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LA MáS PEN

Olympus E-P5: toma de contacto  

10
MAY 2013

No hacía falta buscar una excusa, pero Olympus ha aprovechado el 50 aniversario de su mítica Pen F para adornar el lanzamiento de la nueva E-P5. Recién anunciada, hace unos días tuvimos la oportunidad de conocer de primer mano el nuevo buque insignia de esta saga que, excepto por la falta de un visor electrónico integrado, mira sin complejos a la OM-D E-M5. Con un diseño y un manejo impecables y unas prestaciones muy completas, sólo la citada ausencia del visor y su precio -cercano a los 1.000 euros- enturbian las buenas sensaciones que esta cámara transmite entre las manos.

Tal vez porque nos habíamos hecho a la idea de que la siguiente Pen llevaría un visor integrado, los primeros datos filtrados sobre esta E-P5 sonaron un tanto decepcionantes. Y desconcertantes. ¿En qué lugar queda esta bonita cámara respecto a la OM-D E-M5? ¿Se trata de una versión más sencilla y compacta de aquélla, de un modelo mejorado o simplemente no hay ninguna relación entre estos dos modelos Micro Cuatro Tercios?

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Dispuestos a resolver todas estas dudas -a intentarlo al menos- y a conocer de cerca a la E-P5, hace unos días tuvimos la oportunidad de tener entre las manos la nueva joya de la familia Pen. Es verdad que a esas alturas casi todos sus misterios habían quedado ya desvelados, pero siempre es mejor hablar con la cámara entre las manos que simplemente tirando de hemeroteca.

Tras cuatro generaciones no hace falta ni recordar que, como sus predecesoras, la E-P5 apuesta por un diseño claramente retro. Una filosofía que no sólo se mantiene, sino que se potencia con unos acabados, un cuerpo metálico y unos detalles y texturas que lo cierto es que obligan a mirar con gesto un tanto contrariado a la citada OM-D. ¿No se supone que ésta era la mejor pieza de la colección de Olympus?

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los detalles que a la mayoría pasan desapercibidos, aquí cobran bastante importancia. Así, desde Olympus recuerdan que no hay ni un solo tornillo a la vista en la cámara. Todos han sido relegados a su base. Algo en lo que -admitámoslo- no nos habíamos fijado hasta leer el comunicado oficial de presentación.

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Otros detalles no hace falta recalcarlos porque saltan a la vista. Y es que la E-P5 es una de esas cámaras que entra por los ojos. Un modelo bonito en un escaparate cada vez más repleto de cámaras resultonas, así que hay que reconocerle el mérito.

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero no es sólo cuestión de pose, materiales y acabados. Por lo que hemos podido comprobar en esta primera toma de contacto, la ergonomía y el manejo de la cámara son excelentes. De entrada, bienvenidos sean esos dos diales -frontal y trasero- tan difíciles de ver en esta gama. Por si fuera poco, un buen truco: un interruptor trasero (identificado con un "1" y un "2" y con el botón de vídeo integrado) permite variar de forma muy sencilla la función de estas dos ruedas.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La nueva Olympus E-P5 guarda un enorme parecido con la clásica Pen F de carrete, que justo ahora cumple 50 años de vida.

La configuración original las dedica a controlar el obturador, el diafragma y la compensación de la exposición (dependiendo del modo de trabajo), y en la posición "2" pasamos a controlar la sensibilidad y el balance de blancos. Todo ello, por supuesto, podemos configurarlo a nuestro gusto, igual que el botón de función que luce en la zona superior.

Rápida

Aunque pueda resultar paradójico, en realidad el rendimiento y los resultados que pueda ofrecer la cámara son casi lo de menos. Y es que utiliza el mismo sensor CMOS de 16 megapíxeles que la mencionada OM-D, de cuyo buen comportamiento ya hemos hablado. Así que, salvo sorpresas o malas pasadas del procesador, no hay nada por lo que preocuparse en este apartado.

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pero más allá del captor, sí hay novedades. Algunas muy notables, como la posibilidad de obturar a 1/8.000 de segundo -algo reservado a modelos de gama profesional- o realizar ráfagas de hasta 9 fotogramas por segundo.

Y es que la velocidad es otro de los datos destacados de esta E-P5. Además del disparo, la velocidad de encendido es notable (0,5 segundos, rezan las cifras oficiales) y el comportamiento del enfoque automático también es excelente, incluso en esta unidad no final que hemos podido tener entre las manos.

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Además, la E-P5 estrena el cada vez más habitual modo de ayuda al enfoque manual por resalte ("peaking focus"). Una herramienta muy interesante también para la grabación de vídeo, aunque esta Pen se ha dejado en el tintero otros detalles básicos, como la conexión para un micrófono, disponible sólo mediante un adaptador que se conecta a la zapata.

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

No nos podemos olvidar, por cierto, del estabilizador mecánico de la cámara, que adopta ahora la tecnología de 5 ejes vista en la OM-D E-M5 y que ha dado estupendos resultados.

Visor externo

Pero si echamos algo de menos en esta Pen es, sin duda, el visor electrónico. Cierto que su integración habría afectado al diseño y tamaño de la cámara, pero una vez incluido en la OM-D E-M5 parecía lógico pensar que aquí también se podría conseguir.

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La buena noticia es que, en su defecto, siempre se puede recurrir a un visor externo. En este sentido Olympus sí ha hecho los deberes con un visor VF-4 muy mejorado en cuanto a resolución (2,36 megapíxeles) y tamaño (0,74 aumentos, por delante de algunas réflex de formato completo) y que incluye un sensor de activación automático.

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La pantalla de la cámara, por su parte, deja a un lado la tecnología OLED vista en la generación anterior y en la E-M5, y apuesta ahora por un TFT basculante, táctil, "capacitivo" y con una diagonal de 3 pulgadas y más de un millón de puntos de resolución.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La E-P5, a la izquierda, prescinde del visor electrónico que sí equipa la Olympus OM-D E-M5.

Y es que el aire clásico de la cámara no parece ser incompatible con unas prestaciones totalmente puestas al día. De hecho, la E-P5 es la primera cámara de Olympus con óptica intercambiable que integra conexión Wi-Fi.

Olympus OM-D E-M5 y E-P5
Olympus OM-D E-M5 y E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Para facilitar la siempre liosa configuración y vinculación de la cámara con un tablet o un smartphone, una buena idea: al activar el Wi-Fi, aparece en pantalla un código QR que bastará leer con la aplicación dedicada de Olympus para realizar esta conexión.

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Tampoco falta un largo surtido de filtros artísticos, incluidas dos novedades. Un fascinante modo de ahorquillado de filtros (¿era necesario?) y un modo con posición propia en el dial principal que permite montar un "collage" con tres fotos y diferentes configuraciones. Algo que Olympus ha bautizado con el pomposo nombre de Photo Story.

1.000 euros

¿Nos gusta lo que hemos visto en la nueva E-P5? La verdad es que sí. Una Micro Cuatro Tercios muy bien rematada por fuera, elegante y con una lista de especificaciones a la que hay pocas pegas que sacar.

De hecho, sólo una o dos: la citada ausencia del visor integrado -muchos usuarios lo consideran indispensable en una cámara de este nivel y filosofía- y un precio de 1.000 euros que no deja a esta Pen en un buen punto de partida.

Olympus E-P5
Olympus E-P5
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Sin desviar demasiado la vista hacia la competencia (¿alguien ha dicho Fujifilm X-E1?), la OM-D E-M5 se convierte casi en el principal enemigo de la E-P5. Y es que esta OM-D se puede encontrar ya por menos de 900 euros con unas prestaciones muy similares, un diseño también atractivo, y lo más importante de todo, un estupendo visor integrado.

Nota: las tarjetas de memoria que aparecen fotografiadas en este artículo han sido cedidas por SanDisk como parte de un acuerdo publicitario alcanzado entre esta compañía y QUESABESDE.COM.

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