• Conocí a un tipo
  • Fotógrafos sin complejos
OpiniónEnfoque diferencial

(Des)conectados

 
23
ABR 2012

Cuando la semana pasada Samsung convocó a la prensa especializada para presentar un estudio sobre fotografía y conectividad, uno había puesto en ello unas expectativas algo elevadas. Convocar a la prensa para hablar de la conectividad en la era de Internet sólo tiene sentido si las conclusiones a presentar son rompedoras. Pero no fue el caso.

Sin desmerecer el estudio, que arrojó otros resultados y conclusiones bastante interesantes -como que gastamos en la cámara menos dinero de lo inicialmente presupuestado-, sostener que en 2014 la mitad de las cámaras integrarán Wi-Fi es como afirmar en octubre que en diciembre va a hacer frío.

Con los teléfonos móviles soplándoles la oreja a las compactas de gama baja y media en lo que a calidad se refiere, en la carrera de la conectividad los primeros no sólo rebasaron a las segundas hace ya tiempo, sino que se hace difícil pensar que las cámaras llegarán a alcanzar algún día a los smartphones en este aspecto.

Es curioso que en plena era de Internet las cámaras fotográficas aún cojeen en lo referente a la conectividad

No deja de ser curioso que en plena era de Internet las cámaras fotográficas aún cojeen en lo referente a la conectividad y el envío de fotografías. Experiencias recientes me han permitido darme cuenta -más aún todavía- de lo importante que es la conectividad en el ámbito fotográfico, tanto en lo personal como en lo profesional.

En lo personal, con la llegada de un miembro más a mi familia mi entorno no me pedía fotos del pequeño con dos flashes y a f1.8. Sí me pedían en cambio fotos al instante, y al instante quiere decir desenfundar el móvil, disparar y compartir la toma bien sea por WhatsApp o correo electrónico. Compartir al momento. En un reciente acontecimiento político de máxima relevancia la papeleta también la salvamos los fotoperiodistas ahí presentes de forma parecida: el cierre no esperaba, y mejor tener una captura hecha con el móvil en portada que una magnífica imagen realizada con un equipo fotográfico de varios miles de euros encerrada en la tarjeta.

Hace no mucho un importante representante de una gran marca fotográfica respondía con evasivas a mi queja de que las SLR, especialmente las más sofisticadas, punteras y caras, no llevan integrado un módulo de transmisión inalámbrica, sino que éste se vende aparte. Su respuesta, esperpéntica donde las haya, vino a decir que la construcción metálica del chasis de la cámara impide la transmisión. Puestos a dar por buena la excusa, faltaría averiguar cómo demonios han logrado los ingenieros de Eye-Fi solucionar lo que otros no han podido.

Que lo de Eye-Fi también tiene delito, aunque tal vez sea por exceso de precaución. Cuando SanDisk anunció su alianza con Eye-Fi, informó de que las tarjetas ni iban a ser rápidas ni su capacidad especialmente holgada, ya que el mercado potencial no contemplaba -en principio- a los fotógrafos profesionales y muy en particular a los fotoperiodistas. El tiempo se ha encargado de quitarles la razón. Sin ir más lejos, la Agencia EFE está entregando a su plantilla gráfica estas tarjetas "para aficionados".

La conectividad es el asunto pendiente del mundo fotográfico. Ahora que la carrera de los megapíxeles ha terminado (pese a que la reciente Nikon D3200 no da precisamente muestras de ello) y que el vídeo parece estar ya encauzado, toca hablar en serio de transmisión inalámbrica.

Resulta gracioso, por no decir otra cosa, que en un mundo en el que empieza a ser -o es- más importante el cuándo que el qué, los profesionales tengan que ir a remolque de los fotógrafos aficionados e incluso de improvisados periodistas que empuñan como única arma un teléfono móvil.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar