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OpiniónEnfoque diferencial

El dilema

 
8
AGO 2011

Cualquier fotógrafo, especialmente los de la llamada prensa gráfica, habrá podido comprobar las bondades de la alta resolución. Paisajes e incluso besos furtivos han podido ser inmortalizados desde grandes distancias sin tener que recurrir a carísimos teleobjetivos gracias a la generosa resolución que lucen hoy día los sensores y a la imprescindible herramienta de recorte que brinda cualquier programa de edición que se precie.

Discutíamos hace unos días algunos fotoperiodistas acerca de las futuribles EOS 5D Mark III, Nikon D800 y demás carne de rumor veraniego, y no faltaba quien se aventuraba a pensar en una EOS-1Ds Mark IV al mismo tiempo que cuestionaba la hegemonía del formato APS-C en la serie 1D de Canon en detrimento del full-frame. La pregunta que aquel compañero planteó es hoy más valida que nunca: ¿para qué un sistema profesional que multiplica por 1,3 la focal?

¿Qué sentido tiene hoy un sensor APS-C que multiplica por 1,3 la focal?

La estrategia canonista tenía mucho sentido al principio. Los sensores pequeños, de producción más asequible, para el gran público. Los de fotograma completo, para quienes realmente lo necesitaban, esto es, fotógrafos cuyo trabajo les exigía manejar altas cotas de resolución para obtener copias realmente grandes. Y el sensor APS-C, por último, para aquellos profesionales que no requerían de una sobredosis de píxeles pero sí necesitaban velocidad de disparo.

Estos últimos podían aprovechar las ópticas tradicionales y ganaban, de paso, un poco de focal con este factor de 1,3x, evitando así la necesidad de recortar la imagen. Y es que tener que recortar una foto de 4 megapíxeles -hablamos de principios de siglo- no le hace a uno pizca de gracia.

Sin embargo, las cosas han cambiado. La decena de megapíxeles es una linde ya ampliamente superada, y campan por el mercado a sus anchas cámaras y objetivos con una nitidez sobresaliente capaces de generar unas fotografías que invitan a ser recortadas casi hasta el infinito. Sensores y procesadores han evolucionado de tal forma que ya es posible -en algunos casos- tirar de sensibilidades altas sin que el ruido destroce la toma. En definitiva, que ahora mismo no hay argumentos "de peso" para decantarse por uno u otro formato. ¿O sí?

Pretextos siguen habiéndolos. Los que se decantan por el formato completo esgrimen que quieren angulares reales. Ciertamente, es un fastidio tener una focal de 16 milímetros y no poderle sacar todo el jugo con una cámara de sensor APS-C. Por su parte, quienes abogan por captores de este tamaño se escudan, por ejemplo, en que hay ópticas específicas para esos sistemas, teleobjetivos más compactos o angulares concebidos para ofrecer una focal similar -o casi- a la que obtendríamos con una máquina de fotograma completo.

Y los que apuestan por el sensor con un factor de recorte de 1,3x, ¿qué? Casi todos los profesionales que poseen una cámara de estas características responderán que en su momento no había mejores alternativas. La serie EOS-1D, con un factor de multiplicación de 1,3x, da velocidad de disparo y enfoque suficiente para el día a día fotoperiodístico.

Hasta que nadie demuestre lo contrario, en el ámbito profesional el futuro se escribe en clave full-frame

Pero Nikon ya demostró que, si dejamos de obcecarnos con la resolución dejándola en un segundo plano y la rebajamos un poco, podemos disfrutar de una cámara full-frame con sobrada velocidad tanto de disparo como de enfoque.

Por esto, y con la vista puesta en la futurible Canon EOS-1Ds Mark IV, me pregunto si realmente tiene sentido una cámara "de estudio" con aspecto de SLR de 35 milímetros hoy día. Apuesto a que no. Quien necesite más madera, cuenta hoy día con cuerpos de formato medio digital moderadamente ligeros y manejables, y a precios -digámoslo así- asequibles para algunos profesionales.

Desde Nikon se dijo hace ya tiempo que la firma no cedería ante el empuje del full-frame y apostaría por los captores APS-C por los siglos de los siglos. El vaticinio fue erróneo, y esa equivocación ha demostrado ser toda una bendición para la marca amarilla. Quizás en Canon lleguen algún día a la misma conclusión. Y es que hasta que nadie demuestre lo contrario, en el ámbito profesional el futuro se escribe en clave full-frame.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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