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OpiniónContando píxeles

Me lo expliquen

 
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ENE 2010

Tal vez sea que en la cafetería de la facultad de Periodismo no nos explicaban estas cosas de mayores, o que me faltan un par de clases de ESADE. No sé cuál es exactamente el problema, pero así en frío me cuesta entender que una compañía presente uno de sus productos más interesantes de los últimos años y, justo después, se cargue la división encargada de venderlo.

Efectivamente, me estoy refiriendo al sistema GXR y al cierre por parte de Ricoh de buena parte de las oficinas europeas de su división fotográfica, incluida la española.

Cuesta entender que una firma presente uno de sus productos más interesantes en años y se cargue la división encargada de venderlo

Allá por el mes de noviembre visitábamos las oficinas de la compañía en Barcelona para conocer la por entonces secreta GXR y su original sistema de módulos intercambiables que tanto revuelo ha creado. Apenas dos meses después, nos enterábamos de la orden de echar la persiana, firmar el finiquito y dejar todo en manos de un distribuidor.

Teniendo en cuenta cómo está el panorama laboral, el tamaño del área fotográfica de Ricoh hace que el número de despidos que esta decisión ha provocado -siete entre todas las oficinas de Europa, nos consta- parezca un grano de arena en el desierto del INEM. Pequeño drama humano, que dirían los siempre ocurrentes muchachos del telediario.

Pero dejemos a un lado las cuestiones personales y sindicales y centrémonos en las consecuencias que para la firma, los usuarios y el futuro de las cámaras de Ricoh puede tener una decisión como ésta.

El sistema GXR es algo así como la gran esperanza de la compañía para afianzar su presencia en el mercado. Aunque para un gigante nipón como Ricoh la fotografía no deja de ser un hobby y un porcentaje ínfimo de su negocio, la inversión necesaria para desarrollar un proyecto de tal envergadura hace pensar que van en serio.

Hasta ahora su cuota de mercado había sido bastante limitada, aunque la progresiva especialización en modelos de gama media y alta con un factor diferencial muy marcado había conseguido crear un nicho de usuarios muy fieles.

El sistema GXR es la gran esperanza de Ricoh para afianzar su presencia -bastante limitada- en el mercado fotográfico

La GX200 ha tenido una buena aceptación comercial, la GR Digital III es -como ya pudimos comprobar- una de las mejores y más selectas compactas del momento, y el sistema GXR -que ya ha pasado por nuestras manos- alcanza unos niveles de calidad muy altos.

Todo parece indicar, por tanto, que el gráfico de Ricoh apuntaba hacia arriba, dentro -lógicamente- de las modestas previsiones que una firma como ésta podría tener. Así que echar mano del consabido argumento económico o de la crisis para justificar el cierre suena raro.

No obstante, sí es cierto que las ventas de los últimos meses no iban muy bien. Según hemos podido saber, desde el pasado verano la llegada de cámaras a los escaparates ha sido con cuentagotas, pero no por falta de demanda, sino por problemas internos.

Ahí parece radicar precisamente la explicación de esta rocambolesca historia y el hecho de que la GR Digital III, la CX2 y el sistema GXR que ya deberían estar a la venta aún no hayan llegado (o lo han hecho con cuentagotas). Evidentemente, así resulta difícil vender y que la gente haga su trabajo.

El mundo de la distribución e importación de material fotográfico en este país -es decir, cuando una firma no tiene una división propia, sino que delega esta tarea en otra empresa- siempre ha sido un laberinto, y por lo visto con la era digital se ha convertido en una jungla. Un paraje inhóspito al que, después de oír algunas historias, da incluso miedo asomarse.

Generalizar es absurdo, porque como siempre hay excepciones. Sin ir más lejos, se me ocurren algunas importadoras que trabajan impecablemente bien con varias marcas de primer nivel.

Desde el pasado verano la llegada de cámaras Ricoh a los escaparates ha sido con cuentagotas por problemas internos

Otras, en cambio, parece que se dedican a esconder en algún rincón de sus anquilosadas estructuras de hace un par de décadas los productos que se supone que tienen que distribuir. Y no me hagan poner ejemplos -por sus webs les conoceréis-, que ahora mismo nuestro director comercial estará dándose cabezazos contra la pared del despacho, destrozada ya de lo bien que se nos da hacer amigos en esta casa.

No sé si es que a Ricoh lo de la fotografía tampoco le interesa mucho, o que en los mapamundis que manejan Europa en general y España en particular no aparecen, o que yo no lo he entendido bien. El caso es que todo este culebrón me parece una pésima alfombra roja para la GXR y todo lo que esté por llegar.

Habrá que esperar unos meses para ver qué ocurre en España con las cámaras de Ricoh. Concedámosles el beneficio de la duda, aunque la experiencia nos hace levantar la ceja de forma escéptica y mirar la GXR con cara de pena. No es culpa tuya, bonita.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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