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OpiniónEnfoque diferencial

Formato medio

 
26
AGO 2013

No era el rumor que más fuerza tenía, y aunque aún no podemos descartar su veracidad, el hecho es que Canon no ha incluido en su elenco de presentaciones veraniegas ninguna nueva cámara de formato medio. Que sea cierto o no que la marca nipona se va a meter en este sistema no es un tema baladí. Ha habido bastantes comentarios cruzados sobre ello en las redes y mentideros, y lo que nos ha sorprendido a algunos no es que sea Canon el objeto de estas especulaciones, sino que realmente haya quien sigue pidiendo un formato medio digital.

No seré yo quien diga si Canon, Nikon o cualquier otra firma debe meterse en el formato medio digital, pero apostar a día de hoy por sensores, cuerpos y ópticas más allá del tradicional tamaño de 35 milímetros se me antoja simplemente una locura para cualquier compañía sin tablas en ello.

"Apostar por sensores, cuerpos y ópticas más allá del tamaño de 35 milímetros se me antoja simplemente una locura para cualquier compañía sin tablas en ello"

Dejando fuera a las cámaras técnicas, cuyas posibilidades a la hora de modificar los planos no tenían ni tienen rival, el tamaño de los negativos de antes apenas (entrecomillemos eso) si era determinante mas allá de permitir copias de mayor calidad. Con la venida del mundo digital se podría pensar que cuanto más tamaño de sensor, menos ruido, pero lo cierto es que en la inmensa mayoría de los casos los usuarios de cámaras de formato medio no utilizan las sensibilidades altas. Si algo ha marcado el uso del formato medio ha sido la publicidad y la moda, nada que requiera tirar a 25.000 ISO.

El formato medio nunca ha sido mi sistema, y pese a que lo he usado un poco, nunca acabé de cogerles el gusto a equipos de esta clase. Aun reconociendo -por supuesto- que su calidad es excepcional, supongo que no se adaptan a mi forma de fotografiar. Pero en cualquier caso sigo sin ver a una marca dándose el chapuzón en una piscina con tan poca profundidad. Y menos Canon, que tardó tanto tiempo en asegurarse de que el agua de las cámaras sin espejo no estaba fría que, cuando se zambulló en ella, ya estaba llena de nadadores mejores y con más experiencia.

Así, cuando los rumores hablan de una nueva cámara -llámese Canon, Nikon o lo que sea- de decenas y decenas de megapíxeles, uno piensa en una SLR de fotograma completo, y no parece del todo descabellado a la vista de cómo evolucionan los sensores. Pero leer cómo en ciertos corrillos se aplaude la hipótesis de un sistema completo de cuerpos y ópticas de formato medio me descoloca.

Si hace unos días ponía en cuestión el futuro de las cámaras compactas por su "canibalización" a cargo de los teléfonos móviles, hoy me fijo en los modelos de formato medio, superados por las réflex digitales más potentes, que ofrecen una calidad equiparable -no mejor- a un precio menor y con una manejabilidad sin duda superior. Si al analizar una SLR de gama alta nos preguntamos si hacen falta tantas fotos por segundo o tanta sensibilidad, con un formato medio la cuestión es si es necesaria tanta resolución.

Quedan muy lejos los días en que nos llevábamos las manos a la cabeza al ver cámaras de 5 megapíxeles. La mayoría de fotógrafos nos hemos centrado -y en esencia entendemos- que con lo que hay de resolución vamos servidos. Ahora nuestras preocupaciones fotográficas son otras. De acuerdo que el formato medio tiene su mercado, pero dudo que sea lo bastante suculento como para que alguien se adentre en él, y mucho menos con el argumento de los megapíxeles.

Entonces, ¿qué sentido tiene el medio formato digital hoy día? ¿Qué ven en él los que lo usan? ¿Es un formato condenado? ¿Es que una vez más los fotógrafos de 35 milímetros no hacemos más que mirarnos el ombligo y no vemos mas allá de nuestros sensores? Se admiten apuestas.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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