Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Crónica

Nueva Pen, nuevos tiempos

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ENE 2016
Iker Morán | Barcelona

Celebrar un estreno en un cine. Suena obvio, pero curiosamente resulta de lo más original en el mundo de la fotografía. Y está claro que Olympus se ha decidido a hacer las cosas diferentes con la nueva Pen-F que ayer se dejó ver por primera vez en una cita alejada de las presentaciones convencionales. Por suerte.

Estamos en Phenomena Experiencie, la sala de Barcelona que el año pasado se propuso recuperar la magia de ir al cine y alejar a los espectadores de los dichosos centros comerciales. Una sala de esas con telón rojo en la que ayer se proyectaba “El descubrimiento”, la película que Olympus ha realizado para lanzar la cámara que pretende recuperar el espíritu de las Pen. Ese que ya reivindicaba la primera hace años en Berlín pero que se perdió en algún momento del camino.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

En la pantalla, el fotógrafo Tino Soriano y el realizador Álvaro Sanz, y de artista invitado –y guapo del guion- el actor Marc Clotet. Parece un anuncio de Estrella Damm, comenta alguien en voz baja entre el público. Y es verdad. O al menos se parece más a eso que a un anuncio convencional de cámaras. Se habla de sensaciones, fotos, instantes, pero nada de especificaciones, megapíxeles o ruido.

“Ni me pagan ni me ficharon”, aclara antes de nada Tino Soriano, por si alguien ya estaba afilando los cuchillos con el tema de los fotógrafos que ejercen de embajadores de las marcas. Además, los de Olympus no son embajadores sino visionarios, según la propia terminología de la compañía.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

No es una cámara para profesionales, aunque seguro que la usan. Es una cámara para creativos, para personas interesadas en la fotografía pero no en las especificaciones, explicaba Albert Martí –responsable de producto y marketing de Olympus- sosteniendo la nueva Pen-F entre las manos. ¿Cómo orientar un producto que quiere ser distinto?, se pregunta en voz alta. Cuando en otoño pasado en la costa de Tarragona tuvimos la ocasión de ver por primera vez esta Pen-F ya se habían hecho la misma pregunta, pero parece que han dado con una buena respuesta.

Y es que aquí los 20 megapíxeles, la lucha contra las réflex o incluso el estabilizador de 5 ejes son lo de menos. Bueno, esto último no tanto, porque según apunta Álvaro Sanz, poder grabar el vídeo de presentación con tan poco equipo y a mano gracias al estabilizador de la OM-D E-M5 Mark II fue una maravilla. Pero, ¿aguanta una cámara así una proyección en una pantalla como esta? Pues sí, o al menos ese era poco después uno de los temas de conversación de muchos de los asistentes al estreno.

No se habla de prestaciones ni de la competencia, cierto. Pero sí de las ventajas de la cámara. Y eso, suponemos, la sitúa como una alternativa a otros sistemas. El poco peso es, según Tino Soriano, una de las principales ventajas de esta Pen. Hace años decidió viajar siempre ligero, y entre los dos extremos de sus compañeros de National Geographic, que trabajan con un móvil o con un equipo que ocupa 90 maletas, él parece querer estar más cerca de los primeros.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Ligero y sin ganas de complicarse, confiesa mientras reconoce sin ningún problema que hace ya tiempo que trabaja en el modo automático (P) de la cámara. Seguro que más de uno de esos que creen que los profesionales solo pueden trabajar en manual se revolvía incómodo en la butaca y apuraba las palomitas para superar el trauma.

Sanz se apunta a esto de no ir cargados. “Me paso los cursos diciendo a los alumnos que lo importante no es el equipo y luego voy con 25 kilos en la mochila”, señala. Más curiosidades de estos dos profesionales que no solo han posado ante la cámara con la Pen, sino que también llevan ya semanas trabajando con ella y se confiesan enamorados de la misma: Soriano asegura que ha girado la pantalla para evitar uno de los grandes vicios digitales –mirar cada toma- y que le encantan los filtros de blanco y negro que incorpora.

Nos convence, así que nosotros también hacemos en blanco y negro las fotos de esta crónica. Lo de esconder la pantalla mejor lo dejamos para otro día.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Clientes, prensa –quiénes son todos estos, nos preguntamos los de la especializada señalando caras nuevas de medios de tendencias o generalistas- y amigos llenan la sala y le dan a la presentación un aire distinto, alejado de ese cierto olor a rancio que a veces se da en el mundo de la fotografía. Si esa era la idea, objetivo conseguido.

Lo importante es que la cámara te permita hacer las fotos que quieres hacer y trabajar como te guste, el resto da igual, señalan desde la compañía. Una filosofía obvia pero que a menudo los propios fabricantes olvidan en una guerra de especificaciones y novedades. Una lucha que, no olvidemos, mantiene vivo y más o menos rentable el sector.

La Pen-F no solo es una cámara que refleja unos nuevos tiempos en la fotografía. Es también la prueba de que Olympus vive un buen momento tras una época convulsa y sin un rumbo claro (algo en lo que las OM-D tienen gran parte del mérito) y un recordatorio de que, en el fondo, a todas las compañías les encantaría alejarse un poco de este mundo de fotógrafos cansinos obsesionados por las prestaciones, la calidad de imagen y las peleas entre marcas para acercarse a ese otro público que solo quiere hacer fotos. Y que da menos la lata, además.

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