Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Crónica

Olympus y sus fantasmas

 

Un castillo en la campiña irlandesa, candelabros en la mesa, cuadros que le siguen a uno con la mirada... y el espíritu del Cuatro Tercios. Olympus lo tenía todo planeado para mostrar a la prensa su nueva OM-D E-M1

20
SEP 2013
Iker Morán | Glaslough

Entonces, ¿dónde está la E-7?, preguntamos en voz baja durante la cena. El plan inicial era golpear la copa, ponernos en pie y recordar que hace ya años adelantamos aquello de que no habría más réflex Cuatro Tercios. El tiempo y la nueva OM-D E-M1 han demostrado que era cierto -pese a la polémica generó-, así que ésta sería una buena ocasión para ejercer de gurús pedantes.

Pero el encantador entorno -un castillo, candelabros sobre la mesa- y la profesión -el periodista nunca debe ser la noticia- nos invitan a optar por el chiste fácil. No, no hay ni habrá E-7, aunque esos diseños de lo que pudo haber sido y nunca será circulan desde hace ya días por Internet.

La única protagonista en este evento organizado por Olympus es la nueva reina de las OM-D, y para celebrar su lanzamiento la firma se ha traído a prensa, distribuidores y fotógrafos de toda Europa hasta la campiña irlandesa. Muy al norte, cerca de la frontera con el Ulster, está Castle Leslie, donde hemos pasado apenas 24 horas jugando con esta nueva Micro Cuatro Tercios.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La falta de claridad a la hora de definir una hoja de ruta ha alimentado el misterio sobre el Cuatro Tercios durante estos años y ha generado impaciencia y mala leche entre los que en su día apostaron por Olympus

Qué mejor lugar que un castillo con su lago, sus cuadros con retratos que parecen seguirte con la mirada, chimeneas y largos pasillos en penumbra para espantar los fantasmas. Porque, después de tantos años dando vueltas a esa transición del Cuatro Tercios al Micro Cuatro Tercios, la firma necesitaba de una vez por todas quitarse de encima ese lastre, abrir las ventanas y airearse.

No es que estuviera perdida, pero la sombra de las ópticas Zuiko y aquella promesa de no dejar abandonados a los usuarios se aparecía con cada nueva cámara y anuncio. Un lastre autoimpuesto y que, muy a la japonesa, les honra. Nada de cambiar de montura y si te he visto no me acuerdo. Pero un lastre, al fin y al cabo. Y como siempre, la falta de claridad a la hora de definir una hoja de ruta ha alimentado el misterio durante estos años y de paso ha generado cierta impaciencia y comprensible mala leche entre los que en su día apostaron por Olympus.

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Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Pero, ¿qué tal la E-M1? Se supone que hemos venido hasta aquí para eso. Para volver a probarla, en realidad, porque hace unas semanas ya de tener una entre las manos y ver de lo que era capaz. Entonces nos gustó. Ahora nos ha convencido más al comprobar que la construcción, la calidad de imagen y el enfoque con objetivos Cuatro Tercios -los tres puntos clave de la cámara- están a la altura. Pero no es cuestión de volver a repetir lo mismo que ya vimos hace semanas.

Mucho mejor aprovechar este brevísimo retiro irlandés para ir un poco más allá. Porque hacer cámaras buenas no tiene mayor misterio; la clave está en convencer y en venderlas. Así que, en todo caso, el problema llega a la hora de hablar de precios y de situar la E-M1 en uno u otro segmento.

Una balanza ciertamente desigual: en un plato, la E-M1 con sus ópticas; en el otro, una Nikon D7100 también con objetivos. ¿Realmente son las cámaras réflex de gama media el enemigo a batir?

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Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Algo que, por mucho que las firmas siempre traten de esquivar, resulta inevitable. Más cuando en una de las estancias del castillo nos encontramos con la E-M1 en una báscula acompañada de tres ópticas y ganando por goleada en ligereza a una Nikon D7100 con otros tantos objetivos. ¿Es éste el enemigo a batir? ¿Las réflex de gama media? ¿O las X de Fujifim?

Profesional parece ser la palabra maldita. Tal vez el recuerdo de aquella E-3 que apuntó muy alto y que luego no llegó a ser lo que se esperaba de ella -comercialmente, al menos- sigue demasiado presente como para llenarse la boca con apuestas demasiado arriesgadas.

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Probando la E-M1

Con modelos a caballo o sin él, la prensa europea reunida en Irlanda ha podido probar la Micro Cuatro Tercios

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Iker Morán (Quesabesde)
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Iker Morán (Quesabesde)
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Iker Morán (Quesabesde)
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Iker Morán (Quesabesde)
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Iker Morán (Quesabesde)
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Iker Morán (Quesabesde)

De hecho, el evento organizado por Olympus nos recuerda a cuando estuvimos por Estambul probando aquella réflex Cuatro Tercios. El mismo despliegue, el mismo entusiasmo y muchas esperanzas puestas en una cámara que se presenta casi como un punto de inflexión. ¿Se repetirá la historia? No hay motivos para pensarlo. No sólo porque la E-M1 es una gran cámara (la E-3 también lo era), sino porque ahora sí hay un rumbo definido y claro. Justo lo que faltaba entonces.

Seguimos dándole vueltas al precio y la competencia mientras cruzamos el bonito lago junto al castillo y fotografiamos -perfecto el enfoque- un par de caballos al galope sobre el agua con uno de esos espectaculares Zuiko 90-250 mm f2.8 que dormían en algún almacén y ahora deberían resucitar.

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Foto: Iker Morán (Quesabesde)

¿Se repetirá la historia del Cuatro Tercios? No hay motivos para pensarlo. No sólo porque la E-M1 es una gran cámara, sino porque ahora sí hay un rumbo definido y claro

1.500 euros el cuerpo y 2.200 junto al nuevo M.Zuiko 12-40 mm f2.8, que también hemos podido probar y que nos ha gustado por construcción y rendimiento. Un rango de precios que se acerca peligrosamente al de modelos muy populares e incluso a cuerpos de formato completo. Algo que, guste o no, sigue teniendo mucho tirón entre los fotógrafos.

El peso, la calidad de las ópticas, el equilibrio... los argumentos de la E-M1 están claros. Y tampoco podemos olvidar que su hermana pequeña, la OM-D E-M5, ha sido una de las cámaras más interesantes y de mayor éxito durante el último año. Sobre el papel y el terreno todo parece encajar para que Olympus recupere ese rol de alternativa al que vuelve a aspirar en un mercado que, eso sí, ha cambiado mucho.

¿Fantasmas? Sólo los dibujados a base de "lightpainting" aprovechando una de las funciones más curiosas de la E-M1 para exposiciones largas. Por la noche, eso sí, hemos oído ruidos extraños en la habitación mientras la insistente lluvia irlandesa se estrellaba contra los cristales. Pero eso siempre pasa en los castillos antiguos, ¿no?

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