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OpiniónEnfoque diferencial

Una cámara para cada usuario

 
13
SEP 2010

Hagamos memoria y repasemos los tiempos -allá por el año 2000- en los que la fotografía digital empezaba a despuntar. Las compañías más potentes, que en aquella época prácticamente se reducían a Nikon y Canon, presumían de tener lo que ellos llamaban "una cámara para cada usuario".

Por aquel entonces, el concepto de usuario era bastante sencillo: profesional o no. Canon tenía su serie EOS 1D para los primeros y la EOS D30 para el resto. Nikon, por su parte, hacía exactamente lo mismo con la D1, y tiempo después lanzaba la D100 para los no profesionales o con presupuestos más ajustados.

No había que comerse mucho la cabeza: o una réflex digital carísima o un modelo un poco más asequible. La otra opción, claro, era una compacta sencilla (léase cutre), porque en esos tiempos -no nos engañemos- eran bastante limitadas por mucho que las Coolpix de cuerpo giratorio nos parecieran lo más.

No había que comerse mucho la cabeza: o una réflex digital carísima o un modelo un poco más asequible

Con el paso de los años y la evolución de este mercado el concepto de usuario se fue estirando. Ya no se trataba de pasar de un primer nivel de usuario a un segundo y luego a un tercero. Aun así, en aquellos años se saltaba del cero al uno, luego al uno y medio, al dos...

Aquéllos sí que eran buenos años. Bastaba con preguntarse si uno conocía la utilidad de los botones de una cámara para decidir si era la suya o si era mejor dejarla para un usuario más avanzado.

Pero, por desgracia, al final esa idea de usuario se acabó por flexibilizar más de la cuenta. Tanto que los saltos evolutivos que hasta entonces habían funcionado al renovar un modelo empezaron a encogerse.

De la versión uno con setenta y cinco se pasa a la uno con setenta y seis, y así sucesivamente, en una extraña carrera de renovaciones mínimas. Incluso algunos, en un alarde de imaginación, quisieron probar suerte con fórmulas más complejas, presentando la evolución definitiva: uno elevado a la raíz cuadrada de menos dos.

Sólo algo tan enrevesado puede explicar que hayan llegado nuevos modelos al escaparate abanderando, como principal y casi única novedad, el disparo por sonrisas, la detección de parpadeo o un montón de modos creativos de dudoso gusto.

Las cámaras compactas poco a poco se fueron convirtiendo en pequeños ordenadores que sólo los aficionados con suficiente tiempo libre o los más tecnófilos aplaudían. Mientras tanto, los fotógrafos de toda la vida se daban cabezazos contra la pared, perdidos entre tan novedosas y siempre útiles -ejem- herramientas fotográficas.

Y así llegamos a nuestros días, en los que, ante un catálogo de cámaras, los compradores lo tienen cada vez más difícil y los que nos dedicamos a probar y recomendar modelos necesitamos un mapa para no perdernos en este galimatías.

Los fotógrafos de toda la vida se daban cabezazos contra la pared, perdidos entre tan novedosas y siempre útiles -ejem- herramientas fotográficas

Hay cuerpos de gama media con más prestaciones que otros dedicados a los profesionales, o compactas que rivalizan en calidad con algunas réflex. Y para colmo, los precios son un cachondeo. Han intentado rizar tanto el rizo que una cámara teóricamente dedicada a principiantes casi puede llegar a costar lo mismo que un modelo teóricamente superior.

Sin ir más lejos, la recién nacida Canon EOS 60D está en este sentido a un paso de la EOS 7D. La primera cuesta un poco menos que la segunda, pero no son pocos los que apuntan que la diferencia de precio no justifica hacerse con el modelo más sencillo. ¿Se está pisando Canon a sí misma?

Pero, por supuesto, esto no es sólo cosa de Canon. La inmensa mayoría de firmas están tan empeñadas en seguir diciendo -más fuerte que los demás, a ser posible- que tienen "una cámara para cada usuario", que acaban cayendo en esta dinámica. Lanzan nuevos productos que, pese a su sobresaliente calidad, no convencen al personal, estupefacto ante un segmento ya saturado.

Sin embargo, como siempre, las firmas están como quien oye llover. Todos prometen que el nuevo modelo -sea cual sea- se ha diseñado escuchando al usuario, pero en realidad da la sensación de que sólo escuchan lo que quieren.

Oiga, que no queremos más megapíxeles. Ni caso: más resolución. Oiga, que queremos vídeo. Ah, eso sí que nos interesa: ¡toma vídeo hasta en la sopa!

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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