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OpiniónEnfoque diferencial

Visionarios y X-Photographers

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FEB 2016

Llevamos años -en realidad desde siempre- diciendo que la cámara no hace al camarero, que el buen fotógrafo te saca una buena foto hasta con una caja de cartón, y que la herramienta muy pocas veces determina el resultado final. El ejemplo más reciente lo hemos visto en Sergi Cámara y su trabajo en Lesbos con una sencilla Fujifilm X30 y el filtro de cámara de juguete. No está en la lista de Fujifilm, pero por lo visto él ya es un X-Photographer.

Cuando Fujifilm revolucionó el mercado con su vieja-nueva X100 no solo revitalizó una marca y un concepto, sino que trajo al presente algo que muchos añorábamos en la fotografía: tener una cámara que dé gusto sacar a pasear, aunque solo sea para tenerla colgada del cuello. Pero Fuji fue más allá, y como hacen otras marcas con otros productos, logró identificar a los usuarios con la herramienta que utilizan.

Fujifilm y Olympus han logrado lo que parecía imposible. Han logrado que los fotógrafos prescindan del burro grande

Mientras que muchos fotógrafos de prensa y reportajes no se cortaban un pelo en tapar con cinta la marca de su cámara, los X-Photograpers de Fuji presumen de su herramienta de trabajo. Y en estas aparecen los visionarios de Olympus, el equivalente divino de los fotógrafos de Marvel.

Se llama marketing, y parece ser que las marcas pequeñas lo manejan muy bien. Han convertido sus productos en objetos de deseo y sus gamas fotográficas en señas de identidad.

Antes, la fotografía de prensa o incluso los reportajes de boda eran coto reservado a las grandes y contundentes SLR, una selva en la que no ir armado con un potente cañón era prácticamente sinónimo de falta de calidad. Hoy, Olympus y Fujifilm han logrado revertir los términos, llegando al punto de que si no tienes una de estas caras cucadas digitales, es que no sabes apreciar lo auténtico y eres uno más del montón.

Los X-Photograpers y los visionarios de Olympus no venden fotografía. Como ocurre con las GoPro, sus campañas publicitarias venden experiencia. Fujifilm y Olympus saben que estas cámaras no pueden competir -o tal vez sí, pero no quieren- con las SLR de última generación. Y les da igual, porque quien ve las galerías de estos fotógrafos no ve aburridas cumbres entre líderes mundiales, los desastres de la guerra o tediosas elecciones que se repiten una y otra vez.

Estos fotógrafos te trasladan a helados paisajes cubiertos de auroras boreales, a lugares escondidos repletos de gente interesante, a descubrir los animales de su tierra natal, a compartir mesa con tribus remotas o simplemente a sitios en los que hacer fotografías increíbles. Y eso, en el fondo, es lo que todo fotógrafo quiere para sí mismo: que sus fotografías sean increíbles.

Porque los fotógrafos del montón que llevamos una SLR en realidad no hacemos grandes fotos. Nuestras fotos son solo fotos pasables, pero a veces se convierten en grandes por el momento o sus protagonistas. Instantáneas históricas que se consiguen a golpe de ráfaga en un momento, sin creatividad. Un tipo saliendo de su casa no es una foto histórica. Un tipo detenido no es una foto histórica. Un tipo sentado en una silla no es una foto histórica. A menos que sean un político, un actor o un deportista importante.

Fujifilm y Olympus han logrado lo que parecía imposible. Han logrado que los fotógrafos prescindan del burro grande. Han creado cámaras con las que uno está orgulloso tanto mientras hace las fotos como cuando ve los resultados. Cámaras que te permiten fotografiar como antaño, con calma, mirando antes de ver, pensando antes de disparar. Todo eso gracias a un detalle muy especial: tanto Olympus como Fujifilm saben dónde están y dónde no quieren ir. Los fotógrafos no queremos tres millones de nada: solo queremos hacer buenas fotos. Y si se puede, disfrutar mientras las hacemos.

Los visionarios y los X-Photograpers son los It Girl de la fotografía: caras conocidas con trayectorias envidiables que -se supone- hacen grandes fotos. Un espejo donde mirarnos los pobres mortales.

Solo le veo un pequeño problema a esta nueva campaña publicitaria. Y es que si los usuarios de GoPro han terminado por descubrir que las épicas experiencias publicitarias en la vida real se limitaban a dar de comer al gato, los aspirantes a X-Photograpers o visionarios acabarán descubriendo que al final, por mucha cámara que tengan, lo importante -como no nos cansaremos de repetir- es quien la maneja.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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