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Iker Morán.-
La idea es tan sencilla como brillante: proteger a una de las conocidas µ de Olympus con una carcasa capaz de soportar no sólo las inclemencias climáticas como sus compañeras, sino también un trato que acabaría en pocos minutos con cualquier otra cámara. Las µ 720 SW y 725 SW inauguraron en su día la familia más todoterreno de la compañía, y ahora la µ 770 SW asume el relevo con prestaciones reforzadas.
Olympus µ 770 SW

 En la playa... |
Sus especificaciones técnicas no se salen de lo habitual en este rango de modelos: 7 megapíxeles, un zoom óptico de 3 aumentos y una sensibilidad de hasta 1600 ISO.

 ... y en las manos de un niño, la µ 770 SW ha superado nuestro test de resistencia. |
Sin embargo, lo realmente interesante de la µ 770 SW está en su exterior. Según los datos oficiales, esta resistente compacta es capaz de sumergirse hasta 10 metros bajo el agua, aguantar caídas desde 1,5 metros de altura y soportar la presión de 100 kilos de peso.
Contra viento y marea
Orientada a ese usuario que quiera llevarse la cámara a cierto de tipo de aventuras poco recomendables para la salud de una cámara digital, QUESABESDE.COM ha sometido la µ 770 SW a una serie de pruebas que, pese a su escasa ortodoxia, permiten corroborar el aguante de esta compacta.
Olympus µ 770 SW


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No nos ha sido posible comprobar si, en efecto, su aguante bajo el agua se prolonga hasta los 10 metros de profundidad. Pero lo cierto es que una sencilla inmersión en la playa no ha supuesto ningún problema para la supervivencia de la cámara.
Sí hay que tener en cuenta en estas ocasiones que, tal como indica el manual, tras sumergir la µ 770 SW en el mar hay que tenerla a remojo durante unos minutos en agua dulce para eliminar los posibles restos de sal.
Olympus µ 770 SW


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Aunque es posible que con aguas cristalinas la experiencia mejore, en nuestro caso hemos acusado ciertas dificultades de enfoque. Si la visibilidad de la pantalla en estas circunstancias es destacable -no ocurre lo mismo a pleno sol-, controlar el pequeño mando del zoom es una tarea algo complicada que, con guantes, puede resultar inviable.

 Tomas realizadas con la µ 770 SW (redimensionadas y comprimidas). |
Para este tipo de fotografía submarina resulta especialmente interesante el manómetro que incluye la cámara y que permite conocer la presión a través de la pantalla LCD, así como -a partir de una referencia dada con anterioridad- la profundidad o altura a la que nos encontramos.
Rocas y arena
Ya en la superficie, la resistencia a las caídas es uno de los mejores recursos del modelo. Además de su potencial aplicación en deportes extremos, un uso más doméstico con niños por medio también podría ser un hábitat adecuado para esta Olympus.
Olympus µ 770 SW


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Dispuestos a comprobarlo, pusimos la µ 770 SW en las peligrosas manos de un niño de un año que la sometió a una dura sesión de golpes y caídas. Y sobrevivió.
Olympus µ 770 SW


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Tampoco flaqueó al ser lanzada al mar, golpeada contra las rocas y arrastrada por la arena. Este último experimento fue, posiblemente, uno de los más complicados, porque los restos que quedaron en la zona del zoom llegaron a bloquear la tapa deslizante del objetivo. No obstante, varias sacudidas y una limpieza bajo el grifo resolvieron el problema.
| VÍDEO: Prueba de resistencia de la Olympus µ 770 SW | |
El resultado tras estas crueles sesiones es digno de mención: la cámara sigue funcionando y ni el zoom ni la pantalla ni el enfoque han mostrado ningún síntoma de desgaste.
Olympus µ 770 SW


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Exteriormente sí han quedado algunos recuerdos de la experiencia. La carcasa metálica fue la primera en registrar algunas rayaduras tras las insistentes caídas. Los golpes más contundentes hicieron que la pintura saltara en alguna zona, e incluso se tradujeron en una pequeña abolladura en la base del cuerpo.

 Las rayaduras en la parte frontal de la µ 770 SW tras varias jornadas de maltrato son evidentes. |
Especialmente sorprendente ha sido el comportamiento de la pantalla, que ha sobrevivido a tan duras jornadas sin una sola muesca en su superficie.
También hace fotos
Aunque las circunstancias obligan a relegar las cuestiones meramente fotográficas a un segundo plano, no hay que olvidar que tras esa dura carcasa se esconde una compacta de 7 megapíxeles con un zoom de 38-114 milímetros y f3.5-5.
Olympus µ 770 SW


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Pese a que resultan comprensibles las limitaciones ópticas de un objetivo que no puede sobresalir de la carcasa, la verdad es que esos 38 milímetros se quedan bastante cortos. Sobre todo si pensamos en aplicaciones deportivas o submarinas, en las que un auténtico angular sería lo adecuado.
Además de insistir en la importancia de mantener lo más limpio posible el cristal que cubre el objetivo para evitar molestas manchas o reflejos, la verdad es que las aberraciones cromáticas en tomas con contraluces pronunciados también han sido más frecuentes de lo deseable.
Olympus µ 770 SW


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Respecto a la calidad de imagen, la µ 770 SW se mueve con comodidad en un nivel intermedio, aunque se echa de menos algo más de nitidez.
Muestras: 7 MP
© QUESABESDE.COM
Las capturas se han realizado con una Olympus µ 770 SW:
Con las opciones organizadas en torno al clásico menú de las compactas de Olympus, es de aplaudir la concentración de parámetros -como la sensibilidad o el balance de blancos- en un único menú de la pantalla.
Olympus µ 770 SW


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Sería interesante, eso sí, aprovechar este mismo esquema para trasladar ahí la opción que permite modificar el tamaño de la imagen, en vez de dejarla perdida en el menú general.
Olympus µ 770 SW


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Respecto a la sensibilidad, pocas sorpresas. La generosa escala de 80 a 1600 ISO se comporta dignamente hasta los 400 ISO con buena luz.
Muestras: sensibilidad
© QUESABESDE.COM
A partir de 800 ISO, el ruido se hace evidente, y peor aún: el procesamiento de la imagen resulta tan agresivo que se lleva por delante parte de la nitidez -algo justa ya de entrada- y del detalle, confiriendo a la imagen una textura demasiado artificial.
Al agua, µ
Con el verano asomándose en el horizonte, la µ 770 SW se presenta como uno de los modelos más apetecibles del escaparate de rarezas compactas.
Es cierto que no se trata de una cámara para los apasionados de la fotografía, pero sí es la mejor alternativa -de hecho, casi la única- para los que quieran combinar aventura, submarinismo y fotografía sin tener que preocuparse por la supervivencia del dispositivo.
Olympus µ 770 SW


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Tal y como hemos podido comprobar, la Olympus µ 770 SW no sólo responde a lo que se espera de sus datos teóricos de resistencia, sino que es capaz de aguantar situaciones extremas. El saldo de desperfectos es perfectamente tolerable y, además, no afecta a la operatividad de la cámara.

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