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OpiniónEnfoque diferencial

Descansa en paz, fotoperiodismo

 
22
ABR 2013

Hace unos días me llegó un aviso acerca de unas charlas que la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) organizaba en su sede. Animado por las perspectivas, me dispuse a consultar en la web de la APM los detalles. Cuál sería mi sorpresa al encontrar la convocatoria ilustrada, entre otras, con una fotografía realizada por mí. Y sin firmar. Me molestó un poco esa ausencia de firma en una nota donde se ponía en valor a los fotoperiodistas, pero más aún me molestó que en el pie de foto figurara como crédito: "Extraída de la web piedefoto.net."

No me sonaba esa web, pero dado que todas -o casi todas- las fotos que publico en la mía son de libre distribución para fines sin ánimo de lucro siempre que no se modifiquen y estén firmadas, pensé que tal vez la web en cuestión la habría utilizado y firmado, y que desde la APM la habrían cogido obviando -quizás por un despiste- la preceptiva firma.

Envié un correo a la APM preguntando por la fotografía. Me respondieron, básicamente, que la habían sacado de la web que especificaban, y que allí no había autor. Les pregunté que quién les había autorizado a usarla, ya que cabía la posibilidad que la web en cuestión utilizase mi foto como suya. Pero no, la respuesta de la APM fue como sigue: "Tienes que entender que si una foto está libre para que cualquiera se la baje sin ningún tipo de advertencia de autoría ni de condiciones..." Vamos, lo de siempre: como el coche estaba en la calle... como había dejado el bolso en el asiento...

Sin pretender ir de abanderado de la propiedad intelectual, lo que me sorprende es el hecho de que una asociación que en teoría defiende a los periodistas tenga estas salidas de tono tan poco acertadas. Más aún -y eso es lo que me saca de mis casillas- que dé esa respuesta cuando se le pregunta por una foto sin firma que utiliza para ilustrar unas charlas sobre el valor del fotoperiodista.

Los pocos puestos que quedan de informador gráfico se están destruyendo con esas prácticas tan mercantilistas que buscan ahorrar por donde sea

¿Se imaginan al inefable Teddy Bautista descargándose un disco? ¿O a nuestra querida exministra Sinde viendo los últimos estrenos en Series Yonkis? Sí, queda feo que quien se supone que defiende mi profesión actúe de esta forma.

Y es que si me hubieran pedido la fotografía, se la habría cedido. Es más: si la hubieran firmado, no habría dicho esta boca es mía. Pero la realidad es que ni se molestaron en hacerlo (Google Images ofrece resultados concluyentes) y se justificaron con una explicación de patio de colegio que clama al cielo. Al final, a la vista de mi cabreo y continuos reproches, la APM me pidió que les facturase la imagen.

Hemos debatido mucho últimamente acerca del periodismo, y nos hemos preguntado que cómo es posible que los periodistas tomen nota frente a un monitor en el que el mismísimo presidente del gobierno da una rueda de prensa en diferido. Muchos se defienden: es orden de quien manda, que es quien paga. Y tienen razón. Aquí los de abajo hacemos normalmente lo que se nos ordena.

Los medios de comunicación ya no respetan ni a sus periodistas, y de eso los fotógrafos sabemos mucho. Si mandas a un redactor a cubrir una comparecencia por un monitor, qué no le vas a hacer a un fotógrafo. Algunas ideas: decirle que cualquiera puede hacer la foto con un teléfono, darle una compacta al becario, concederle sólo 45 segundos para hacer las fotos de una entrevista de media hora...

Se veía y se ve venir este futuro. O mejor dicho, este presente. Si resulta que recientemente el titular de la semana fue que una portada de un diario internacional se hacía con un iPhone, poco podemos sorprendernos. Resulta que ahora lo importante no es la foto, sino la herramienta con que ésta se hizo. El fotoperiodista que apretó el botón, que midió la luz, que iluminó las sombras... ¿quién es ese?

Hace poco empezaba conmigo las prácticas una nueva alumna. Lo primero que le dije es que se fuera olvidando de conseguir un trabajo como fotoperiodista para prensa diaria. Ya no es que no se creen puestos de trabajo para informadores gráficos, es que los que quedan se están destruyendo poco a poco con esas prácticas tan mercantilistas que buscan ahorrar por donde sea, aun a expensas de la calidad.

Los fotoperiodistas ya sabíamos que cada vez éramos más ignorados por las organizaciones e instituciones. También que los responsables de los medios nos subestiman cada vez más. Ahora sabemos que las asociaciones que se supone velaban por nosotros tampoco nos prestan demasiada atención. Como decían los ancianos del lugar: entre todos la mataron, pero ella solita se murió. Descansa en paz, fotoperiodismo.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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