Actualidad
OLYMPUS MUESTRA SU OFERTA SUBMARINA

"A 3 metros de profundidad no hay rojos, a 15 todo es verde y azul"

 
14
MAR 2011
Iker Morán   |  Cornellà de Llobregat

Hacer submarinismo sin llevar una cámara se ha convertido en algo casi impensable, como irse de vacaciones y volver sin fotos. Y es que la irrupción de la fotografía digital en esta especialidad ha servido para popularizar un tipo de fotografía que antes tenía un ámbito muy reducido y ahora ocupa ya un lugar destacado en el mundo del submarinismo.

Precisamente la edición número 12 del Saló de la Immersió celebrado durante este pasado fin de semana en la Fira de Cornellà (Barcelona) ha sido el escenario escogido por Olympus para poner los focos sobre su gama de cámaras y carcasas submarinas de la mano de Kanau, tienda de referencia en este sector.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Stand de Olympus y Kanau en el Saló de la Immersió de la Fira de Cornellà.

Guiados por Juan José Sáez, uno de los responsables de este centro, nos sumergimos -nunca mejor dicho- en una especialidad fotográfica tan fascinante como diferente de la que se hace "en tierra", como dicen los expertos en la materia.

Todo es un poco más complicado, nos explica Juanjo tras recordar que bajo el agua hay que pagar hasta el aire que se respira. Así que no es de extrañar que sus anécdotas sobre la última inmersión o algunas de las fotos expuestas no tarden en dejar corta la lista de preguntas con las que cualquier no iniciado se acerca a la materia.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La carcasa Olympus PT-050, diseñada para albergar la XZ-1.

Distribuidores de Olympus y de otras firmas de material fotográfico y de submarinismo, el stand instalado en esta feria y dedicado en exclusiva a la citada compañía. La reciente XZ-1 ocupa un lugar destacado en él y, de hecho, aseguran que está llamada a convertirse, junto a la carcasa PT-050 de la compañía japonesa, en un referente para los que se inician en la fotografía submarina.

Según apuntan, más allá de los resultados que ofrece, la clave está en la luminosidad de la óptica y, sobre todo, en el uso de una pantalla de tipo OLED que asegura la visibilidad lateral en un entorno en el que este aspecto resulta crítico.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

De todos modos, también hay opciones más asequibles y sencillas que el conjunto formado por esta compacta y su respectiva carcasa, cuyo precio ronda los 700 euros. Sin salirse del catálogo de Olympus, es aquí donde entra en acción la gama Tough, con algunos modelos que pueden resistir por sí solos hasta 10 metros de profundidad (otras firmas que se prodigan en el lanzamiento de este tipo de productos, por cierto, son Pentax, Sony y Panasonic).

Aunque para practicar submarinismo es necesaria una carcasa adicional que amplíe esa cifra a los 40 metros, los responsables de Kanau destacan las ventajas de este tipo de compactas todoterreno para quitar el miedo y en caso de problemas. Su explicación no deja mucho margen al a imaginación: "Hay dos tipos de equipos: los que ya se han inundado y los que se van a inundar."

La importancia del peso y el flash
Está claro que las normas y prioridades bajo el agua son diferentes. El tamaño de la citada carcasa PT-050 nos parece enorme para una cámara tan pequeña como la XZ-1, pero basta pensar en el manejo con guantes y a cierta profundidad para entender el tamaño de cada pulsador o la posición de los mandos y las ruedas.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El peso, sin embargo, es un dato mucho más importante, no tanto por el momento de la inmersión como por el transporte. De ahí que los nuevos sistemas sin espejo sean vistos con mucho interés en este terreno. Un equipo réflex puede llegar a pesar unos 18 kilogramos, nos explican. Un equipo basado en una Pen u otra cámara similar andará por los 7 kilos.

Y lo mismo ocurre con el flash, descubrimos tras interesarnos -casi para confirmar lo que creemos evidente- por la importancia de los valores ISO allí abajo. "En realidad, casi siempre se trabaja a 100 o 200 ISO", nos corrigen. El flash y la iluminación artificial son, en cambio, elementales, porque sencillamente no hay luz.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La Olympus XZ-1 con la carcasa PT-050 y un flash externo.

A 3 metros de profundidad no hay rojos, nos cuentan amagando con el mismo chiste político que todos estamos pensando. Los corales de ese color los vemos marrones, continúa Juan José Sáez, y más abajo, a 15 metros, directamente todo se ve de color azul o verde.

Pero la lista de reajustes a nuestros conocimientos fotográficos no acaba ni mucho menos ahí. Sin ir más lejos, hay que tener en cuenta que una carcasa con frontal plano multiplica la focal de la óptica por 1,3 bajo el agua. Así que para mantenerla con su cobertura real hay que recurrir a las características cúpulas abombadas.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Definitivamente, la fotografía subacuática tiene sus propias reglas. Y tampoco el escaparate de productos es ajeno a esta peculiar idiosincrasia. De hecho, frente a la más de media docena de firmas presentes en los catálogos habituales, según los expertos de Kanau al hablar de fotografía submarina el tema se concentra mucho más en Canon y Olympus.

¿Y la fotografía con película? Todavía queda algo, pero cada vez es más extraño, apunta. Se ve que hay cosas que sí son como en la superficie.

Productos relacionados (1)
Artículos relacionados (3)
Con texto fotográfico
Francis Pérez
30 / ENE 2014
Prueba de producto
06 / ENE 2011
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar