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Prueba de producto
Olympus Pen-F
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Olympus Pen-F: análisis

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9
MAR 2016

Fueron las pioneras de Olympus en el segmento de las cámaras de óptica intercambiable sin espejo. Y aunque durante un tiempo las Pen se convirtieron en abanderadas del retorno de la estética retro en las cámaras, hacía ya demasiado que la firma tenía un problema: no sabía qué hacer con ellas.

La última pirueta un tanto desesperada fue orientarlas hacia el segmento de la moda, convirtiéndolas en el supuesto juguete favorito de blogueras, amantes de los selfies y compañía. No lo decimos nosotros: lo aseguraban desde la propia Olympus.

Olympus PEN-F
Olympus PEN-F
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Así que la llegada de la Pen-F es algo así como una tabla de salvación para esta gama, relegada a un segundo plano por las OM-D. Un balón de oxígeno que, eso sí, llega con todo lo que Olympus puede ofrecer ahora mismo en cuanto a diseño y prestaciones. De ahí que el resultado sea una cámara de esas de las que se habla mucho y que levanta pasiones. En general de las buenas. Al menos hasta que alguien saca a colación un pequeño detalle: su precio.

Diseño, diseño, diseño

Si las OM-D apuestan por la funcionalidad y las prestaciones por encima de todo, las Pen reclaman una dosis mayor de protagonismo para el diseño. No significa eso que la Pen-F no cuente con las últimas tecnologías y una de las hojas de especificaciones más completas de la firma (de hecho estrena el sensor más avanzado visto hasta ahora en una Olympus). Pero se trata también de un modelo pensado para los que están dispuestos a pagar algo más por lucir una cámara bonita al cuello.

¿Es la cámara más atractiva del escaparate ahora mismo? Como siempre, generalizar sobre gustos es complicado, pero no parece una locura situarla al menos entre esas capaces de atraer todas las miradas.

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Calidad retro

La Pen-F rezuma elegancia por los cuatro costados. Pese a que se le puede criticar que no está sellada contra el agua, entre las manos transmite muy buenas sensaciones

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Olympus PEN-F
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus PEN-F
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus PEN-F
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus PEN-F
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Olympus PEN-F
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Su estética retro -especialmente cuidada en la versión con acabados en plata y negro-, el visor situado en un lateral como mandan los cánones en las cámaras de visor y en general los acabados y las sensaciones que transmite entre las manos la convierten en una cámara de perfil premium. Vista así, ¿los 1.200 euros que cuesta el cuerpo parecen menos? Para algunos, tal vez.

La lista de detalles que nos encantan de esta cámara es larga, pero como ya hay demasiada gente ahí fuera haciéndole la pelota vamos a empezar con dos que no nos convencen: la tarjeta de memoria situada en el compartimento de la batería puede parecer algo menor, pero nos obliga a pensar en la Pen-F como una cámara menos seria de lo que realmente es.

olympus pen-f
Olympus PEN-F
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Más importante es una carencia que es mucho más que un simple detalle: el cuerpo no está sellado. De acuerdo, su construcción es excepcional, los ingenieros han hecho un increíble trabajo por pulir sus líneas y no dejar ni un solo tornillo a la vista –ellos mismos insisten en este detalle-, pero hablamos de un cuerpo con un precio considerable y unas elevadas pretensiones que debería poder enfrentarse a la lluvia sin miedo. ¿No hemos dicho que es una cámara para la fotografía callejera? Pues en la calle a veces llueve.

Visor Pen

Pero tras estos tirones de orejas, vamos con las palmaditas en la espalda. Además de bonita, la Pen-F es muy práctica en su manejo. Todo está bien pensado y situado allí donde la mente de un fotógrafo espera encontrarlo. Hay concesiones al diseño y guiños al pasado, como el interruptor principal –no es el más cómodo del mundo, pero bueno- y sobre todo la rueda frontal.

En la Pen-F original desde aquí se controlaba la velocidad de obturación. Recuperar esa idea ahora habría sido curioso, pero Olympus tampoco ha querido jugar tanto y ha decidido asignar a este mando el control de las funciones artísticas de la cámara. Puede parecer algo menor, pero los filtros y modos creativos son uno de los puntos fuertes de esta cámara.

Muy bien la pantalla de 3 pulgadas y un millón de píxeles, y también el visor electrónico OLED con una resolución de 2,4 millones de puntos

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Olympus PEN-F
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

De entrada puede dar algo de pereza. Después de todo, los filtros artísticos ya son viejos conocidos de las cámaras de la firma. Pero ahora la idea es ir un poco más allá y darle a todo un tono más fotográfico y menos de juguete.

La búsqueda de modos de color que simulen películas (un bonito homenaje a Fujifilm, por cierto) acaba siendo más adictiva de lo que nos pensábamos, y configurar un par de modos que nos gusten (blanco y negro con un punto de viñeteo y algo de grano, por ejemplo) nos pueden hacer redescubrir esa parte más creativa y lúdica de salir a hacer fotos.

De hecho, como sugiere Tino Soriano –convertido en embajador de este modelo-, la pantalla articulada no solo cumple con su tarea a la hora de grabar vídeo o realizar tomas desde ángulos complejos, sino que también permite girarla y esconderla. Echándole un poco de imaginación, casi podríamos olvidarnos de que estamos trabajando con una cámara digital de 2016.

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Olympus PEN-F
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Puestos a buscar la esencia de la fotografía, podemos aprovechar la movilidad de la pantalla para girarla y esconderla

Pero ya de vuelta al presente, las opciones de configuración personal de los mandos y los accesos directos rematan la buena nota de la cámara en cuanto a manejo. Los menús de pantalla son los clásicos de Olympus, y como siempre solo es cuestión de acostumbrarse a ellos para los que se asomen por primera vez a un modelo de la firma.

Muy bien también la citada pantalla en cuanto a resolución y control táctil, así como el visor electrónico OLED con una resolución de 2,4 millones de puntos. Es verdad que el de la OM-D E-M5 Mark II es algo más grande, pero el excelente ocular de la Pen-F hace que resulte especialmente cómodo incluso para los que usamos gafas.

20 (o 50) megapíxeles

Como ya destacamos en las pruebas preliminares de esta Pen-F, se trata de la primera Olympus con un sensor de 20 megapíxeles, una resolución notablemente superior a los 16 millones de puntos vistos hasta ahora en otros modelos. No es, eso sí, la primera Micro Cuatro Tercios con esta cifra, puesto que hace ya tiempo la Panasonic Lumix DMC-GX8 se atrevió a dar este salto. ¿Comparten CMOS? Es posible, aunque ya se sabe que el procesador de imagen y los ajustes de color que cada firma aplica a las fotos marcan las diferencias.

La Pen-F es en general muy rápida, tanto en la puesta en marcha como en el enfoque general. Su punto débil vuelve a ser el enfoque continuo con sujetos en movimiento. Una tarea en la que las réflex siguen llevando la delantera, aunque la reciente Sony A6300 parece tener las armas para dar la vuelta al resultado.

En cualquier caso, no es que la Pen-F enfoque mal, ni mucho menos. Durante las semanas de convivencia con ella en muy pocas ocasiones hemos tenido problemas en este sentido, y solo en las fotos de acción el enfoque continuo ha tenido dificultades para seguir el ritmo.

La Pen-F es en general muy rápida, tanto en la puesta en marcha como en el enfoque general. Su punto débil vuelve a ser el enfoque continuo con sujetos en movimiento

olympus pen-f
Olympus PEN-F
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En cuanto a la ráfaga, sus 10 fotogramas por segundo no están nada mal. Una cadencia que se mantiene más allá de los 40 disparos consecutivos en JPEG y unos 30 en RAW. La batería, por su parte, resiste unos 300 disparos sin abusar del vídeo y la pantalla. Una cifra correcta pero algo justa.

Aunque no sea nuevo y tendemos a olvidarnos o restar importancia a las especificaciones que ya se han convertido en parte habitual de las cámaras de una marca, el estabilizador de 5 ejes merece figurar entre lo más destacado de la cámara. Sus buenos resultados en foto (hasta 4 pasos de mejora) y vídeo son ya conocidos y forman parte de la carta de presentación de esta Pen-F.

Sobre la calidad de imagen, como ya adelantamos en su momento las noticias son en general buenas. No teníamos quejas de las OM-D ni de su rendimiento, pero la Pen-F consigue elevar la cuenta de megapíxeles sin afectar al ruido de la imagen. Solo lupa en mano y en los valores más altos se puede detectar algo más de ruido, pero en el 99% de las situaciones esa ecuación de más resolución y el mismo ruido es perfectamente válida.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Olympus Pen-F y los objetivos M.Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6 y M.Zuiko 25 mm f1.8

No puede competir de igual a igual con los modelos dotados de un sensor mayor, pero la Pen-F no va dirigida a los amantes de la lupa

Una Micro Cuatro Tercios de 20 megapíxeles capaz de salir más o menos airosa a 6.400 ISO era algo impensable hace no muchos años, pero la Pen-F está aquí para demostrar que los tiempos han cambiado.

¿Significa eso que la cámara puede competir de igual a igual con los modelos dotados de un sensor mayor? No. O al menos no para los amantes de la lupa y las comparaciones, que se darán cuenta de que pese a los buenos resultados en cuanto a ruido y rango dinámico, el tamaño del sensor sigue ganando estas batallas.

Eso sí, Olympus vuelve a demostrar que no todo es tamaño de sensor o sensibilidades estratosféricas. La buena calidad de sus ópticas –incluso las más sencillas- unida al conocido cuidado de la firma a la hora de ofrecer unos JPEG excelentes en detalle y color hacen que la Pen-F ofrezca calidad sin comillas a quienes no quieren complicarse ni se van a pasar la vida delante de la pantalla del ordenador averiguando si la cámara del vecino es mejor o peor que la suya.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Olympus Pen-F y los objetivos M.Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6 y M.Zuiko 25 mm f1.8

Una Micro Cuatro Tercios de 20 megapíxeles capaz de salir más o menos airosa a 6.400 ISO era impensable hace años, pero los tiempos han cambiado

Y por si alguien tiene complejos con la resolución, igual que las últimas OM-D la Pen-F también ofrece un modo de alta resolución que, combinando 8 disparos y aprovechando la movilidad del CMOS que ofrece su estabilizador mecánico, consigue ofrecer imágenes equivalentes a 50 megapíxeles. Cuidado, porque eso significa archivos RAW de 80 megas.

Los niveles de detalle y calidad que se consiguen son realmente sorprendentes para una cámara tan pequeña con un sensor de este tamaño. Si usamos además alguna de las excelentes ópticas M.Zuiko de la compañía, mucho mejor. Eso sí, como ya apuntamos en su momento, se trata de una función prácticamente reservada para la fotografía de estudio, puesto que el mínimo movimiento en la cámara o en la escena hará que la imagen final no encaje.

¿Es la Pen-F una cámara de estudio? No lo parece, pero ahí está la opción para quien la necesite, o para quien llegado el momento quiera presumir de cámara de 50 megapíxeles.

¿Y el vídeo?

Olympus sigue sin parecer muy interesada en hacerse un hueco en los corazoncitos de los amantes del vídeo, y eso a pesar de compartir sistema con Panasonic, una de las marcas que más fuerte han pegado en este terreno. Partiendo de la base de que el vídeo no es precisamente lo que la firma ha querido destacar en su Pen F, lo cierto es que la nueva cámara arrastra en este terreno los mismos problemas que ya vimos en la OM-D E-M5 Mark II.

Así, a pesar de que cuenta con un visor espectacular, un buen sistema de autofoco y el estabilizador de 5 ejes marca de la casa, la Pen-F vuelve a quedar por detrás de sus competidoras en lo que respecta a calidad de imagen en los vídeos.

Vídeo grabado con la Olympus Pen-F a 1920 x 1080 píxeles.

Y es que incluso en el ajuste de calidad ALL-I (con un flujo de datos que ronda los 80 Mbps) las secuencias Full HD grabadas con la Pen-F siguen mostrando una nitidez y un nivel de detalle por debajo del que ofrecen otras cámaras de gama y precio similar, además de muaré y aliasing en las imágenes y un rango dinámico algo escaso.

¿Significa eso que no se puede grabar vídeo con esta cámara? En absoluto, y ahí está el espectacular vídeo de presentación de la Pen-F, grabado con un par de OM-D E-M5 Mark II y con calidad suficiente como para proyectarse en un cine. Pero lo que es innegable es que, cara a cara, los vídeos de esta Olympus no lucen tanto como los de sus competidoras directas.

Una cámara para disfrutar

Presumir es un verbo que, directa o indirectamente, ha aparecido bastante a la hora de hablar de la Pen-F. Presumir –en el mejor sentido- y disfrutar son dos ideas muy ligadas al concepto de esta Olympus. Una cámara que ofrece todo -casi todo- lo esperable de un modelo de este nivel, pero que quiere ir un poco más allá con una oferta más intangible.

Olympus lo ha visto claro y no ha dudado en tirar por este camino a la hora de poner la Pen-F en el escaparate. Ya hay demasiadas cámaras iguales que lo tienen todo y con una calidad excepcional, así que ahora hay que tirar de los sentimientos. Igual que ese coche bonito y diferente que solo se saca para pasear los fines de semana, pero llevado al mundo de la fotografía.

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Olympus PEN-F
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No es la mejor cámara que hay por ese precio (hablamos de 1.200 euros sin objetivo), pero la Pen-F es de esas que enamoran, que invitan a salir a sacar fotos

La Pen-F no pretende ser una cámara de gama profesional, aunque seguro que más de uno la verá como tal. Juega a ser la otra cámara. O una cámara para sacar ese lado más artístico que un día decide esconder la pantalla, poner el modo de captura en blanco y negro y salir a pasear acercando el ojo al visor. La calidad está asegura, las prestaciones también (se nos ha olvidado decir que tiene Wi-Fi, por cierto). Así que solo hay que preocuparse de ver la foto y hacerla.

¿Es lo mejor que podemos encontrar por ese precio? Pregunta complicada, aunque un no es posiblemente la respuesta más justa. Para los amantes del vídeo, por ejemplo, la reciente Sony A6300 cuesta lo mismo y es una opción mucho más lógica. Y no solo porque ofrezca 4K.

Para la fotografía de acción, también en ese rango de precios hay cámaras réflex muy competitivas con un enfoque continuo excepcional. Y si se trata de apurar el presupuesto, la Panasonic GX8 ofrece muchas de las prestaciones de esta Pen-F –y cuerpo sellado, por cierto- por bastante menos dinero. O la OM-D EM-10 Mark II, si no se quiere traicionar a Olympus.

Pero pese a todo no podemos mentir: la Pen-F nos ha encantado, y durante las semanas que ha estado en la mochila hemos practicado ese bonito deporte de salir a hacer fotos, colgarse la cámara al cuello y disfrutar. Eso no se mide con especificaciones, aunque parece que sí tiene un precio.

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