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OpiniónEnfoque diferencial

Nuevo, viejo, barato, caro

 
24
SEP 2012

Cuando tuve entre las manos por vez primera una réflex digital yo era un neófito fotográfico, un recién llegado que aún sujetaba el objetivo por la parte de arriba y que apenas salía del modo P. Por aquel entonces los que ahora son mis compañeros en esto del fotoperiodismo miraban con recelo a las incipientes cámaras digitales.

Aunque la sed de cámaras de formato completo nunca se extinguió, lo cierto es que con el paso de los años perdió fuerza

Más allá de tener que cambiar el haluro de plata por el píxel, de la falta de calidad o de lo complejo que era el proceso de edición por aquel entonces, se quejaban amargamente del comúnmente conocido como factor de recorte de los sensores, esa argucia técnica para abaratar costes consistente en reducir el tamaño del "negativo" digital respecto al negativo tradicional.

Aunque la sed de cámaras de formato completo nunca se extinguió, lo cierto es que con el paso de los años perdió fuerza. Muchos de los que antaño pedían esos sensores de 24 x 36 milímetros se acabaron acostumbrando al tamaño APS-C; otros desistieron de hacer los grandes desembolsos que exigía hacerse con las carísimas full-frame de esa época, y había quienes amasaron tal cantidad de objetivos para sensores pequeños que no les compensaba renovar la cristalería para adaptarse al nuevo (viejo) tamaño.

Ese runrún del fotograma completo nos lleva acompañando hace ya más de diez años, y su precio ha sido -hasta ahora- sustancialmente elevado para la mayoría de fotógrafos aficionados y no pocos profesionales. El primer intento de acercar el full-frame al fotógrafo "de calle" fue la EOS 5D, una cámara que apuntaba a los aficionados -o semiprofesionales, si se prefiere-, pero que encontró en los fotógrafos profesionales los que mejor cuenta de ella dieron. ¿La EOS-1Ds? Hay quien la vio de lejos.

Cuando estas dos últimas semanas tanto Nikon como Canon anunciaban sus réflex full-frame de precio "asequible" me surgieron sensaciones encontradas. Por un lado pensaba "más vale tarde que nunca", mientras por el otro refunfuñaba "a buenas horas, mangas verdes".

Es cierto que sigue habiendo demanda para estos modelos, pero no es menos cierto que hay gente, jóvenes fotógrafos, que no echan de menos el formato completo por la simple razón de que nunca lo han catado. Hablando de la llegada de las nuevas D600 y EOS 6D con otros fotógrafos la sensación era ésa: los nuevos apenas si sabían nada del formato completo y los veteranos ya lo habían olvidado.

Ni en época de vacas gordas 2.000 euros por una SLR de gama media los hubiera considerado "asequibles"

Y con la duda de si los aficionados apostarían por un viejo formato que para ellos es nuevo surgió el segundo tema: el precio. Cuando empezó a correr la noticia de que se avecinaba alguna que otra réflex digital de formato completo a precio "asequible", antes siquiera de saber sus especificaciones, reconozco que pensé en una EOS 1200D o tal vez una Nikon D5200; en cuerpos de unos 1.000 euros.

Puede que mi concepto de la palabra "asequible" haya variado un poco en tiempos de crisis, pero desde luego ni en época de vacas gordas 2.000 euros por una réflex de gama media los hubiera considerado "asequibles".

Pretender acercar al público no profesional una cámara con ese precio sigue siendo una apuesta difícil de aceptar. Sí, tal vez esas cámaras cuestan lo que valen, pero hay veces que uno debe bajarse las expectativas y poner los pies en la tierra. Pocos aficionados pueden permitirse hoy día semejante desembolso.

Y no, eso no es como la EOS-1D X o la D4. Para el fotógrafo profesional el mercado manda, y si uno tiene que invertir un dineral en la herramienta que le da de comer, lo hace. Pero no en un capricho. Al menos me sé de uno que no lo haría.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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