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OpiniónContando píxeles

Bipartidismo

 
29
NOV 2010

¿Le importa un carajo el fútbol o, en todo caso y puestos a hacer la ola, prefiere no hacérsela a equipos de mercenarios multimillonarios? ¿Tras la apasionante noche electoral en Catalunya se fía incluso menos -que ya es decir- de los que entran que de los que salen?

Si las hazañas de Ronaldo y Messi le importan tanto como el ciclo reproductivo del ornitorrinco y está hasta los mismísimos del partido del siglo (o del milenio e incuso de la glaciación), si su candidato preferido (o lo más parecido a ello) no tenía ni la más remota posibilidad de comerse un rosco electoral y si en general detesta este virus del bipartidismo, enhorabuena: ahora ya sabe lo que sienten la gente de Pentax, Olympus, Sony y compañía.

Y es que este sector que vigilamos incansablemente es, desde hace muchos años, uno de esos clarísimos ejemplos de bipolarización entre dos eternos rivales. Enemigos que luchan comercialmente entre sí, pero que no dudan en guiñarse el ojo para hacer piña y dejar claro que el resto son meros invitados a una fiesta en la que están condenados a pelearse por un digno tercer puesto.

Para martirio de Sony, Pentax, Samsung, Panasonic, Olympus... se lleva años escuchando que Canon y Nikon son mejores

¿Nikon o Canon? ¿Canon o Nikon? El orden de los factores se va alterando según la época en una especie de acuerdo tácito en el que las crisis de uno suelen coincidir con los momentos gloriosos del otro. Pero, al fin y al cabo, la pregunta es siempre la misma.

Ojo, que no es que a ninguna de las dos le falten buenos argumentos para ser líderes. No se trata sólo de hacer excelentes cámaras -eso a día de hoy es lo habitual-, sino de una cuestión de nombre, prestigio y veteranía. De entrada, ahora mismo son las únicas firmemente presentes en el segmento de la fotografía profesional, y esa posición, unida a una larga experiencia, siempre acaba beneficiando a los modelos de gama inferior.

Por eso no es extraño que en igualdad de prestaciones y precio, el nombre de Nikon o Canon grabado en el cuerpo de la cámara acabe en muchas ocasiones por inclinar la balanza hacia ese lado. No porque sean necesariamente mejores, sino porque lucen más.

¿Acaso no es siempre mejor una Canon o una Nikon que el resto? Aunque en estas gamas de consumo la respuesta sea obvia -claro que no-, es una idea que se lleva años escuchando para martirio de las Sony, Pentax, Samsung, Panasonic u Olympus de turno. El colmo es cuando este mantra se traslada al campo de las compactas, donde definitivamente está menos justificado aún.

¿Injusto? Tal vez, pero aquí no hay una junta electoral en cada tienda dispuesta a prohibir los debates a dos bandas que ningunean al resto. La inercia de las ventas decide y -a su vez- retroalimenta esa tendencia.

Es mucho más sencillo vender una Canon o una Nikon que cualquier otra, confiesan en muchas tiendas y centros comerciales. Como a todo el mundo más o menos le suena el nombre, requieren menos tiempo y menos explicaciones. Se venden más, se ven más por la calle -y entre los profesionales, claro-, así que ya tenemos completa la pescadilla que se muerde la cola.

¿Y qué pueden hacer el resto de aspirantes? Lloriquear -actitud muy habitual-, azuzar a sus usuarios más "hooligans" para que crean que existe una especie de complot universal contra ellos -que también pasa- o plantar cara con las dos únicas cosas que han demostrado poder llegar a funcionar: ofrecer más por menos y poner sobre la mesa cosas distintas.

Dicen que los nuevos sistemas sin espejo pueden cambiar ese bipartidismo, pero también se dijo lo mismo del Cuatro Tercios y de Sony

Dicen que los cambios tecnológicos en el sector y la proliferación de los sistemas sin espejos están llamados a cambiar esta tendencia. Samsung saca pecho diciendo que serán los reyes del mambo en apenas dos años; las ventas de las NEX de Sony en Japón suben a buen ritmo, y cada vez son más las personas interesadas en este tipo de cámaras.

Tal vez sea así, pero mirado con un poco de perspectiva, algo muy parecido se dijo en los años duros de la transición al mundo digital o cuando el sistema Cuatro Tercios o Sony soñaban con desestabilizar esa eterna bicefalia en el ámbito de la fotografía profesional. Y nada de eso ocurrió.

Así que estas Navidades (y seguro que unas cuantas más), además del popular villancico de "qué cámara me compro, fum-fum-fum", seguro que habrá que seguir escuchando aquello de "¿pero qué es mejor, una Canon o una Nikon?"

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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