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OpiniónEnfoque diferencial

El camino menos fácil

 
22
OCT 2012

Estaba hace algún tiempo en la presentación de una película. El típico cartelón enorme que los entendidos llaman "photocall" ante el cual actores y otros personajes se detienen unos instantes para hablar entre sí pasando de los fotógrafos. Cuando llegué, alguien inició una conversación: "Hay más prensa del corazón que de periódicos." A lo que su interlocutor respondió: "¿Cómo sabes quiénes son de periódicos?" La respuesta fue contundente: "Los de prensa diaria no llevan flash."

Hace pocos días cayó en mis manos un nuevo flash, y aunque reconozco que yo tampoco soy (era) especialmente amigo de este accesorio para las fotos del día a día, me animé a probarlo, recordando esos viejos tiempos de tirar a ISO 100, rebotar la luz en el techo y demás historietas tan mal vistas (al parecer) por algunos.

Desde hace un par de años parece que hay una corriente fotográfica en el fotoperiodismo en la que el flash es tema tabú. La culpa, por supuesto, la tienen las elevadas sensibilidades que nos permiten trabajar incluso en espacios interiores que parecen estar concebidos para que en ellos vivan topos. Pero como aquel que prueba un coche automático y se acostumbra a no cambiar de marchas, se ha extendido el pensamiento de que usar un flash es, fotográficamente hablando, tomar el camino innecesariamente complicado.

Tirar de sensibilidades altas y guardar el flash en el cajón, si bien no es la solución, sí es lo más fácil

Montar un chisme que te baña de luz lo que hay cinco metros por delante es fácil. El problema es que en lugar de iluminar con un pincel, la mayoría lanzaba el cubo entero. Claro que teniendo en cuenta la opción alternativa (sacar la foto negra como un grillo por la noche), el uso del flash directo era la menos mala de las opciones.

Pero como decía el sabio maestro Yoda, el lado oscuro no es mejor, sólo mas fácil, y tirar de sensibilidades altas y guardar el flash en el cajón, si bien no es la solución, sí es lo más fácil. La solución puede pasar a veces por usar el flash correctamente. ¿Que no sabemos? Entonces el problema es nuestro.

En efecto. Hoy día muchos fotoperiodistas (diría fotógrafos en general, pero me pasaría de listo) no usan el flash. Dicen (¿decimos?) que lo mejor es la luz ambiente, cuando lo que en realidad deberíamos decir es que la del flash rebotado al techo fue la última clase de iluminación a la que fuimos.

Recuerdo especialmente la fotografía que Daniel Ochoa de Olza le hizo al entonces presidente Zapatero y que él mismo explicó en QUESABESDE.COM. Utilizó el flash, sí, pero lo hizo de un modo creativo, inteligente, pensado. La fotografía sin flash hubiera sido anodina, plana y nada llamativa... Pero habría sido más fácil de hacer.

Y lo curioso es que mientras que los profesionales nos seguimos negando a usar el flash, mirando de reojo a quien sí lo hace, el colectivo "strobist" crece día a día, llegando al extremo de que un aficionado sin estudios de fotografía sabe utilizar el flash mucho mejor que la mayoría de profesionales, que una vez más compensamos nuestra limitada creatividad gracias a la importancia de la escena que fotografiamos.

La tecnología nos ha facilitado la vida, pero también nos ha hecho más perezosos. ¿Medir para qué, si podemos modificar la exposición manipulando el RAW? ¿Encuadrar para qué, si tenemos megapíxeles de sobra para recortar? ¿Usar el flash para qué, si ya hay suficiente luz en el techo?

La fotografía es escribir con luz. Pues a ver si vamos re-aprendiendo y fotografiamos como nosotros queremos, no como algún decorador conspirando con su electricista quieren que lo hagamos. Tomemos de una vez el camino menos fácil.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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