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Prueba de producto
LA PEN DIGITAL

Olympus E-P1: toma de contacto

 
16
JUN 2009

Hacía tiempo que una cámara no despertaba tanta expectación como esta esperadísima Olympus E-P1. Pese a no ser la primera cámara Micro Cuatro Tercios -de hecho, es la tercera- es el peculiar diseño más que sus prestaciones lo que ha provocado semejante revuelo. Desvelada hoy en Berlín durante una multitudinaria presentación, QUESABESDE.COM ya pudo pasar unos días con esta cámara para empezar a responder lo que todo el mundo se pregunta: ¿está la E-P1 a la altura de tan elevadas expectativas?

La Lumix DMC-G1 de Panasonic no era -probablemente- lo que muchos esperaban del aún joven sistema Micro Cuatro Tercios. Mientras algunos ya soñaban con una compacta de ópticas intercambiables y sensor grande, Panasonic prefirió concebir una suerte de SLR en miniatura, pensada precisamente para ese público que se hace el remolón con las réflex.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La Olympus E-P1 con el nuevo M.Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6

Con la reciente Lumix DMC-GH1, más orientada al mundo del vídeo que al fotográfico, ahora es el turno de la Olympus E-P1. Tras muchos rumores y después de haber seguido por medio mundo los pasos del primer modelo conceptual, la cámara salta al escenario con una curiosa combinación de prestaciones de última generación -vídeo de alta definición incluido- y un diseño repleto de guiños retro a las míticas Olympus Pen.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Puesto que el modelo probado llevaba instalado el firmware 0.9, tendremos que esperar todavía unas horas para ver las primeras muestras recolectadas durante el evento que hoy mismo se celebra en Berlín.

De todos modos, nuestras primeras horas de convivencia con ella hace unos días -con la cámara debidamente camuflada a la hora de salir a pasear por Barcelona, claro- han servido para hacernos una idea bastante precisa de lo que Olympus nos propone con esta E-P1.

Cuestión de tamaño
Salta a la vista que el diseño de la E-P1 está a la altura de lo que se esperaba de ella. Es pequeña -tal vez no tanto como esperábamos -, contundente entre las manos y destila un aire clásico y elegante.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Por si hubiera dudas al respecto, Olympus ya se ha encargado de poner los puntos sobre las ies en un grabado de la parte superior de la cámara: "Olympus Pen since 1959"

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El legado de aquellas cámaras no sólo se percibe en el tamaño, sino en la limpieza de las líneas que ni la suave empuñadura frontal ni los diales posteriores rompen en ningún momento. Especialmente curioso el mando de control trasero, que apuesta por una disposición vertical que, la verdad, resulta muy cómoda a la hora de ajustar los parámetros a golpe de dedo pulgar.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La E-P1 junto a una veterana Olympus Pen EE2

El uso de metal en la construcción del cuerpo se traduce en un peso considerable que, si bien se agradece entre las manos, algunos potenciales usuarios de esta cámara -tras rápido e improvisado estudio de mercado- parecen no acoger con tanto entusiasmo.

Respecto al tamaño, basta echar un vistazo a las imágenes en que se compara con la Sigma DP2 y la Lumix DSC-GH1 de Panasonic para hacerse una idea de sus dimensiones. Es pequeña, sin duda. La más pequeña de las cámaras de ópticas intercambiables del momento, para ser más concretos.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La E-P1 es algo más pequeña que la Panasonic Lumix DMC-GH1, pero más grande que la Sigma DP2

Pero también es cierto que no es ni mucho más pequeña ni ligera que, por ejemplo, la Olympus E-450. Los objetivos, eso sí, marcan distancias de forma más clara con los empleados por las SLR convencionales.

Sin visor
Aclarado este punto -esencial, teniendo en cuenta que el tamaño es una de las bazas de las cámaras Micro Cuatro Tercios respecto a las réflex-, la E-P1 ha tenido que pagar una pequeña factura para mantener a raya las dimensiones de su cuerpo.

Como ya se daba por hecho, la cámara llega desprovista de flash integrado. Por otro lado, la pantalla LCD de 3 pulgadas -cuya excelente visibilidad sólo decae un poco a pleno sol- es el único visor disponible a la hora de encuadrar.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A la espera de poder probar el visor opcional V-F1, la verdad es que hemos echado mucho más de menos este accesorio que el flash de la cámara. Dependerá -lógicamente- de las manías de cada usuario y del uso que éste dé al flash, pero tras pasar un par de días jugando con la E-P1, el diseño y el manejo que propone esta cámara convierten al visor en una buena guinda para el pastel.

¿Y un visor electrónico como el de la Ricoh GX200? Podría ser una buena solución para modelos futuros, aunque llegados a este punto, lo justo sería exigir una calidad a la altura del visor de la G1 de Panasonic.

Bayoneta Micro Cuatro Tercios
La joven bayoneta Micro Cuatro Tercios de la E-P1 llega acompañada de las dos primeras ópticas de Olympus para este sistema: un zoom estándar M.Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6 y un interesante 17 mm f2.8 que, desgraciadamente, aún no hemos podido probar.

M.Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6
M.Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Pequeño y compacto gracias a un sistema que mantiene plegado el objetivo cuando no se utiliza, a la vista de los primeros resultados el zoom muestra un comportamiento acorde a lo que cabe esperar de este tipo de ópticas estándares.

Olympus E-P1
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La distorsión y las aberraciones están bastante bien controladas -se avista algún que otro halo púrpura, eso sí-, pero tanto la pérdida de nitidez en las esquinas como cierta suavidad general en las imágenes recuerdan que estamos en la base del sistema.

A falta del citado 17 milímetros, hemos aprovechado la ocasión para experimentar con algunas ópticas Micro Cuatro Tercios de Panasonic.

Es el caso del Lumix G 7-14 mm f4 (la combinación ofrece resultados espectaculares) y el Lumix G 14-140 milímetros, un zoom polivalente que, aunque pensado para la grabación de vídeo con la GH1 de Panasonic, también permitirá a los más impacientes disfrutar de focales más largas hasta que Olympus amplíe su gama de ópticas Micro Cuatro Tercios.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La E-P1 con el Panasonic Lumix G 7-14 mm f4

Puestos a jugar con la bayoneta, tampoco hemos dudado en echar mano del adaptador DMW-MA1 de Panasonic, que nos ha permitido colocar objetivos Cuatro Tercios en la E-P1.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Gracias al adaptador DMW-MA1 es posible usar objetivos Cuatro Tercios con la E-P1, como este Zuiko 50-200 mm f2.8-3.5.

Sin hacer caso por ahora a las dudas que exhibe el enfoque automático por contraste (se trata de un cuerpo de preproducción en el que, precisamente, el enfoque tiene que ser mejorado, nos recuerdan desde Olympus), el experimento vale la pena sólo por ver una combinación cuando menos singular: la E-P1 con el Zuiko 50-200 mm f2.8-3.5.

Sensor a la vista
Tal y como ya ocurría con la citada G1, también en este caso el sensor está a la vista cuando cambiamos la óptica, puesto que -recordémoslo- aquí no hay espejo réflex y el obturador permanece abierto para alimentar la previsualización Live View.

Dejando a un lado el temor a las manchas en el sensor -tras varios cambios de óptica no hemos detectado problemas en este sentido- o a la fragilidad de éste, el hecho de que el obturador permanezca siempre abierto obliga a las cortinillas a realizar dos movimientos en cada disparo.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Posiblemente por eso el sonido de la E-P1 es menos silencioso de lo que esperábamos (y deseábamos).

La obturación, por cierto, alcanza una cadencia de hasta 3 fotogramas por segundo, con un máximo de unas 15 tomas consecutivas -al menos con el modelo probado- tanto en JPEG como en formato RAW.

Estabilizador en el cuerpo
Sin dejar aún apartadas las ópticas, una de las prestaciones que merecen ser destacadas es el estabilizador mecánico integrado en el cuerpo. La experiencia de la E-620, una SLR bastante pequeña y estabilizada, ya dejó claro que era posible compatibilizar un cuerpo reducido con este mecanismo.

A su eficacia aún hay que ponerle las obligatorias comillas que requiere cualquier modelo no final, pero a la vista de los primeros resultados, parece situarse en torno a los tres pasos de diafragma.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En cualquier caso, tampoco hay que olvidar que su reducido tamaño, el buen agarre y la ausencia de espejo son buenas bazas a la hora de disparar a pulso sin problemas de trepidación.

Con tres modos de funcionamiento, el estabilizador incluye también un ajuste que permite indicar la focal de la óptica empleada. Un detalle que nos hace pensar que este mecanismo también será válido con cualquier objetivo que acoplemos a la cámara mediante el correspondiente adaptador.

Manejo para todos los públicos
Aunque a primera vista pudiera parecer que la E-P1 se dirige a un tipo de público bastante especializado, Olympus tampoco quiere renunciar a atraer -como en su día hicieron las Pen- a un colectivo de fotógrafos mucho más amplio: el que busca la calidad de una SLR, pero sin complicaciones.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Tal vez por eso, la nueva cámara combina con bastante acierto los menús propios de las SLR de la marca con un menú lateral en pantalla que recuerda más a las compactas. El manejo, con el dial posterior y la rueda para el pulgar como principales ejes, nos ha parecido sencillo y bastante intuitivo.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Y lo que es más importante: es capaz de adaptarse a un abanico de usuarios muy amplio, desde aquellos que buscan accesos directos (numerosos y rematados en la E-P1 con un botón de función personalizable) o agilidad en el control manual, hasta quienes recurrirán al modo i-Auto para olvidarse de todo.

Un CMOS familiar
Si bien no cabe esperar muchas sorpresas de un CMOS que, a la vista del catálogo de Olympus y Panasonic, ya resulta bastante familiar, habrá que ver qué tal es la relación con las nuevas ópticas Micro Cuatro Tercios y qué tal se resuelve la corta distancia entre este sensor y el objetivo.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Posiblemente uno de los datos que más sorprenderá será descubrir que la E-P1 se atreve con nada menos que un ajuste calibrado de hasta 6400 ISO.

En cualquier caso, y según hemos podido comprobar, la E-P1 responde bastante bien hasta 1600 ISO, siempre y cuando las condiciones de luz no sean críticas. Pese a que el ruido empieza a dejarse notar en las sombras ya a 400 ISO, sólo a partir de este punto resulta molesto y el rango dinámico se resiente en las luces altas.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Para qué entonces un valor tan elevado? Puede ser interesante, por ejemplo, para las tomas en blanco y negro en las que la textura del ruido es menos molesta, o sobre todo combinado con algunos de los seis filtros artísticos que esta E-P1 incorpora.

Vídeo con control manual
De la mano del nuevo procesador True Pic V llega también la grabación de vídeo a las cámaras de ópticas intercambiables de Olympus.

La E-P1 es capaz de registrar -con un máximo de 5 minutos por archivo- secuencias de 1280 x 720 píxeles a 30 fotogramas por segundo. Para ello recurre al códec MJPEG y al contenedor AVI como formato de salida. Cuenta también con un conector HDMI, y a falta de entrada para micrófonos externos, los datos oficiales aseguran que el sistema de audio PCM ofrecerá excelentes resultados en este terreno.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Por lo que hemos podido comprobar hasta ahora -insistimos en que se trata de observaciones preliminares basadas en un modelo de preproducción-, el resultado recuerda más a lo visto en la Nikon D90 que en la Panasonic GH1 o la EOS 5D Mark II de Canon. Y no tanto por una cuestión de tamaño de cuadro, sino por recurrir a un formato menos fluido en el que la compresión se deja notar mucho más.

A la espera de poder confirmar estas impresiones, nos quedamos con tres detalles muy interesantes. El primero es el abandono de las tarjetas xD-Picture Card, sustituidas ahora por las SD Card y SDHC, capaces de soportar la grabación de vídeo en alta definición.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Por otro lado, nos ha gustado mucho descubrir que, a diferencia de la mayoría de modelos que graban vídeo, la E-P1 ofrece un modo de control manual que permite ajustar el diafragma durante el registro.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los menos expertos en esto del vídeo o que no quieran pasar por el ordenador también acogerán con entusiasmo la posibilidad de aplicar los ya citados filtros creativos a las secuencias de vídeo para obtener -directamente desde la cámara- resultados muy vistosos.

Una apuesta valiente
Con muchas preguntas sobre el rendimiento aún en el aire -esperemos que se resuelvan en las próximas horas- la verdad es que este primer encuentro con la E-P1 nos ha permitido corroborar que la E-P1 es, en efecto, lo que muchos esperaban de ella.

Tanto si nos acercamos desde el lado de las prestaciones (12 megapíxeles, estabilizador integrado, grabación de vídeo...) como desde la vertiente del diseño (sencillamente exquisito) la E-P1 cumple con creces.

Olympus E-P1
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Olympus E-P1
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Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Como suele ocurrir, las altas cuotas de entusiasmo obligan también a afilar más el bisturí y sacar punta a detalles -el sonido de la obturación, la falta de visor o la ausencia de una versión en negro- que muchos considerarán menores.

Así que quienes puedan sobrevivir con las consabidas limitaciones del sistema Cuatro Tercios en cuestiones como la sensibilidad o el rango dinámico -es decir, la inmensa mayoría de los usuarios- posiblemente acepten esta E-P1 como la largamente esperada cámara compacta de ópticas intercambiables sobre la que tantos ríos de tinta han corrido.

Olympus E-P1
Olympus E-P1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La moderación en el precio y una buena gama de ópticas compatibles deberían ser los siguientes pasos de Olympus para permitir que la cámara se aposente con éxito en los escaparates.

Habrá que ver también si son sólo los usuarios avanzados los que la reciben con los brazos abiertos o, como desea Olympus, todos los que buscan un puente entre las compactas y las reflex.

De lo que no hay ninguna duda es de que la E-P1 es una de las apuestas más valientes vistas en el mercado fotográfico en los últimos tiempos. Una cámara y un sistema que, marque o no el futuro de lo que serán los modelos de ópticas intercambiables, devuelve a Olympus a la primera división en lo que a innovación -con un toque de rebeldía, incluso- se refiere.

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