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OpiniónEnfoque diferencial

La carrera de los cuerpos

 
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ENE 2011
Decía mi compañero Iker Morán la semana pasada que "los conversos siempre son los más rencorosos cuando se trata de afilar las uñas para destrozar el altar que un día adoraron". La "marquitis" es algo que viene produciéndose desde siempre en todos los ámbitos de la electrónica de consumo. Sólo hay que ver los "fanboys" de Apple o Android para asistir a discusiones absurdas que pueden durar horas -días, si tienen lugar en una red social- y que casi nunca acaban bien. Son la versión 2.0 de los Nikon contra Canon.

Los próximos cuerpos de Canon y Nikon tendrán más megapíxeles y menos ruido, pero no dejarán de ser más de lo mismo

Sin embargo, corren tiempos en los que no queda rastro de esos grandes "flames" de canonistas contra nikonistas en el segmento profesional. Tampoco oteamos ya en el horizonte los sonados cambios de bando que tantas riadas desataron en los foros especializados hace algunos años. La discusión para ver quién la tiene más larga -léase qué cámara es mejor- está ahora mismo finiquitada.

Una de las dos marcas irá por delante -no puede haber dos números uno absolutos-, pero la realidad es que, por lo menos en el segmento profesional, están parejas en cabeza. Hay pequeños matices que pueden inclinar un poco la balanza, pero esos soplamocos que dio Nikon con la D1 -por ejemplo- o Canon después con la EOS-1D Mark II ya no se estilan.

Y lo cierto es que no será por falta de ganas. Me da a mí que lo que faltan aquí son ideas. Siempre he sido muy cauto a la hora de hablar de que todo está ya inventado, pero hemos alcanzado un punto en el que casi -remarco el casi- parece que así es.

Discutir por megapíxeles es ya una tontería. También lo es hablar de velocidad de disparo e incluso de sensibilidad, y parlamentar sobre vídeo tampoco da lugar a muchos acalorados debates. Se puede mejorar todo, sí, pero hoy por hoy no tenemos sobre la mesa ninguna petición que no esté más o menos resuelta. Las próximas cámaras de gama alta de ambas marcas tendrán más megapíxeles (claro), menos ruido y enfocarán más rápido, pero no dejarán de ser más de lo mismo. Esas cualidades ya no decantarán al comprador por una u otra marca.

Llegados a este punto, sólo se me ocurren pequeños detalles -pantallas móviles y táctiles, transmisión inalámbrica- como elementos a incluir a modo de novedad. Si es que eso se puede calificar de novedad.

Confío en que estamos ante el renacer de una era dorada: la de las ópticas

¿Es éste, pues, el fin de las noticias fotográficas? Probablemente, no. Es más, confío en que sea el renacer de una era dorada: la de las ópticas. En los últimos años todas las firmas -no sólo Nikon y Canon- han invertido ingentes cantidades de dinero en mejorar sus cuerpos. Y lo han conseguido. Hemos avanzado tanto en una década que los modelos de hace cuatro años nos parecen piezas de museo. Sin embargo, en lo tocante a objetivos seguimos, como quien dice, en el siglo pasado.

Es cierto que hemos visto cambios y mejoras en este terreno, pero no tienen en absoluto nada que ver con los cambios y las mejoras de los cuerpos. Los cristales de fluorita con los que coqueteó Canon en sus ópticas -esas del anillo verde- parecían una opción de futuro, pero de momento el catálogo de "fluoritismos" sigue en mínimos. Y a pesar de todo, ésta es prácticamente la única gran novedad de la que podemos hablar.

¿Es que en cristalería está ya todo dicho? ¿Nos tendremos que conformar con un nuevo estabilizador como gran novedad del lustro? ¿Dónde están esos superzooms de f2.8? ¿Por qué no aparecen ópticas f1.2 que no cuesten un ojo de la cara? ¿Realmente nos tenemos que creer que no se pueden diseñar? La carrera de los cuerpos ya ha terminado. Ya no tenéis excusa para no empezar la de los objetivos.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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