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OpiniónContando píxeles

Atado y bien atado

 
6
JUL 2009

Software libre, sistemas abiertos, estándares universales. Preciosos términos que a la mayoría de compañías les encanta engastar en sus discursos cuando todo es buen rollo, 2.0 y abrazos fraternales. Pero en tiempos de crisis, cuando las cuentas no salen y vender cámaras o cualquier otro cachivache con unos márgenes mínimos no es suficiente, las palabras bonitas se diluyen con mucha facilidad y cada cual intenta refugiarse del chaparrón como puede.

Nada conseguirá igualar aquellos tiempos en que las grandes del negocio podían atar los perros con longanizas

No vamos a desvelar ningún misterio. El negocio no está en vender cámaras (o no sólo), sino en los accesorios que rodean al sistema y que resultan mucho más rentables. Objetivos, tarjetas de memoria, flashes, baterías... Así que la clave es conseguir atar al usuario en una especie de contrato de exclusividad. Y a ser posible, sin que se dé mucha cuenta -o al menos, que no se enfade demasiado.

Ocurre en todos los mercados, y de hecho, la fotografía ha gozado durante muchos años de un privilegio por el que muchas industrias venderían su alma al diablo. El usuario compraba un carrete cuya producción costaba unos céntimos y no sólo pagaba por el rollo, sino que al cabo de unos días estaba obligado a volver y pasar por caja para ver sus fotografías en papel.

Nada conseguirá igualar aquellos tiempos en que las grandes del negocio podían atar los perros con longanizas. Ahora se hace lo que se puede, dando por hecho que, por mucho que se haga al usuario preso de un sistema cerrado, nada superará aquel chollo.

Hace unos días un anuncio de Panasonic hacía saltar las alarmas. Aduciendo problemas de seguridad en algunas baterías "no oficiales", se presentaba una actualización de firmware para un buen puñado de cámaras que, precisamente, impedía el uso de este tipo de baterías clónicas.

Panasonic ha lanzado un firmware que impide utilizar baterías "no oficiales" en sus cámaras

Aun dando por bueno el argumento de Panasonic -las originales incluyen un sistema que impide el calentamiento excesivo y son más seguras-, creo que aún se pueden oír las risas de muchos usuarios que, como imaginarán, raudos y veloces han querido ser los primeros en instalar esta útil actualización.

Pero, tras el cachondeo, la cruda realidad: los modelos que salgan a la venta a partir de ahora ya llevarán esta versión actualizada, y en algunos casos (como en las Lumix DMC-G1 o GH1) la nueva versión incluye otras novedades interesantes, con lo que habrá que pasar por el aro si se quiere mejorar las prestaciones originales de la cámara.

La explicación es bastante sencilla. Siguiendo con el ejemplo de Panasonic, una batería original para la Lumix DMC-FZ28 cuesta unos 60 euros. Si optamos por una compatible - desarrollada por una tercera marca pero en muchos casos de eficacia casi idéntica- el precio se reduce a 20 euros. ¡La tercera parte!

Pero Panasonic no es la única. Posiblemente ha sobrevalorado la paciencia o comprensión de sus usuarios, y de haberse olido la que se ha montado, hubiera optado por hacerlo con más discreción y elegancia.

Impedir el uso de accesorios que otras marcas desarrollan para un sistema a priori cerrado es un recurso muy clásico

Cartuchos de impresoras, los auriculares de la última versión del iPod Shuffle... impedir el uso de accesorios que otras marcas desarrollan para un sistema a priori cerrado es un recurso muy clásico.

Volviendo al redil fotográfico, también abundan los ejemplos. Dejando a un lado los formatos RAW -que también tienen tela-, que les pregunten a Sony o a Olympus dónde demonios está la ventaja de usar sus MemoryStick o xD-Picture Card en lugar de las SD Card o las CompactFlash que emplean el resto de las compañías.

Efectivamente, ocurre a veces que, pese a tener la sartén por el mango, el truco deja de funcionar cuando el usuario percibe que de algún modo le están tomando el pelo y busca alternativas en la competencia. ¿Acaso no se han fijado en la bonita ranura para tarjetas xD-Picture Card que lleva la E-P1 de Olympus o las últimas compactas de Fujifilm? Ah, que no llevan.

Pero tampoco lo de las baterías es nuevo. Basta darse una vuelta por unos cuantos foros para toparse con usuarios cabreados al descubrir que, sin ir más lejos, la D300 de Nikon no aceptaba las baterías clónicas con las que la D200 no tenía ningún problema.

Que les pregunten a Sony y Olympus dónde demonios está la ventaja de usar sus MemoryStick y xD-Picture Card

La buena noticia es que, normalmente, esas terceras marcas no se chupan el dedo y suelen reaccionar bastante rápido. Si el cuerpo incorpora un nuevo sistema para detectar baterías clónicas, en seguida surgen nuevas versiones compatibles con esa tecnología.

La cosa se complica un poco más -como alertaba el usuario y colaborador de este medio "nómada" el otro día en el foro de QUESABESDE.COM- cuando los fabricantes amagan con apuntar hacia las ópticas. ¿Por qué no idear algún sistema que inhabilite esos puñeteros objetivos compatibles de terceras marcas que echan por tierra gran parte de nuestro negocio?

Que se sepa, por ahora nadie se ha echado todavía al monte, pero Nikon ya ha amagado al retirar el motor de enfoque del cuerpo de sus SLR más sencillas, obligando así a Sigma y Tamron a renovar sus ópticas nikonistas para que puedan trabajar con la D5000, la D60 o las D40 y D40x.

¿Cuál será el siguiente paso? ¿Quién lo dará? Ya se sabe que los tiempos de crisis son buenos para soltar lastre, aliviar cuentas, justificar despidos masivos y tomar medidas que, en otro contexto, quedarían feas. Aún más feas.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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