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OpiniónContando píxeles

"Fotoeufemismos"

 
18
JUN 2012

Este verano se lleva el color mostaza, los pantalones tobilleros, los náuticos y ese "look" a lo Marichalar que nos recuerda que una vez fuimos ricos y que seguimos andando algo escasos de vergüenza propia y ajena.

Pero más allá de las modas puntuales, si hay algo que últimamente arrasa es tirar de eufemismos para explicar las cosas. A veces es una simple cuestión de corrección política llevada a sus extremos más absurdos; otras, sencillamente, nos toman por idiotas.

En vez de fotógrafos aficionados, hablamos de noveles y entusiastas y usamos términos exóticos como "amateur" y "prosumer"

Ya saben, la crisis que sólo era una pequeña deceleración del crecimiento económico, las intervenciones militares convertidas en acciones humanitarias, la homofobia disfrazada de cuentos con peras y manzanas. Y por supuesto eso que la prensa extranjera -que nos tiene manía por el fútbol y tal- se empeña en llamar "rescate" cuando sólo es una ayuda financiera en condiciones muy favorables. O algo así.

Pero no sólo la clase política es adicta a esto de no llamar pan al pan y vino al vino, como diría nuestro ilustrado presidente del gobierno antes de irse al fútbol. En realidad, de forma consciente o sin darnos cuenta todos jugamos a esto de los eufemismos en nuestra particular parcela de la vida. Y por supuesto el mundillo fotográfico no es ni mucho menos una excepción.

Entre clic y clic nos hemos vuelto unos auténticos dioses del eufemismo para, por ejemplo, no referirnos jamás a alguien como "aficionado". Eso en España, donde todos somos profesionales y expertos en lo nuestro y cualquier niño de siete años con Photoshop puede hacer una gloriosa portada de El Huffington Post, está muy mal visto. Así que siempre es mejor hablar de usuarios no profesionales, fotógrafos noveles y entusiastas o recurrir a términos exóticos como "amateur" y "prosumer", que siempre suenan mejor.

Incluso entre los que viven -o lo intentan- a base de esto hay ciertas palabras que es mejor intentar esquivar. Aunque para ello haya que recurrir a piruetas tales como llamar "reportaje social" a lo que en realidad -y cuando nadie nos escucha- todos llamamos con cariño BBC: bodas, bautizos y comuniones.

El eufemismo se convierte también en una herramienta indispensable cuando toca comentar el trabajo ajeno. Al menos si se pretende seguir siendo amigos, claro. Así, alguien que hace todas las malditas fotos iguales es que ha sabido encontrar y explotar su propio estilo. También tenemos el "me gusta el encuadre" como equivalencia fotográfica al "es muy simpático o simpática". Ya me entienden.

¿Un horizonte torcido? Un autor que sabe saltarse las normas. ¿Todo desenfocado? Una visión abstracta de la realidad. ¿Una foto que en realidad en un churro pero que se ha salvado a base de horas de ordenador? Un maestro de la edición. Porque recordemos que editar siempre es más bonito que retocar. Sí, otro eufemismo.

¿Un horizonte torcido? Un autor que sabe saltarse las normas. ¿Todo desenfocado? Una visión abstracta de la realidad

También se puede recurrir a toda clase de frases hechas y totalmente vacías de significado, al más puro estilo de los gurús vende humos que saltan de charla en charla y de PowerPoint en PowerPoint. Así, una foto que ni el más moderno de los lomógrafos tras ingerir sustancias ilegales tendría el valor de enseñar puede ser una obra conceptual que busca el diálogo con el espectador omnisciente. ¿Y eso que significa? ¡Nada! Bienvenidos a la cancamusa eufemística y fotográfica.

En esta curiosa profesión de darle a la tecla para hablar de fotografía y de cámaras también sabemos bastante del noble arte del eufemismo. La Leica M Monochrom no es un capricho para millonarios o esnobs, sino una pieza destinada a un mercado muy particular a medio camino entre el coleccionismo, el lujo y la exigencia técnica. Olé.

La Pentax K-01 no es un engendro que el diseñador Mark Newson les ha colado a Ricoh y Pentax al más puro estilo Calatrava, sino una cámara con unas líneas que se salen de lo habitual para marcar su propia línea en el escaparate. ¿Ven que fácil?

Y los editores gráficos que no tienen espacio para publicar ese reportaje fotográfico (a no ser que se esté dispuesto a no cobrar, claro), y el "ofrecemos prestigio y visibilidad" como excusa para que nos regales tus fotos y tus textos.

Y es que en realidad hay veces que la frontera entre los eufemismos y la mentira es demasiado delgada. Y entonces dejan de tener gracia. También en el sector fotográfico.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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