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DíAS DE TENIS

Open de Australia 2009: reviviendo la luz mágica de Melbourne

 
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MAY 2009

El Australian Grand Slam es la primera gran cita anual del tenis y una oportunidad para inaugurar la temporada fotografiando las mejores raquetas del mundo. Disputado durante la segunda mitad de enero, el primero de los cuatro grandes torneos del circuito internacional se desarrolló bajo temperaturas que superaron los 45 grados. Superviviente del abrasador sol de Melbourne, Victor Fraile muestra en QUESABESDE.COM el resultado de varios días de intenso trabajo fotográfico.

La primera gran competición del circuito internacional de tenis es toda una prueba para los jugadores y los informadores gráficos. Y también para el equipo fotográfico, que en esta ocasión tuvo que someterse al inclemente bochorno de finales de enero en Australia.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Se batieron récords de temperaturas. Las cámaras y los objetivos se calentaban terriblemente. Era mejor no soltar la cámara. Si lo hacías, el sol la calentaba tan rápido que te quemabas la mano al cogerla de nuevo.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Con la acreditación, la organización te facilitaba crema con protección solar de 50. Y un cojín. No entendí por qué nos dieron ese horrible cojín azul hasta que me senté en las negras sillas para fotógrafos de la pista central. ¡Ahí se podían freír huevos! No me separé de mi cojín en las dos semanas que duró el campeonato.

Atrincherados
Durante las primeras rondas de competición, los partidos se disputaban de manera simultánea en las pistas del Melbourne Park: la central, Rod Laver Arena; la Margaret Court Arena; la Hisense Arena, y las pistas exteriores.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

La acreditación de fotógrafo permitía acceder a todas ellas, aunque para las posiciones del tejado era necesario cumplimentar una serie de requisitos (seguro de responsabilidad civil, reconocimiento médico, etcétera) con bastante antelación al campeonato.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

El Rod Laver Arena es uno de los pocos estadios del circuito mundial que dispone de una posición elevada -en la azotea del estadio- para que fotógrafos y cámaras de televisión trabajen desde ahí.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Es un emplazamiento que impone. Estás muy elevado, prácticamente sobre los jugadores, y además de ser obligatorio utilizar un arnés, están prohibidos los parasoles, las baterías y las tarjetas extra, los teléfonos móviles y cualquier otro objeto susceptible de caer.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Las cámaras remotas deben cumplir también unos parámetros de seguridad para evitar caídas y accidentes. Entre otras cosas, es imprescindible que estén atadas con dos cables de acero para evitar mayores sustos si fallan los anclajes.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Las posiciones en las pistas no estaban adjudicadas de antemano. Básicamente, el primero que llegaba elegía posición, excepto los días de las finales, en los que el jefe de fotógrafos decidía el asiento de cada uno dando preferencia a las agencias de noticias y los medios más destacados.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Los primeros días solamente estábamos dos fotógrafos disparando desde detrás de los banquillos de los jugadores. Desde ahí están tomadas las fotos con el fondo oscuro. A partir del noveno día era necesario estar allí una hora antes para coger unos de los ocho asientos disponibles.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Resulta complicado ser original en estas circunstancias. Cada vez entiendo mejor por qué algunos buenos fotógrafos ocultan la pantalla de sus ordenadores en la sala de trabajo: demasiados ojos sin imaginación propia.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

A la hora de tomar posición para la entrega de trofeos había un orden preestablecido para los fotógrafos, aunque en este caso disponíamos de suficiente espacio como para trabajar con comodidad.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

La única ubicación con restricciones de número de fotógrafos era la parte trasera del banquillo de los jugadores, con solamente ocho asientos disponibles para los más rápidos.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

No es que desde ahí puedan obtenerse muchas imágenes de acción (justo delante están las cámaras de televisión y el juez de silla), pero sí es un emplazamiento ideal para realizar buenos retratos de los jugadores durante el respiro que se toman entre juego y juego.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Las cámaras remotas, por su parte, se colocan donde tu imaginación -y la del jefe de fotógrafos- te permitan. Eso sí, todas las posiciones deben ser aprobadas previamente y su colocación tiene que realizarse una hora antes del comienzo de los partidos. Las tarjetas de memoria no se pueden recuperar hasta el final de los mismos.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Normalmente se instalan en la azotea, con focales cortas que exigen menor precisión en el foco. Y en la azotea, la posición más demandada es la que cae justo sobre el logotipo de Melbourne. El objetivo: inmortalizar al ganador celebrando su triunfo con el logo del torneo en el suelo.

20 minutos mágicos
Los partidos del Australian Grand Slam comenzaban a las 10:00 horas, y en función del día y del número de enfrentamientos era posible estar disparando todavía a las 2:00.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Durante este tiempo las condiciones de luz cambian drásticamente: uno empieza fotografiando con una sensibilidad de 100 ISO por la mañana y termina trabajando a 1600 ISO por la noche.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

El Rod Laver Arena es una pista única en cuanto a condiciones lumínicas naturales, y es precisamente esta luz australiana la que permite explicar el fondo casi negro que aparece en las fotos que ilustran este artículo.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Las mejores imágenes sólo se conseguían por la tarde, cuando los partidos se alargaban y el sol estaba más bajo. Las diferentes entradas de luz brindaban en la pista central unos 20 minutos idóneos para la práctica fotográfica. Era fabuloso. Unos instantes casi mágicos.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

El sol dejaba en la sombra buena parte del graderío, y bastaba una medición puntual en los jugadores para sacar detalle de la zona de luz. No tiene mucho misterio.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Uno de los mejores momentos, fotográficamente hablando, fue el partido que disputaron Jelena Jankovic y Ai Sugiyama. Había una luz increíble y la sombra avanzaba hacia la zona de saque; casi llegaba a tocar a la jugadora. Yo ya me estaba imaginando la foto, pero todo hacía presagiar que el partido iba a terminar antes.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Sin embargo, Jankovic perdió un par de puntos... y la sombra llegó. Solamente hizo dos saques: el primero fue a la red; el segundo fue el punto de partido. Justo después el sol desapareció. Nos había regalado un par de buenas fotos a los dos fotógrafos que estábamos ahí, rezando para que el final del partido tardase unos minutos más en llegar.

Múltiples ojos
Además de lidiar con una gran variedad de condiciones de luz, los fotógrafos desplazados a este torneo tienen la oportunidad de disparar desde múltiples posiciones: a nivel de pista o de las gradas, desde la parte trasera del banquillo de los jugadores, desde el techo del estadio...

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Eso facilita que el completo abanico de distancias focales utilizadas (gran angulares, teleobjetivos, ópticas de control de la perspectiva...) redunde en un trabajo final muy variado.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

A lo largo de las dos semanas de competición eché mano de un amplio surtido de objetivos Nikon. Desde un ojo de pez (16 mm f2.8) hasta varios teles (70-200 mm f2.8 VR, 200 mm f2 VR, 400 mm f2.8 VR, 600 mm f4 VR), pasando por zooms angulares (14-24 mm f2.8 y 24-70 mm f2.8) a una óptica estándar (50 mm f1.4) y un objetivo descentrable (45 mm f2.8 PC-E Micro).

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
La organización del Grand Slam puso a disposición de los fotógrafos acreditados una sala cerca de la pista central, con conexión Wi-Fi y un espacio de trabajo personal para cada uno de ellos. | Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Mi equipo de trabajo lo completaban un teleconversor TC-17E, un ordenador portátil, tres discos duros de 500 GB cada uno, una decena de tarjetas CompactFlash de 4 GB y varios accesorios para las cámaras remotas.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
El Open de Australia es una inmejorable ocasión para vender buenas imágenes a las marcas. De ahí han salido las fotos de Nadal que Kia ha utilizado para su campaña (imagen superior). Una instantánea de Jankovic rubricada también por Fraile (imagen inferior) ilustra las páginas de la revista Tennis Magazine. | Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Sobra decir que en campeonatos como éste el uso de flash está totalmente prohibido, excepto en la ceremonia de entrega de los trofeos.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Otro factor a tener en cuenta para no molestar a los jugadores es el ruido del disparador. Aunque el tenis no es tan estricto en este sentido como el golf y los jugadores no suelen protestar, en Melbourne pudo verse algún fotógrafo japonés utilizando carcasas para amortiguar el ruido del disparo.

Final pletórico
Estaba ansioso por ir al gran torneo australiano desde que vi las condiciones de luz en 2008 por televisión. Además, tenía muchas ganas de presenciar en primera persona cómo trabajan los fotógrafos especialistas en tenis.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

En Australia estuve rodeado de muy buenos profesionales. Buenísimos. Pero como en casi todos los campos de esta profesión también hay demasiados dinosaurios e individuos a quienes les ha caído una cámara en la mano como les podía haber caído una brocha gorda. Podría decir que me sorprende, pero lo he visto muchas veces y en muchos sitios.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Una gran experiencia con un final espectacular: Rafael Nadal levantando el trofeo. Toda una alegría para los pocos periodistas españoles que viajamos a Melbourne.

Foto: Victor Fraile (Quesabesde)
Foto: Victor Fraile (Quesabesde)

Fuentes y más información
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