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OpiniónContando píxeles

Menos fans y más clientes

 
17
ENE 2011

Llega un momento en la vida de toda compañía fotográfica en el que se tiene que tomar una decisión vital para el devenir de este mercado y de la humanidad en general. ¿Fabricar o no fabricar cámaras de colorines? No me refiero a las compactas de bolsillo, sino a esas otras de ópticas intercambiables y antaño inquebrantable reducto de seriedad y elegancia.

Algunos se resisten, pero al final todos acabarán cayendo, pensarán los chicos de Pentax, alumnos aventajados en esto de darle una mano de pintura a sus cámaras.

Que se lo digan si no a Canon, que según se rumorea está a punto de sucumbir a la moda con una sustituta de la EOS 1000D que -se dice por ahí- llegará en diferentes colores. Y Nikon seguro que tampoco tardará demasiado.

Parece una cuestión trivial, pero en realidad supone un auténtico debate moral, porque implica tener que soportar las críticas de los usuarios del sector más duro de cada club de fans.

Ya saben, esos machotes que creen que las cámaras de verdad son negras, y a ser posible fabricadas en aleación de plomo para que pesen una tonelada.

¿Vender más o tener contento a un pequeño porcentaje de usuarios entregados? Ha llegado el momento de que Olympus tome esa traumática decisión

Precisamente estos grupúsculos protagonizan otra de las grandes cuestiones a las que tarde o temprano cualquier empresa del sector tiene que dar una respuesta. ¿Queremos clientes o queremos "groupies"?

Parece lógico pensar que todas apostarán por la segunda opción. Basta echar un vistazo a la estrategia de Apple y las legiones de seguidores que adoran cualquier cosa con el logotipo de la manzana para deducir que este modelo de negocio funciona.

Sin embargo, el mercado de la fotografía es bastante más puñetero que el escaparate tecnológico puro y duro. Aquí los seguidores más irredentos de tal o cual sistema acaban convirtiéndose con el tiempo en un arma de doble filo terriblemente peligrosa.

Así que cuando se llega a esa bifurcación y hay que elegir entre el camino que permite vender y que los números cuadren o la senda que mantiene felices a los fans -a veces coinciden, pero no siempre-, la tensión se respira en el ambiente.

Y no es para menos. Claro que son exigentes y fiscalizan cualquier movimiento con lupa, pero a cambio defienden tal o cual producto con uñas y dientes. En ocasiones mucho más allá de lo que dicta el sentido común.

Son siempre los últimos en bajarse del barco, aunque lleve tiempo a la deriva. Y como último recurso, siempre pueden echar la culpa de todo a una especie de conspiración global contra ellos y sus cámaras o apuntar con el dedo al resto del mundo, tan idiota éste que no se ha dado cuenta de las bondades que ellos sí han sabido captar.

Pero pobre de ti y tu compañía cuando caigan del caballo. Los conversos siempre son los más rencorosos cuando se trata de afilar las uñas para destrozar el altar que un día adoraron.

En realidad, es un proceso natural por el que todas las firmas han pasado o acabarán pasando. Y está demostrado que en el último momento la decisión siempre es la misma: los números mandan.

Y todo parece indicar que ahora ha llegado el momento de que Olympus tome esa traumática decisión. ¿Trazar mi hoja de ruta pensando en vender o en mantener contento a ese pequeño porcentaje de usuarios más entregados?

Así que mientras algunos esperan con cada vez más impaciencia la llegada de un batallón de ópticas Micro Cuatro Tercios con focales fijas y cámaras con aspiraciones un poco más serias, en Olympus han optado por presentar unos conversores ópticos junto a su E-PL2.

Los fans están muy bien, pero delante del mostrador lo que todo el mundo quiere son clientes

Reconozco que, cuando me enteré, también pensé que era una especie de inocentada con retraso. O una broma de mal gusto que no iba a sentar nada bien en ciertos ambientes. Y más con la que había caído en los últimos meses.

Vosotros me pedís un reserva del 84 y yo os sirvo un excelente vino de menú del día. Para amenizar la espera, y tal. Eh, pero bien fresquito tampoco entra tan mal.

Pero, ¿saben qué? Después de pasar unos cuantos días jugando con la humilde pero resultona E-PL2 y este juego de lentes de conversión, ya no me parece tan mala idea. Después de todo se trata de un modelo diseñado para que se pueda vender como pan caliente. Y de aquel dichoso 100 milímetros macro ya hablaremos. O no.

Los fans están muy bien, pero para Facebook. Delante del mostrador lo que todo el mundo quiere son única y exclusivamente clientes.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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