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OpiniónContando píxeles

Aquí sí fabrican para otras marcas

 
21
SEP 2009

Si en los últimos meses se han acercado a la pantalla de algún televisor o han ojeado un periódico, sabrán que seguimos en crisis, que la gripe A va acabar con todos nosotros y que -al menos por estas latitudes- las marcas de toda la vida están en pie de guerra contra las llamadas marcas blancas.

Por lo visto, con esto del paro y la recesión la gente ha cogido la mala costumbre de lanzarse a por los productos del Eroski o el Mercadona de turno y pasar de largo de esos con nombre propio que sí se anuncian en la tele.

En el sector fotográfico hay quien comparte óptica, componentes y sensor con su archienemigo de la competencia

El contraataque no se ha hecho esperar, y quien más quien menos -o todos unidos en plan fraternidad- ya ha lanzado su propia campaña en defensa de las marcas con mayúsculas.

El mensaje suele ser doble. De entrada, dejan caer que si compras a tus retoños los Danoninos de pega en lugar de los de verdad, eres un mal padre. Y después, pensando en los listillos como usted que seguro que hace años recibió por mail un exhaustivo Excel con la relación de qué marcas conocidas estaban detrás de las marcas blancas, sueltan eso de "Fulanito no fabrica para otras marcas".

En el sector fotográfico ocurre todo lo contrario. Aquí no se andan con remilgos y hay quien comparte óptica, componentes, sensor y vaya usted a saber qué más con su archienemigo de la competencia.

Tampoco es que se hagan ruedas de prensa para comentar la jugada y explicar que mientras uno critica el gusto del vecino por haberse comprado una Nikon en lugar de una Sony -o viceversa-, posiblemente el señor Nikon y el señor Sony anden tomándose unos sakes por Tokio.

Pero desde hace años es algo así como un secreto a voces que, mirado en perspectiva, nos proporciona divertidas paradojas.

Nos lo contaban los responsables de Sanyo allá por 2006. El 99% de las cámaras que fabrica esta compañía -una de las mayores productoras, por cierto- son para otras compañías. Es decir, Sanyo fabrica por encargo o masivamente, y luego cada cual pone su sello y modela alguna característica a su gusto para darle un toque propio y que no haya parecidos muy escandalosos.

Pensar que la Olympus E-P1 y la Panasonic GF1 comparten la paternidad del sensor empleado es bastante chocante

Claro que, a veces, este último detalle se descuida y luego nos topamos en el escaparate con cuatrillizos como la Nikon Coolpix P90, la Pentax X70, la Samsung WB5000 y la Kodak EasyShare Z980. No sé qué compañía está detrás de estos modelos, pero al menos en lo que a la óptica se refiere, la consanguinidad es evidente.

Volviendo al caso de Sanyo, me pregunto si ahora que Panasonic se ha hecho con el control de esta compañía se mantendrá la misma política. De ser así, resultará gracioso ver cómo algunas Lumix tendrán que enfrentarse a modelos que también han salido de algunas de las factorías de la multinacional o de sus filiales.

Pero si hay un apartado en el que esta interconexión queda clara es al hablar de los sensores. Teniendo en cuenta que hay media docena de compañías que se dedican a la fabricación de este componente -o menos, si hablamos de captores para réflex-, no es de extrañar que se establezcan este tipo de lazos.

De nuevo, surgen aquí algunas cuestiones peculiares. Sony, por ejemplo, está apostando fuerte por sus nuevos sensores CMOS Exmor-R, que prometen maravillas con sensibilidades altas y que aparecen ya en las recientes Cyber-shot DSC-WX1 y TX1.

Curiosamente, las nuevas Canon PowerShot G11 y S90 comparten estas mismas elevadas aspiraciones a la hora de ofrecer calidad en situaciones de poca luz. Y, ¿quién es el fabricante del CCD de 10 megapíxeles que utiliza esta pareja? Pues sí, Sony.

Y, ¿qué me dicen de los Live MOS que emplea Olympus y que fabrica Panasonic? Hasta ahora puede ser que la competencia no haya sido muy directa, pero pensar que la E-P1 y la Lumix DMC-GF1 comparten la paternidad del sensor empleado es bastante chocante.

Mientras Sony suministra los CMOS que utilizan algunas de las mejores SLR de Nikon, intenta arañarle a ésta cuota de mercado

Tampoco es ningún secreto la relación entre Sony y Nikon, cuya gama SLR tiene una notable dependencia -cuenta la leyenda- de los captores de Sony. Lo paradójico es que mientras Sony suministra con una mano los CMOS que utilizan algunas de las mejores réflex de Nikon, con la otra intenta arañarle cuota de mercado.

Pero el culebrón no acaba ahí, porque esa misma leyenda -de nuevo, no hay una nota oficial que lo explique- también asegura que es precisamente Nikon quien durante unos años se ha encargado de fabricar parte de la maquinaria (los llamados "steppers") que Sony necesita para producir los sensores.

Hay decenas de casos más en los que la competencia comercial y la colaboración industrial van de la mano. Los objetivos que Tamron fabrica para otras marcas, la agridulce relación que mantienen Samsung y Pentax o el noviazgo con altibajos que desde hace años sostienen Panasonic y Leica.

Nos quedamos habitualmente arañando la superficie del escaparate y se nos olvida que detrás de estériles guerras comerciales hay lazos económicos mucho más arraigados. Lo suficiente para que, por lo visto, nadie tenga la tentación de ahogar al competidor dejando de suministrarle tal o cual pieza, o por lo menos, de reservarse para casa la mejor tecnología y vender a los otros los restos.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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