quiten esos pobres y sus cansinos desastres naturales.

El fotógrafo Kenneth Jarecke dice que "cada vez que un fotoperiodista usa Instagram el diablo sonríe"

El caso es que, como era de esperar, este suceso ha vuelto a ser fotografiado desde todos los ángulos posibles. Cualquiera desde casa ha podido seguir minuto a minuto a través de las diferentes redes sociales lo que estaba ocurriendo, qué barrio se había inundado, dónde no había electricidad o cuántos tiburones y de qué especie nadaban por las calles de Nueva Jersey convertidas en un lago.

Es lo que tiene el exceso de información, que alguien se tiene que tomar la molestia de cribar entre las imágenes que son ciertas y los montajes de turno. Seleccionar entre anécdotas y noticias también estaría bien, pero tampoco está la profesión periodística como para andar pidiendo milagros. Por ahora nos conformamos con el trabajo realizado por The Atlantic para señalar cuáles de las fotos que durante estos días han corrido como la pólvora por la red no son un mero trabajo de Photoshop en busca del minuto de gloria.

Y es que Instagram ha sido el protagonista de este nuevo capítulo de "Storm and the City". Hasta tal punto que la revista Time decidió dejar en manos de cinco usuarios de esta aplicación su propia cuenta oficial en esta popular red social. "Era la forma más rápida de cubrir una noticia así", explicaba a Forbes el director de fotografía de Time, que definió esta decisión como un experimento.

Un experimento que, por lo visto, salió bien: la galería resultante del trabajo de estos cinco "instagrameros" fue una de las más vistas en la web de Time y un recorte de una de sus instantáneas acabó en la portada de una de las ediciones del prestigioso semanario.

¿Era realmente necesario para poder ofrecer una cobertura inmediata? ¿Un simple ejercicio estético por aquello de la modernez? ¿Fotos gratis? Aquí el argumento usado siempre que toca echar mano del móvil (mejor una mala foto que ninguna foto) ya no sirve. Se trata de una decisión premeditada y que se plantea como complemento o quien sabe si como alternativa al trabajo de los profesionales y sus aburridas cámaras.

La decisión de Time y otros medios y el papel de Instagram durante estos días ha generado todo tipo de reacciones. Pero posiblemente una de las más airadas y que más repercusión ha tenido ha sido la del fotógrafo Kenneth Jarecke. "Cada vez que un fotoperiodista usa Instagram el diablo sonríe", asegura.

¿Qué pasará dentro de 20 años cuando veamos esas fotos con sus marcos y sus filtros?

Su artículo no tiene desperdicio, y más allá de cuestionar la utilidad periodística de una aplicación empleada mayoritariamente para dar la lata a la humanidad sobre lo que estamos comiendo -no se pierdan el estupendo pan que hice este fin de semana, por cierto- traslada el debate al contenido y a la parte técnica.

No necesitamos decenas de fotos de coches flotando ni retratar cada escena desde todas las perspectivas como si se tratara de una investigación policial, critica con mucha razón este veterano fotógrafo. Sobran fotos anecdóticas y clónicas -viene a decir- y faltan imágenes de personas que cuenten sus historias durante esos días.

¿Y qué pasará dentro de 20 años -se pregunta- cuando veamos esas fotos con sus marcos y sus filtros? Que la decisión de optar por esta aplicación y todos sus efectos en lugar de una cámara habrá destruido la credibilidad de las imágenes. Y la del fotógrafo.

Tendrás una triste colección de archivos llenos de ruido -remata- que habrán sido olvidados casi al instante por todos esos "followers" que te han dicho que les gusta.

Tal vez por eso el diablo sonríe.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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