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OpiniónContando píxeles

Y el fallo de la EOS 5D Mark III es...

 
5
MAR 2012

Somos bichos de costumbres, admitámoslo. Cada cual tiene sus rutinas, sus manías y una especie de calendario mental que, con mayor o menor intensidad, nos va marcando unas pautas que repetimos incansablemente.

Tampoco el sector fotográfico se escapa de estos ritos. Ni de los que preceden al lanzamiento de una cámara (rumores, filtraciones, especulaciones pasadas de rosca que luego acaban en nada y provocan cierta decepción...), ni de las historias que se repiten una vez que el trasto en cuestión es oficial.

No hay excusa posible que justifique tener que sacar una actualización de firmware a las pocas semanas de lanzar una cámara

Así que basta un poco de memoria o un rápido repaso a la hemeroteca para saber que todas las cámaras, sobre todo las más populares, padecen durante sus primeros meses de vida algún fallo que casi siempre está a punto de provocar una guerra mundial y que en la mayoría de los casos acaba por diluirse como por arte de magia.

Y teniendo en cuenta que el barullo que se organiza en torno al fallo en cuestión es directamente proporcional a la expectación que despierta la cámara (gran ecuación que me acabo de inventar), con la EOS 5D Mark III recién salida del horno la gran pregunta es cuál será el fallo de esta cámara.

Ahora mismo estamos en plena temporada de los círculos blancos de la Fujifilm X10. Antes eran las manchas de aceite de la D7000, que en su momento también tuvo sus más y sus menos con unos puntos brillantes a la hora de grabar vídeos. Aunque si hablamos de vídeo, tampoco hay que remontarse demasiado para recordar los ruiditos que algunas unidades de la Sony NEX-5N hacían al registrar secuencias.

La lista podría ser interminable. Y tampoco las predecesoras de esta Mark III se han librado de su buena ración de fallos con el consiguiente revuelo -y cierto histerismo- en foros y redes sociales. La EOS 5D Mark II vivió en su momento una apasionante aventura con unos puntos negros. Algo más grave fue el caso de algunas EOS 5D que iban dejándose el espejo por el camino.

¿Los culpables? Sin duda alguna las compañías, que se empeñan en lanzar al mercado productos que evidentemente no han sido suficientemente testeados. Eso convierte a los primeros compradores en una especie de probadores improvisados que no sólo soportan las listas de espera para ser los primeros en hacerse con una cámara, sino que van descubriendo y viviendo en directo los problemas que van surgiendo.

No hay excusa posible ni prisas que justifiquen tener que sacar una actualización de firmware a las pocas semanas de comercializar una cámara. Pase que sea porque el menú en coreano muestra un carácter mal acentuado si el año es bisiesto y la exposición de disparo es de más de dos segundos, pero no para corregir errores de bulto.

Pero una vez que acabamos de repartir las merecidas bofetadas a las compañías y mientras recuperamos la circulación en la mano, también deberíamos pensar en el papel que jugamos en esta cansina historia. Empezando por los medios que nos dedicamos a esto de trastear con cámaras y que -reconozcámoslo- rara vez descubrimos este tipo de errores en su funcionamiento.

Aunque seguro que a más de uno le habrá pasado por la cabeza la versión "conspiranoica" (hemos visto el error pero guardamos silencio a cambio del pertinente soborno ingresado puntualmente en nuestra cuenta numerada de Andorra), la explicación es mucho más sencilla: sólo el uso continuado permite descubrir todos y cada uno de los intríngulis de una cámara, así que es lógico que se nos escapen este tipo de detalles tan puntuales. Pero si se trata de asumir responsabilidades y aplicarnos un poco de autocrítica y autoflagelación, adelante.

Muchas veces se crean histerias colectivas a partir de fallos que sólo afectan a algunas unidades o en condiciones muy concretas

A cambio, eso sí, los usuarios y compradores tienen que entender que ellos también son -somos- parte de la ecuación. De entrada, por esa manía de querer ser los primeros del barrio con un determinado modelo entre las manos. Que prueben la cámara otros primero, dicta el sentido común.

Es cierto que los fabricantes deberían asegurarse que desde la primera unidad hasta la última todo está correcto. Pero como la experiencia nos ha demostrado que no es así, mejor un poco de paciencia.

Paciencia y mesura también cuando estalla el escándalo de turno y se descubre el error. De acuerdo: es intolerable. Pero muchas veces se crean auténticas histerias colectivas a partir de fallos que sólo afectan a determinadas unidades o lo hacen en condiciones muy concretas. Nos lo contaban el otro día los portavoces de una firma: la mayoría de la gente que se queja no lo hace citando su propia experiencia, sino lo que ha visto o leído por ahí.

No se trata de justificar los errores ni quitarles gravedad, sino de valorarlos en su justa medida. Si en realidad es algo tan grave y no una especie de burbuja, ¿cómo es posible que de repente se deje de hablar del tema y ese problema imperdonable quede olvidado?

En cualquier caso, y mientras esperamos a que lleguen esas primeras EOS 5D Mark III a los escaparates, vayan haciendo sus apuestas. ¿De qué color serán esta vez los puntos que se mostrarán en las imágenes y que se convertirán en uno de los escándalos y temas de conversación de esta primavera?

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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