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Contando píxeles

Esos tontos de las cámaras grandes

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MAY 2015

“¡Eh, tú, pringao! ¡Que vas con una pesada cámara réflex! ¿Sabes lo que te estás perdiendo?” Algo así es lo que desde hace ya bastante tiempo repiten muchos fabricantes de cámaras sin espejo para defender su sistema frente a las SLR tradicionales. Un argumento que, con más o menos gracia, abanderan Olympus, Sony y Fujifilm mientras señalan a esos fotógrafos que todavía acarrean una mochila de -según su versión- un par de toneladas. O más.

Como estrategia para hacer unas risas no está mal, aunque los expertos en publicidad aseguran que hablar más de la competencia que de uno mismo es un poco de perdedores. Vaya, que lo de la publicidad comparada en plan a ver quién la tiene más grande –más pequeña en este caso- tiene su gracia entre iguales, pero puede sonar a grito desesperado de “hacedme caso, por favor” cuando los aspirantes al trono recurren a ello una y otra vez.

Olympus ha sido el último en echar mano de esta historia del tamaño y el peso en una campaña que, hay que reconocerlo, resulta bastante divertida. DSL-ARM es el mal que afecta a los usuarios de cámaras réflex y que se refleja en un brazo de extraordinarias dimensiones y largura. Aunque más de uno seguro que habrá llevado un paso más allá el chiste en versión onanista, en este caso la culpa es de esa pesada cámara réflex capaz de deformar el brazo de sus usuarios.

Vídeo promocional de Olympus sobre el DSL-ARM.

En realidad son la espalda y el cuello las partes de los reporteros que más sufren –y la nómina últimamente-, pero es divertido el pequeño documental que, en clave de humor, narra la complicada vida de un fotógrafo con un brazo que casi le llega al suelo. La solución para no acabar como este pobre hombre es evidente: una cámara Micro Cuatro Tercios, mucho más compacta y ligera.

Pero como siempre ocurre con la publicidad, hay detalles sobre los que se pasa más por alto. Tampoco es plan de liar al pobre consumidor con demasiada información. En el caso de Olympus, aunque lo de quitar el espejo también ayuda mucho a reducir tamaño y peso, que el sensor sea la mitad de grande que el de una cámara de formato completo también ayuda. Tal vez no tanto en el cuerpo como en el tamaño de la óptica.

De eso sabe mucho Fujifilm, que también desde hace tiempo usa este argumento del tamaño con un divertido gráfico sobre la evolución humana en clave fotográfica. Y es que el homo fotográficus ha llegado a un punto de evolución que, harto de encorvarse por el peso de su equipo, ha decido pasarse al sistema X y recuperar sus andares erectos.

Los expertos en publicidad aseguran que hablar más de la competencia que de uno mismo es un poco de perdedores

Todo muy gráfico y muy bonito. Al menos hasta que nuestro espécimen en plena evolución se acerque al zoom 16-55 mm f2.8 y descubra su tamaño y peso. Poco que envidiar en ese sentido a los zooms equivalentes para sensores APS-C de Nikon y Canon.

Algo parecido le pasa a Sony, que es verdad que ha conseguido reducir mucho el tamaño de sus cuerpos pero sigue necesitando ópticas relativamente grandes para cubrir sus sensores de formato completo. Con ópticas fijas la cosa no es muy dramática, pero cuando hablamos de focales variables empiezan a aflorar los problemas de equilibrio entre el cuerpo de la cámara y el objetivo.

Pero da igual, porque si hay alguien dispuesto a acabar con los espejos, ese es Sony. No lo decimos nosotros: lo deja bien claro la compañía, que en su última campaña en Australia se ha ido hasta el desierto para destrozar –literalmente- un enorme espejo y acabar con esos límites que ahogan a los pobres fotógrafos y blablablá.

El anuncio es realmente espectacular y dan ganas de liarse a golpes con todos los espejos de casa. Por vuestra culpa hago unas fotos de mierda, y tal. Pero hay un pequeño detalle que siempre chirría en estas potentes campañas de Sony: resulta que ellos también tienen un sistema completo basado en un espejo. En uno que, además, no se mueve (SLT) y que se suponía que iba a revolucionar la fotografía hace unos años.

Así que no deja de ser curioso que mientras los portavoces europeos de la compañía nos repetían una y otra vez hace apenas unas semanas en Londres que las cámaras Alpha con montura A estaban muy vivas y había futuro para ellas (¿alguien ha tosido en la sala?), sus compañeros de Australia se dediquen a cargarse espejos para promocionar las Alpha con montura E. Sin duda estamos ante un terrible caso de bipolaridad fotográfica que no sé si hará mucha gracia a los usuarios de la firma que tengan pensado invertir en cámaras SLT.

Así que cuidado con los chistes, porque como pasa siempre, cuando se acaban las risas es posible que lleguen las preguntas incómodas. Y por cierto, volviendo a ese brazo sobredimensionado por culpa de las réflex con el que bromeaba Olympus, la firma olvida un pequeño detalle: con un brazo así los selfies quedarían perfectos. Punto para las SLR.

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