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OpiniónEnfoque diferencial

El buen camino

 
22
NOV 2010

Dentro de cinco días doy una conferencia. O una charla, como cada uno prefiera llamarlo. Me enfrentaré a veinte o treinta futuros fotoperiodistas con un doble objetivo: por un lado, explicarles lo mejor que pueda el futuro que les espera si deciden hacer del fotoperiodismo su profesión; por el otro, intentar comenzar a elegir al que será mi próximo compañero en las prácticas obligatorias que todos estos fotógrafos tendrán que realizar en marzo. Con éste, serán cuatro los alumnos que habré tenido a mi cargo en esta etapa tan crucial de sus vidas.

Me da a mí que soy de los escasos fotoperiodistas madrileños de información general que acogen a jóvenes fotógrafos. No sé si habrá alguien más que lo haga, pero desde luego no en mi círculo profesional. (No pretendo con esto que me lancen florecillas, sino más bien que el resto de profesionales se apliquen el cuento.)

Creo que soy de los pocos fotoperiodistas madrileños de información general que tienen fotógrafos en prácticas

No son becarios, o al menos no becarios estrictamente hablando. Los fotógrafos de prácticas no cobran (yo sí: poco menos de 500 euros por tres meses de prácticas, me parece) y en muchos lugares son penosamente explotados. Además de puta, ponen la cama.

Conozco el caso, para más inri, de un fotógrafo -no una empresa- que cogió a uno de estos mal llamados becarios, lo mandó de guardia en guardia en plan paparazzi y le tuvo trabajando como un animal, sin darle formación y ni siquiera una mísera parte de lo que ganaba con sus fotos. Si eso lo hace un fotógrafo, qué no harán las empresas.

Y sí, por desgracia muchas empresas explotan a los becarios. No los forman: los sueltan a la calle a buscarse la vida. Algunos tienen suerte y se reúnen con otros fotógrafos que les explican cómo va este mundo. Otros se pasan tres meses de prácticas pintando cicloramas, barriendo platós o descargando tarjetas. ¿Apretar un disparador? Si les dejan quedarse con el fotógrafo en la misma sala, ya se pueden dar con un canto.

Estos días, aprovechando que uno de esos entrecomillados becarios está fotografiando conmigo, he invitado a mis compañeros a que se dejen acompañar por un becario en marzo. Mi propuesta no ha tenido mucho éxito. En realidad, ningún éxito. Algunos resoplan, hay quien mira para otro lado, otros directamente se ríen. Es una carga, suelen concluir.

Y es cierto. Tener a un chaval que va detrás de ti todo el día puede ser un coñazo. Uno tiene que acordarse de acreditarlo a cada tema que va, pegarse con mil organizaciones para que le dejen pasar, dar la cara por él delante de la policía y explicar a ciertos elementos que, si no tiene carné de periodista, es por la simple razón de que todavía no es periodista. Nadie dice que sea un camino de rosas.

Ojalá hubiera tenido yo a alguien que me dijera "esto se hace así" cuando me metí en esto

Algunos de esos días más difíciles, cuando empieza un acto y "el nuevo" no aparece, cuando hay que marcharse y no sabes dónde se ha metido, cuando se cruza en el tiro de una tele y le cae una bronca (y a mí de paso por ser el responsable) pienso en cómo empecé en esto. Ese día de finales de marzo de hace muchos años en que me dijeron "vete a una rueda" según entraba por la puerta del medio de comunicación en el que hice prácticas; ese día que tuve que preguntar a la policía cómo llegar al lugar; ese día que tuve que preguntar a una mujer de la limpieza a qué planta debía ir; ese día que hice trescientas fotos cuando como mucho hacían falta dos. Qué día.

Ahora miro para atrás y me río, pero también recuerdo los sudores y los nervios. Ojalá hubiera tenido a alguien que me dijera "esto se hace así" o "eso no lo hagas". Aprendí a la fuerza, cometiendo errores, mirando mucho a los que sabían y tratando de ser humilde. Viendo dónde he llegado no lo he debido de hacer del todo mal, pero qué pena que mis comienzos fueran tan difíciles... Con que un tutor simplemente me hubiese guiado por el buen camino, me habría ahorrado disgustos, sustos y rectificaciones.

Por eso, por lo que yo no tuve y por lo que no quiero que otros pasen, llevo ya tres becarios en mi haber. Y voy camino del cuarto. Sólo espero que dentro de algunos años, cuando Javi, Noemí o Luis recuerden sus primeros pasos profesionales, se acuerden de aquel cabronazo, mal fotógrafo y adicto al café que simplemente les dijo: "Por allí no, por aquí, que éste es el buen camino."

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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