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OpiniónEnfoque diferencial

La fotografía es de los fotógrafos

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ENE 2015

Igual no conocen a Carmela Ríos, pero si usan Twitter es probable que hayan leído alguno de sus mensajes. Esta veterana periodista es probablemente uno de los mejores ejemplos vivientes de adaptación a las circunstancias y a los nuevos tiempos, de profesional que ha reconvertido su trabajo para explotar las más recientes herramientas de comunicación, viéndolas no como un impedimento sino como una oportunidad.

Por eso cuando Carmela Ríos habla, los periodistas escuchamos. Porque lo que dice –estemos de acuerdo o no con ello- seguro que es interesante. Y mientras preparaba estas líneas –o mejor dicho, un artículo totalmente distinto a éste- Carmela Ríos tuiteó en la archifamosa red de microblogging y mi mente se cortocircuitó.

El mensaje hablaba de los prejuicios que hay que derribar para disfrutar del periodismo, algunos tan ciertos que hasta hacen daño. Como pensar que los periodistas de pata negra son solo los que escriben, que para ciertas cosas estamos mayores, que las redes sociales son solo para alimentar el ego o que la fotografía es solo para los fotógrafos. Y ahí es donde fruncí el ceño.

El matiz está en el fondo, en eso que algunos llaman sentimiento, en creérselo, en ir más allá de la superficie, del acto mecánico de enfocar y disparar

Lo que esta veterana compañera venía a decir –supongo- es que hay que aceptar la teoría del hombre orquesta y entender que el periodista ya no es un periodista literario o gráfico, sino que es un periodista a secas, un tipo que escribe cuando hace falta, y también cuando hace falta coge la cámara y fotografía. Pero en eso de que la fotografía no es solo para los fotógrafos discrepo.

Discrepo porque las pocas distinciones respecto a los fotógrafos que he hecho en mi vida han sido entre buenos y malos fotógrafos, entre fotógrafos que viven de la fotografía y fotógrafos que no, y entre fotógrafos a secas y personas que hacen fotos. Que parece lo mismo, pero no lo es.

Los fotógrafos decimos mucho que una cámara no te hace fotógrafo; lo que te hace fotógrafo es precisamente la forma en que haces fotos. Parece un detalle nimio, pero es importante. No se trata de afirmar que todo el mundo pueda hacer fotos, sino que todo el mundo, si se lo propone, puede ser fotógrafo. Bueno o malo es ya otro asunto.

Puede parecer una perogrullada, pero no es lo mismo un tipo que conduce un coche que un conductor ni es lo mismo una persona que cocina que un cocinero. El matiz está en el fondo, en eso que algunos llaman sentimiento, en creérselo, en ir más allá de la superficie, del acto mecánico de enfocar y disparar. Ser fotógrafo es (ya lo decía Henri Cartier-Bresson) poner en línea ojo, cabeza y corazón. Lo que hacen las personas con cámara es alinear el ojo y la cabeza, pero no necesariamente el corazón.

Por eso discrepo un poco de que para disfrutar del periodismo -como sostenía Carmela Ríos- haya que desterrar la idea de que la fotografía es solo para los fotógrafos. Más bien todo lo contrario. La fotografía, hoy más que nunca, es para los fotógrafos. Y la ventaja de nuestro tiempo es que ser fotógrafo está al alcance de casi todo aquel que se proponga ser algo más que una persona con cámara.

A veces tendemos -sobre todo los profesionales- a mirar con cierta condescendencia al fotógrafo que solo hace fotos por placer, ignorando nosotros –quién sabe si como mecanismo de defensa- que lo que hacemos a veces con desgana, sin tiempo y en pésimas condiciones otros lo hacen porque encuentran en cada fotografía, sea ésta trascedente o banal, un placer inconmensurable, ese placer de hacer fotos del que todos los fotógrafos hemos disfrutado alguna vez.

No, una persona con cámara, aquella que hace fotos como quien hace churros, no sentirá placer al fotografiar ni sabrá entender que en el fondo es lo mismo fotografiar una flor en el jardín de casa que una superactriz en la suite presidencial de un gran hotel.

El concepto de fotógrafo está desprestigiado. Y es culpa nuestra. Como decía, nadie que se hace unos macarrones para comer se autodenomina cocinero, pero del mismo modo tampoco nadie dirá que para disfrutar de la restauración hay que desterrar el cliché de que la cocina es solo para los cocineros. La fotografía es de los fotógrafos. De quien seguro que no es, es de las personas con cámara.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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