Crónica

La estabilidad de Olympus

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Foto: Iker Morán (Quesabesde)
18
FEB 2015
Iker Morán | Praga

Ahora es cuando van y sacan la E-6, bromea alguien (recurso fácil para negar la propia autoría) en voz suficientemente alta como para que el chiste se escuche. El hecho de que en Olympus secunden la broma y que buena parte de quienes lean esto no sepan ni por dónde van los tiros es posiblemente el mejor síntoma de que la firma ha sabido reinventarse una vez más.

No hubo (ni habrá) E-6, claro. Ni sorpresas, porque a Praga volamos con el guion ya sabido: jugar con la nueva OM-D E-M5 Mark II que ya habíamos probado días antes de su presentación. Y nada como volar con los deberes hechos para poder disfrutar de este tipo de presentaciones, volver a probar alguna función en un entorno diferente y ampliar nuestra galería de muestras. No es que eso haga mejor o peor a un modelo, pero un contexto más exótico siempre ayuda a recordar que las cámaras sirven para hacer fotos, no para hablar de ellas.

Olympus OM-D E-M5 Mark II
Olympus OM-D E-M5 Mark II
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Pero lejos de los tópicos de la capital checa (las vistas sobre Praga desde el castillo, el puente Carlos siempre abarrotado de turistas…), esta vez en Olympus han optado por algo más cinematográfico. Y teniendo en cuenta que parte del discurso de la renovada E-M5 va de eso, parece lógica la elección de una antigua planta de depuración de agua (Stara Cistirna, rebautizada para la ocasión como Olympus Action Factory) que ha acogido en los últimos años el rodaje de algunas superproducciones.

No llegamos a Tom Cruise corriendo por esos túneles ni esto es una fiesta gore en plan “Blade II” para sacrificar a quienes osen defender el formato completo o los espejos en territorio enemigo. Pero el pequeño corto grabado por una agencia especializada en este tipo de rodajes exprés con la ayuda de la E-M5 Mark II y de todos nosotros ejerciendo de operadores de cámara nos recuerda lo que ya habíamos comprobado días antes buscando las alturas de Barcelona: el estabilizador de esta Micro Cuatro Tercios tiene un rendimiento espectacular.

olympus om-d e-m5 mark ii praga
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
olympus om-d e-m5 mark ii praga
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

El excelente estabilizador de la nueva OM-D para vídeo es el argumento que usan en Olympus para regatear las críticas a otros detalles, como la ausencia de 4K

Planos a la carrera cámara en mano que aguantan el tipo y que se traducen en el consiguiente ahorro de tiempo y material (es decir, de dinero). Esa es una de las claves de esta cámara y el argumento que desde Olympus usan para regatear las críticas a otros detalles. ¿Y el 4K? Por lo visto el procesador no daba para lidiar con eso y con el estabilizador.

¿Y la calidad del vídeo, que pese a las evidentes mejoras sigue por detrás de lo que ofrecen otros modelos de la competencia? Es cuestión de equilibrio, y aquí el estabilizador y el tamaño compensan cualquier otra posible carencia, nos responden.

Pero que no sufran los olympistas, que a estas alturas sabemos que son muy de sufrir, porque no estamos ante una cámara de vídeo que también hace fotos. La OM-D E-M5 Mark II sigue siendo una pequeña gran cámara de fotos que ha puesto al día sus virtudes en lo tocante a vídeo. De hecho, ese estabilizador que no permite rodar casi como si tuviéramos un steadicam integrado en nuestras manos también nos permite enfrentarnos a escenas con poca luz sin tener que estirar demasiado el ISO.

olympus om-d e-m5 mark ii praga
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Olympus ya no le tiene miedo a la oscuridad, parece ser el lema mientras fotografiamos en la antigua sala de máquinas a dos modelos que, por aquello de adaptarse al escenario, tienen una estética steam punk que aquí luce muy bien. Hay poca luz. Muy poca, pero muy bien colocada. Tanto, que por un momento todos parecemos buenos fotógrafos. Es por la cámara, por el escenario, por las modelos, por la luz, por los objetivos, porque en pantalla todo parece mejor, nos recordamos unos a otros, no vaya a ser que se nos suban los humos fotográficos.

Además de un amplio surtido de ópticas M.Zuiko, por allí andan también sendos prototipos de los nuevos 8 mm f1.8 y 7-14 mm f4, que llegarán al mercado en verano. Hasta entonces toca observarlos al otro lado de la vitrina, por mucho que insistamos en echarles un primer vistazo.

La siguiente parada es un clásico en las citas de Olympus: el lightpainting. De nuevo el escenario resulta ideal para jugar con la luz, y recordarnos que las OM-D son las únicas cámaras del mercado que disponen de un modo dedicado a esta especialidad que facilita mucho el trabajo a los novatos como nosotros. Aunque, una vez más, el mérito está en los que se mueven con luces y fuego frente al objetivo.

olympus om-d e-m5 mark ii praga
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
olympus om-d e-m5 mark ii praga
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Tanto, que revisando las imágenes descubrimos que tenemos fotos de todo menos de la cámara. Tal vez la estabilidad (de cinco ejes) sea eso: dejar de hablar de especificaciones, del espejo, de que si el sensor es más grande o más pequeño, y fijarse en lo que ocurre al otro lado del visor y si lo que tenemos entre las manos nos permite retratarlo como queremos.

Así de sencillo. Aunque es posible, eso sí, que nos aburramos un poco más porque en aquellos años de exclusivas, desmentidos, llamadas desde Tokio y usuarios pidiendo nuestra cabeza en un espejo (léase bandeja) de plata por decir que las réflex de Olympus se habían terminado nos lo pasamos muy bien.

olympus om-d e-m5 mark ii praga
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

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